Cómo conseguir que él se rinda a tus pies en 35 lecciones
El último «best-seller» de EEUU da las normas indispensables para que las mujeres no se estrellen en el amor
"The rules" best seller
CORRESPONSAL
NUEVA YORK.- No le mires a los ojos. No le llames por teléfono. No hables más de la cuenta. Nunca vayas más allá del beso en la primera cita. Aprende a ser esquiva...
Son las viejas y apolilladas «reglas», rescatadas del baúl de la abuela y puestas al día por Ellen Fein y Sherrie Schneider en un libro que está causando furor en los USA: «The rules».
«Debajo de un «playboy» puede estar escondido el príncipe azul», sostienen. «Lo que nos falla últimamente es la estrategia: en el amor, como en los negocios, procuramos imitarlos. Por eso caemos una y otra vez en manos del hombre equivocado».
Ellen y Sherrie, felizmente casadas, comenzaron a rumiar «Las Reglas» hace cosa de cinco años: «Estábamos hartas de ver cómo nuestras mejores amigas tropezaban en sus relaciones; así que decidimos escribir una lista de consejos útiles».
«Las Reglas» fueron pasando de mano a mano y de costa a costa hasta fraguar en un auténtico «best-seller». ¿La clave del éxito? Ellen y Sherrie están convencidas de que todas las mujeres, en el fondo, quieren lo mismo que querían hace treinta o cuarenta años: «Llegadas a un punto, estamos ya hartas de aventura. Lo que deseamos de una vez por todas es encontrar al hombre de nuestra vida, y pagaríamos cualquier cosa por encontrar la fórmula mágica».
Aunque no hay constancia, parece que Carolyn Bessette, la reciente esposa de John F. Kennedy, llegó a leer el manuscrito original y decidió cumplir de cabo a rabo «Las Reglas».
Primera regla: impón sutilmente tus reglas. No muestres demasiado interés, pónselo difícil. Que te persiga si es que te ha conocido en una fiesta, no le des tu teléfono a las primeras de cambio.
Segunda: espera a que sea él quien muestre sus cartas. Al fin y al cabo, eran ellos los que salían de caza... Lo peor que puede hacer un presa es rendirse sumisamente. Hay que amagar y no dar, como hacen las ciervas. Darle la vuelta al juego y cantar al final, victoriosas: «Dejé que me persiguiera; al final fui yo quien se cobró el trofeo de caza».
Tercera: nunca quedéis a mitad de camino; haz que venga a recogerte a tu casa o a la salida de tu trabajo. Séptima: no aceptes salir un sábado si no te lo ha pedido antes del miércoles. Undécima: no esperes a que sea él quien diga adiós, déjale siempre con hambre de más. Duodecima: rompe con él si no te regala nada el día de tu cumpleaños...
Y así hasta 35 «mandamientos», adaptados a todas las condiciones y edades. El número 15, por ejempo: pospón el sexo todo que puedas (o aguantes). Por lo menos un mes después de la primera cita o hasta estar convencida de sus verdaderas intenciones. La regla número 18 es universal e invariable: nunca esperes que un hombre cambie. Antes cambia tú misma: busca otro hombre.
Número veinte: alimenta el misterio. No le abras de par en par las puertas de tu corazón, ni las puertas de tu casa. Error de los errores, que vea tu ropa interior secándose en tu cuarto de baño. Veintitrés: nunca vuelvas a intentarlo con un tipo «no disponible». Hombres casados, tortura diaria.
«Las Reglas», insisten las autoras, valen lo mismo para después de casadas. Hay que poner el listón cada vez más alto. Tienen que currárselo todos los días (y todas las noches). Hay que colgar un cartel invisible a la entrada de casa: «Coto privado de caza».
Y si pone «peros», darle un últimatum: «Son las reglas: las aceptas o no las aceptas».
fuente
pagina oficial del libro
y desde aca pueden bajarlo