Fantasmas en los teatros de Buenos Aires
Estimados recien apago Bendita Tv y escucho de teatros mufas y fantasmas en teatros asi que investigue y encontre esto de distintas fuentes
TEATRO MAIPO.
En 1943 el teatro una noche sufre un incendio.
Entre las personas evacuadas se encontraba Luis Ambrocio Radrizzani, actor de reparto.
Pero recuerda que habia dejado en su camarín un sobre con su sueldo, ya que había sido el dia de pago.
No le importa nada y entra desesperado entre llamas a rescatar su dinero... pero nunca más sale, ya que muere asfixiado.
El teatro se vuelve a abrir unos meses despues y no sería el mismo.
Las escenografias caian solas, luces se apagaban sin que nadie hiciera nada para ello, se escuchan ruidos extraños, pasos... como si el fantasma de Radrizzani hubiera quedado atrapado en dicho teatro que lo vio morir.
Y así el Maipo ya tendría su primer fantasma.
Pasan los años y en 1950 entra a trabajar un joven chileno, como asistente de máquinas y/o técnico, llamado Luis Cáceres.
Era sumamente prolijo en su trabajo y su forma de vestir, el primero en entrar y último en irse, muy educado y el empleado perfecto que cualquier empresario querría tener.
Tenía tanto amor al teatro que vivía a pocas cuadras del mismo.
Llevó mucho tiempo trabajando allí pero un día, se siente mal.
Va al médico y estudios de por medio le da la peor noticia, tenía una enfermedad terminal y no le quedaba mucho tiempo de vida.
No dijo nada en su trabajo y siguió llegando temprano como siempre.
Hasta que a los dias, en el musical "La Mujer del Año" con Susana Gimenez, (para los extranjeros lectores le digo que es una máxima diva de este pais) iba a dejar por última vez listo la escenografia y toda la parte técnica que le correspondiera antes de la función.
Posteriormente subió.., hizo un nudo perfecto como él solo sabía hacer con una cuerda de teatro... y se cuelga.
Cuando descubren el cadaver el público estaba entrando y "la función debe continuar..."
con un cuerpo al lado, pero se hizo igual.
Así el Maipo adquiriría su segundo fantasma.
Pero se dice actualmente que son dos espíritus burlones en la que algunos actores les piden que tengan una buena función, como buenos espíritus que son, ya que con la muerte de Luis Cáceres llegó cierta paz al teatro acompañando a Radrizzani en el más allá y su espectro no estuvo solo nunca más.
El Teatro Nacional Cervantes y el Colón ofrecen un intrincado y laberíntico paisaje, ideal para que los fantasmas vivan sin urgencias. “Lo he vivido en carne propia”, asegura Liliana, una empleada de limpieza del Cervantes. “Yo le temo a la oscuridad. Un día estaba sola y empecé a sentir ruidos. Escuchaba que me llamaban por mi nombre. Pensé que era mi compañero, que me estaba cargando. ¡Pero me daba vuelta y no había nadie! Le dije a mi compañero: ‘¡Acá hay fantasmas!’”.
El encargado del Teatro Brodway aseguró que un día estaba cambiando una lamparita del tocador de un camarin y a pesar de estar solo, vio pasar una sombras detrás de él. En otra oportunidad, recorriendo los pasillos del establecimiento, se le cerró la puerta sola a pesar de que no habia nadie más.
Por otro lado, en el Teatro Lola Membrives, aseguran que se escuchan susurros extraños, como si fueran lamentos. Además, el vestuarios de actores desaparecería en un lugar distinto al quue se había dejado. En una ocasión se llegó a llamar a un brujo para que hiciera un exorcismo o curación.
En general, los fantasmas de los teatros porteños parecen tener un ADN en común:
1) Los empleados creen en ellos y se acostumbran, con el tiempo, a que formen parte de la sala.
2) Casi siempre son amigables, no se manifiestan de manera violenta ni causan destrozos.
3) Se corporizan o manifiestan tocando elementos de la escenografía, moviendo butacas o llamando la atención con ruidos.
4) Nunca se les aparecen a los dueños de los teatros. Eligen a empleados de maestranza, maquinistas, técnicos, boleteros, serenos y hasta actores.
5) Siempre se corporizan ante una sola persona.
6) Por lo general, los fantasmas son masculinos. María Guerrero y Lola Membrives comparten el privilegio de ser las únicas mujeres actrices con fantasma propio. Y hay una curiosidad: en un teatro de España también, dicen, aparece el fantasma de doña Lola.
7) Existe el caso de un niño, que asegura haber visto al fantasma de María Guerrero en un baño del teatro Nacional Cervantes.
8) Uno de los entrevistados durante la investigación contó que en el baño donde habita el fantasma de María Guerrero falleció un empleado de mantenimiento.
9) La avenida Corrientes es la arteria fantasma de Buenos Aires: allí viven una enorme cantidad de ánimas, muchas de las cuales quedaron cuando, para ensancharla, se demolieron cientos de edificios.
Estimados recien apago Bendita Tv y escucho de teatros mufas y fantasmas en teatros asi que investigue y encontre esto de distintas fuentes
TEATRO MAIPO.
En 1943 el teatro una noche sufre un incendio.
Entre las personas evacuadas se encontraba Luis Ambrocio Radrizzani, actor de reparto.
Pero recuerda que habia dejado en su camarín un sobre con su sueldo, ya que había sido el dia de pago.
No le importa nada y entra desesperado entre llamas a rescatar su dinero... pero nunca más sale, ya que muere asfixiado.
El teatro se vuelve a abrir unos meses despues y no sería el mismo.
Las escenografias caian solas, luces se apagaban sin que nadie hiciera nada para ello, se escuchan ruidos extraños, pasos... como si el fantasma de Radrizzani hubiera quedado atrapado en dicho teatro que lo vio morir.
Y así el Maipo ya tendría su primer fantasma.
Pasan los años y en 1950 entra a trabajar un joven chileno, como asistente de máquinas y/o técnico, llamado Luis Cáceres.
Era sumamente prolijo en su trabajo y su forma de vestir, el primero en entrar y último en irse, muy educado y el empleado perfecto que cualquier empresario querría tener.
Tenía tanto amor al teatro que vivía a pocas cuadras del mismo.
Llevó mucho tiempo trabajando allí pero un día, se siente mal.
Va al médico y estudios de por medio le da la peor noticia, tenía una enfermedad terminal y no le quedaba mucho tiempo de vida.
No dijo nada en su trabajo y siguió llegando temprano como siempre.
Hasta que a los dias, en el musical "La Mujer del Año" con Susana Gimenez, (para los extranjeros lectores le digo que es una máxima diva de este pais) iba a dejar por última vez listo la escenografia y toda la parte técnica que le correspondiera antes de la función.
Posteriormente subió.., hizo un nudo perfecto como él solo sabía hacer con una cuerda de teatro... y se cuelga.
Cuando descubren el cadaver el público estaba entrando y "la función debe continuar..."
con un cuerpo al lado, pero se hizo igual.
Así el Maipo adquiriría su segundo fantasma.
Pero se dice actualmente que son dos espíritus burlones en la que algunos actores les piden que tengan una buena función, como buenos espíritus que son, ya que con la muerte de Luis Cáceres llegó cierta paz al teatro acompañando a Radrizzani en el más allá y su espectro no estuvo solo nunca más.
El Teatro Nacional Cervantes y el Colón ofrecen un intrincado y laberíntico paisaje, ideal para que los fantasmas vivan sin urgencias. “Lo he vivido en carne propia”, asegura Liliana, una empleada de limpieza del Cervantes. “Yo le temo a la oscuridad. Un día estaba sola y empecé a sentir ruidos. Escuchaba que me llamaban por mi nombre. Pensé que era mi compañero, que me estaba cargando. ¡Pero me daba vuelta y no había nadie! Le dije a mi compañero: ‘¡Acá hay fantasmas!’”.
El encargado del Teatro Brodway aseguró que un día estaba cambiando una lamparita del tocador de un camarin y a pesar de estar solo, vio pasar una sombras detrás de él. En otra oportunidad, recorriendo los pasillos del establecimiento, se le cerró la puerta sola a pesar de que no habia nadie más.
Por otro lado, en el Teatro Lola Membrives, aseguran que se escuchan susurros extraños, como si fueran lamentos. Además, el vestuarios de actores desaparecería en un lugar distinto al quue se había dejado. En una ocasión se llegó a llamar a un brujo para que hiciera un exorcismo o curación.
En general, los fantasmas de los teatros porteños parecen tener un ADN en común:
1) Los empleados creen en ellos y se acostumbran, con el tiempo, a que formen parte de la sala.
2) Casi siempre son amigables, no se manifiestan de manera violenta ni causan destrozos.
3) Se corporizan o manifiestan tocando elementos de la escenografía, moviendo butacas o llamando la atención con ruidos.
4) Nunca se les aparecen a los dueños de los teatros. Eligen a empleados de maestranza, maquinistas, técnicos, boleteros, serenos y hasta actores.
5) Siempre se corporizan ante una sola persona.
6) Por lo general, los fantasmas son masculinos. María Guerrero y Lola Membrives comparten el privilegio de ser las únicas mujeres actrices con fantasma propio. Y hay una curiosidad: en un teatro de España también, dicen, aparece el fantasma de doña Lola.
7) Existe el caso de un niño, que asegura haber visto al fantasma de María Guerrero en un baño del teatro Nacional Cervantes.
8) Uno de los entrevistados durante la investigación contó que en el baño donde habita el fantasma de María Guerrero falleció un empleado de mantenimiento.
9) La avenida Corrientes es la arteria fantasma de Buenos Aires: allí viven una enorme cantidad de ánimas, muchas de las cuales quedaron cuando, para ensancharla, se demolieron cientos de edificios.