Resucite!!!!!!!. Hola!!!!!!!
Lunes:
Padre: Tengo que decirte algo, por favor cierra la puerta.
Mi cuerpo temblaba, no era por el miedo, ¡No!, esto es algo más serio. La maldita y asquerosa culpa que brotaba de mí, el sentimiento que pude hacer algo para evitar esta situación y no lo hice.
Cerré la puerta. Encontré las fuerzas necesarias para caminar hasta su lado, acercándome poco a poco. Sentí un nudo en la garganta, estaba llorando.
*No es tiempo para esto*, me repetía una y otra vez, *Escúchalo, ¡Escúchalo!*
Padre: José, ¿Todo lo que has dicho es verdad?- me miraba serio.
Asentí- C…co..mo te hiciste… eso? – la voz no dejaba de salirme entrecortada. La venda de su pierna se encontraba empapada de sangre.
Padre: Venía para acá, caminaba por la Avenida El Sol y alguien se me abalanzó. Pensé que era un robo al paso… , reaccioné y traté de zafarme. Cayó al suelo. Estaba a punto de correr; pero en ese momento el tipo, quien quiera que fuera, se arrastró hasta mí y me mordió. Todo sucedió muy rápido. Le pateé la cabeza, me puse de pie como pude y salí cojeando apresuradamente- miró su herida - ¿Sabes lo qué pasará?
-Sí
Se tomó su tiempo en pensar la siguiente pregunta.
Padre: ¿En cuánto tiempo…? , ¿Cuánto tiempo me queda?- tapo su vista.
-No lo sé… - joder!, ¡Qué deje de temblar mi voz! – Creo que… es.. día y medio.
Maldición, maldición, maldición!! ¿Por qué?, una de las preguntas más importantes que me hacía una y otra vez. ¿Por qué estoy en esta situación?, ¿Por qué MI FAMILIA se encuentra en esta situación?
Padre: Cuida a tu madre y a tu hermano. ¿De acuerdo?- trago agua- Prométeme, que…
No necesitaba terminar la frase. Sabía lo que me iba a pedir.
-Te lo prometo- desde ese momento, sabía que mi vida se la dedicaría a mi familia.
Se escuchó un sollozo.
Aunque conozcas a una persona durante toda tu vida, nunca sabrás que tan fuerte es, hasta qué punto trataría de mantener esa fachada que todos tenemos. Por primera vez en mi vida, vi el lado real de las preocupaciones de alguien. Y en este caso, eran las de mi padre.
Pude notar en su rostro el miedo, la indecisión y sobre todo la preocupación. Estaba cien por ciento seguro que la preocupación que estaba sintiendo era debido a nosotros.
¿Qué vendría a ser de nuestra vida?
………………………………….
Hace como una hora mi padre me pidió que dejara el cuarto. Me encuentro en el pasillo de mi casa, en la recta de los cuartos. No debo de estar aquí. Hay como dos personas en esta casa que posiblemente no salgan vivas de esto. Debo de estar preparado para lo peor.
Eché un vistazo al cuarto de Eddy, Tom se hallaba durmiendo. Me acerqué una distancia razonable y pode divisar algo extraño en el brazo de Tom.
La herida volvía a sangrar.
Acerqué mi mano hasta el pequeño brazo y me sobresalté al sentir el calor que salía de él.
Tiene fiebre.
No podíamos estar subsistiéndonos con lo poco que hay en el botiquín, le pedí a mi madre una lista de las medicinas más primordiales que se necesitan. Debía de apurarme. No creo que sea el único que esté al tanto de esta situación y tampoco que trate de prevenir la escasez de los materiales.
Cogí la bici junto con la cadena. Mi madre y mi hermano se intercalaban entre ellos para cuidar a los enfermos.
Le advertí a Eddy sobre los posibles riesgos de tener a “infectados” en casa y le dije que trataría de regresar lo más rápido que me fuera posible.
Salí de la casa dirigiéndome a una botica cercana.
Tan tan tan!!! , muchas gracias por leer !!!!
Lunes:
Padre: Tengo que decirte algo, por favor cierra la puerta.
Mi cuerpo temblaba, no era por el miedo, ¡No!, esto es algo más serio. La maldita y asquerosa culpa que brotaba de mí, el sentimiento que pude hacer algo para evitar esta situación y no lo hice.
Cerré la puerta. Encontré las fuerzas necesarias para caminar hasta su lado, acercándome poco a poco. Sentí un nudo en la garganta, estaba llorando.
*No es tiempo para esto*, me repetía una y otra vez, *Escúchalo, ¡Escúchalo!*
Padre: José, ¿Todo lo que has dicho es verdad?- me miraba serio.
Asentí- C…co..mo te hiciste… eso? – la voz no dejaba de salirme entrecortada. La venda de su pierna se encontraba empapada de sangre.
Padre: Venía para acá, caminaba por la Avenida El Sol y alguien se me abalanzó. Pensé que era un robo al paso… , reaccioné y traté de zafarme. Cayó al suelo. Estaba a punto de correr; pero en ese momento el tipo, quien quiera que fuera, se arrastró hasta mí y me mordió. Todo sucedió muy rápido. Le pateé la cabeza, me puse de pie como pude y salí cojeando apresuradamente- miró su herida - ¿Sabes lo qué pasará?
-Sí
Se tomó su tiempo en pensar la siguiente pregunta.
Padre: ¿En cuánto tiempo…? , ¿Cuánto tiempo me queda?- tapo su vista.
-No lo sé… - joder!, ¡Qué deje de temblar mi voz! – Creo que… es.. día y medio.
Maldición, maldición, maldición!! ¿Por qué?, una de las preguntas más importantes que me hacía una y otra vez. ¿Por qué estoy en esta situación?, ¿Por qué MI FAMILIA se encuentra en esta situación?
Padre: Cuida a tu madre y a tu hermano. ¿De acuerdo?- trago agua- Prométeme, que…
No necesitaba terminar la frase. Sabía lo que me iba a pedir.
-Te lo prometo- desde ese momento, sabía que mi vida se la dedicaría a mi familia.
Se escuchó un sollozo.
Aunque conozcas a una persona durante toda tu vida, nunca sabrás que tan fuerte es, hasta qué punto trataría de mantener esa fachada que todos tenemos. Por primera vez en mi vida, vi el lado real de las preocupaciones de alguien. Y en este caso, eran las de mi padre.
Pude notar en su rostro el miedo, la indecisión y sobre todo la preocupación. Estaba cien por ciento seguro que la preocupación que estaba sintiendo era debido a nosotros.
¿Qué vendría a ser de nuestra vida?
………………………………….
Hace como una hora mi padre me pidió que dejara el cuarto. Me encuentro en el pasillo de mi casa, en la recta de los cuartos. No debo de estar aquí. Hay como dos personas en esta casa que posiblemente no salgan vivas de esto. Debo de estar preparado para lo peor.
Eché un vistazo al cuarto de Eddy, Tom se hallaba durmiendo. Me acerqué una distancia razonable y pode divisar algo extraño en el brazo de Tom.
La herida volvía a sangrar.
Acerqué mi mano hasta el pequeño brazo y me sobresalté al sentir el calor que salía de él.
Tiene fiebre.
No podíamos estar subsistiéndonos con lo poco que hay en el botiquín, le pedí a mi madre una lista de las medicinas más primordiales que se necesitan. Debía de apurarme. No creo que sea el único que esté al tanto de esta situación y tampoco que trate de prevenir la escasez de los materiales.
Cogí la bici junto con la cadena. Mi madre y mi hermano se intercalaban entre ellos para cuidar a los enfermos.
Le advertí a Eddy sobre los posibles riesgos de tener a “infectados” en casa y le dije que trataría de regresar lo más rápido que me fuera posible.
Salí de la casa dirigiéndome a una botica cercana.
Tan tan tan!!! , muchas gracias por leer !!!!

