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3 creepypastas para que duerman bien n.n

Paranormal6/5/2014
1/3
EL JUEGO DE LA VENTANA(REAL)-


Voy a advertirlo una sola vez y antes de comenzar: Si eres de aquellos que prueban los rituales y juegos sobrenaturales no intentes lo siguiente; si te conoces y sabes que lo intentarás igual, evita leerlo.
Estás advertido.
El juego de la ventana es un pequeño desafió para ver tu constancia, paciencia y tu cuidado en la curiosidad.

Es extremadamente fácil de iniciar, aunque requiere un poco de tiempo y, como muchas cosas, es azaroso.
Sólo hay que hacer una cosa para jugar, con una condición al hacerlo:
-Tienes que cerrar la ventana y las cortinas de tu cuarto, antes de acostarte, de la manera más cuidadosa y sospechosa posible. Con la condición de que sea a fin de mes.
Eso es lo que atrae al otro “participante”, pero es debido de informar que esto va a necesitar varios intentos, ya que no siempre se presenta a la primera. Normalmente se presenta entre el intervalo de los 6 a 12 intentos.
Pero ¿cómo sabes si funcionó…? y lo más importante, ¿en qué consiste el juego?

Sabrás si funciono cuando el juego comience, y eso, amigo mío, será cuando te despiertes.
No despertarás de forma natural, sino que te despertará algo: un golpecito en la ventana.
Vas a empezar a escuchar golpecitos en la ventana, al principio serán lentos y suaves, pero poco a poco serán más fuertes y constantes.
Tú, como la otra parte del juego, tienes que jugar. Lo que tienes que hacer es muy simple: tienes que fingir que estás dormido.
Aquí es donde las cosas se ponen interesantes, porque hay varias cosas que delatan a alguien que no esta dormido: se mueve mucho, no se tapa totalmente la cabeza con las sábanas… pero lo más importante de todo: uno no duerme con los ojos abiertos.
Tienes que fingir estar dormido sin, en ningún momento, abrir los ojos.
Mientras tanto, lo que hay al otro lado va a seguir golpeando la ventana hasta cierto punto. Eventualmente dejará de golpearla.

¡POR NADA DEL MUNDO TE DUERMAS! ¡Es una trampa! Él siempre lo hace, ¡Te hace creer que ya se acabó, pero en realidad te quiere sorprender para que abras los ojos!
El ente va a seguir tocando y golpeando la ventana, a cada instante, por toda la noche.
Habrá oportunidades en donde va a golpear tan fuerte que creerás que va a despertar a alguien, o va a romper la ventana.
No sientas temor, estás protegido siempre que parezcas dormido.
No pidas ayuda, nadie te podrá ayudar, están sólo tú y esa cosa.
El juego dura toda la noche, hasta que amanezca. Sabrás si has ganado cuando veas la luz del sol salir por tu ventana.
Esto, mis queridos amigos, es un juego que lo hacen los más osados buscadores de experiencias, es un juego que se ha hecho tan popular, que se comenta constantemente.
Yo tengo un amigo que encontró un foro donde hablaban de esto y decían haber participado en el juego, donde decían que había 2 cosas en que todos concordaban:


Nadie sabe que es lo que hay detrás de la ventana.


Nadie sabe que le pasa a los que pierden el juego.

2/3
QUIZÁS NO PASA NADA-
historias

Aquí estoy, encerrado en el baño. Por suerte, el interruptor está puesto por dentro, así que lo controlo yo. El cerrojo está echado, y he empotrado el mueble en el que guardamos los objetos de higiene contra la puerta. No le quito ojo al pestillo, ni al interruptor. Bueno, es fácil, este baño es muy pequeño, apenas tendrá un par de metros cuadrados. Tampoco pierdo de vista el espejo. En él me veo, por ahora, solamente yo. Desde el váter en el que estoy sentado, en el rincón del cuarto, intento verlo todo a la vez.
Suena un golpe contra la puerta, y pego un salto, pero no grito. Sólo compruebo el pestillo, luego el mueble y después el espejo. No tengo a mano nada con que defenderme. Sólo un pestillo y un mueble impiden que la puerta se abra, y no quiero que se abra. Podría cantar una nana para tranquilizarme, pero no quiero que me escuchen. A lo mejor si no digo nada, no pasa nada. A lo mejor si cierro los ojos… No, mejor no los cierro, ¿y si los cierro y cuando los abra no hay luz? ¿Y si cuando los abro hay algo en el espejo? ¿Y si cuando los abro veo unos ojos que no son los míos?
Suena otro golpe. De puño, de zarpa, por accidente, grabado en una grabadora, en mi cabeza, al otro lado de la puerta, desde afuera, desde adentro. Ahí afuera las luces están apagadas, no se puede ver nada. Y no se oye nada. ¿Hay alguien? ¿Hay algo? Me lo imagino como un inmenso espacio negro. Sí, el cuarto del baño ha caído en un océano sin luz, y está flotando en la nada. Y ahora recuerdo esa historia, la historia de terror más corta del mundo:
“Estaba el último hombre de la Tierra en una habitación y llamaron a la puerta”.
La mía la aporrean. Ahora que lo pienso, si no hay nada afuera ¿por qué aún tengo luz? ¿Y si estoy muerto? O esto es una pesadilla y estoy seguro en mi cama. ¿Y si es la pesadilla de otra persona? ¿Soy real?
El tercer golpe. Después una tanda de tres golpes seguidos. Llaman al móvil. Lo cojo; número desconocido. Acepto la llamada y lo acerco a mi oído. Susurro muy bajo, preguntando quién llama. Nadie contesta, pero puedo oír de fondo algo chirriando. Cuelgo, no debería haber contestado. Dejo el móvil. Después se me ocurre coger el móvil de nuevo, para llamar a alguien.
No está. Lo dejé ahí pero ya no está. ¿Fue real la llamada? ¿Tengo un móvil? Si lo tuve, si estaba ahí, si ahí lo dejé y no lo volví a cambiar de sitio, ¿en dónde está? ¿Quién lo ha cogido si aquí estoy yo solo? ¿Mi reflejo? Debería romper el espejo. Aunque si hay algo afuera, oiría el ruido. ¿Y si me han llamado desde afuera para saber qué hago aquí adentro? Ya no llaman más. Quizás ya no pasa nada. O a lo mejor sí pasa y sólo debo de salir para comprobarlo. Pero no quiero ver nada de afuera. Miro al espejo de nuevo.
Mi reflejo se pasa un dedo por el cuello.

3/3-EL ELEVADOR-
terror


Abrí velozmente la puerta del auto. Era un vehículo pequeño y estábamos todos dentro, mi madre, mi tío, dos primas, (una prima 7 años y otra de 15) mi hermano y yo.
Estábamos a frente del edificio donde vivía mi tía. Era bastante alto en comparación de las casas de alrededor, a pesar de tener tan solo 10 pisos.
Entramos, había un guardia esperándonos, nos pidió nuestros nombres antes de dejarnos entrar.
-¿Por qué hay dos ascensores?- preguntó mi prima con ternura
-Uno llega directamente a la casa, mientras otro llega a la planta para entrar por la puerta- respondió mi tío en tono de sabiduría y presunción mientras presionaba el botón para llamar el de la izquierda.
-¿A cual entraremos?- volvió a preguntar
-Al que llega a la planta, necesitamos la llave para marcar un número si vamos por el otro. Es seguridad para que nadie entre.
Los elevadores eran viejos, de esos en los que tienes que abrir manualmente la puerta y al subir veías como pasaban las diferentes puertas.
Llegamos al apartamento de mi tía. Ella nos saludo a todos y tomamos asiento. Hablamos toda la tarde, de todo tipo de temas. Antes no le tome importancia a algo que había dicho, ahora no paro de pensar en eso:
Nos dijo que el edificio estaba casi despoblado debido a su antigüedad, solo había gente viviendo hasta el cuarto piso. Anteriormente había un sujeto viviendo en el último, pero fue asesinado.
El aburrimiento nos consumió a todos los menores cuando comenzaron a hablar de trabajo. Así que decidimos bajar al parque.
La curiosidad hiso que los cuatro nos montásemos en el elevador que llega directamente a la sala. Grave error.
Luego de que todos estuviéramos adentro, me disponía a marcar para llegar al patio, pero antes de que alcanzase a oprimir el botón, el ascensor subió.
-Ah, demonios- maldije por lo bajo- Seguro alguien más lo llamó antes de nosotros- anuncié dirigiéndome al grupo.
-Pero…-murmuró mi primita
-¿Qué?- le pregunté
-El tío dijo que para marcar un piso aquí necesitabas una llave.- preguntó con temor, la voz le temblaba.
Algo me impactó bastante, justo antes de que le dijera que yo no había marcado miré a mi prima de 15 años, hija de la tía que vivía aquí, por lo tanto ella sabía lo que estaba sucediendo.
Su cara estaba pálida, como un fantasma, su pupila dilataba lentamente, con los ojos desorbitados, el pelo erizado y la piel de gallina.
Al verla comprendí lo que mi prima pequeña quería decir. Mi tía vivía en el cuarto piso, y nadie mas habitaba el edificio en los pisos de más arriba.
Que no pare en el diez. Pensé, mientras intentaba oprimir el botón de ‘’STOP’’ para detener el ascensor, fue en vano.
El ascensor paró en seco. Pensé que mi corazón pararía así si no dejaba de palpitar tan velozmente.
Todos nos quedamos inmóviles. Sin saber que hacer. Estaba sudando, tenía miedo.
Luego de pensarlo durante un largo tiempo, marqué el primer botón. El elevador no se movió
-Tienes que abrir completamente la puerta para volver a marcar, para que nadie pida el ascensor antes de que la persona baje.- Aclaró mi prima. Nadie se atrevería a abrir la puerta, y mucho menos mirar el número del piso.
-Yo lo haré- dijo mi hermano haciéndose el valiente mientras se abría paso entre todos nosotros. Al posar la mano sobre la puerta se detuvo. Dudó un segundo y la comenzó a abrir lentamente.
Conforme iba abriendo veíamos claramente el interior del apartamento.
Era bastante grande, mucho más que el de mi tía, por qué ya lo sabía. Estábamos en el último piso, el décimo.
Una obscuridad reinaba el lugar. Había polvo por todas partes. Sin embargo algo me llamó más la atención: estaba amueblando. Alguien había vivido aquí, o seguía viviendo.
Mi primita lazó un enorme alarido que nos entumeció a todos justo después de que mi hermano abriese la puerta completamente.
En la pared de al lado había una enorme mancha de sangre seca que llegaba hasta el piso.
Mi hermano separó la mano de la puerta, pero esta no se cerró. La haló fuertemente pero no se movía.
-¡Oh dios no!- gritó mientras lloraba
-¡Cierra!- chilló mi prima. Parecía que no entendiera que la puerta estaba siendo atrancada por algo… o alguien.
Le ayudé con bastante prisa, pero la puerta no se movía.
Me pareció ver una sombra dentro de la casa. Viré velozmente la cabeza para ver que era. Había algo que se acercaba. No se veía, pero notaba como el polvo del suelo se movía.
-¡¿Qué pasa aquí?!- gemí mientras intentaba halar mas fuerte.
Eso se acercaba cada vez más, toda la escena me estaba volviendo loco. Los pasos, mi prima gritando, mi primita llorando en una esquina, igual que mi hermano mientras intentaba cerrar.
Cuando llegó a la puerta no sentimos más que un empujón sobrehumano cerrándola.
Mi hermano y yo nos caímos hacia atrás. El ascensor bajó.
Nunca dijimos nada a nadie sobre esto. No he vuelto a usar un elevador desde entonces. Hemos intentado olvidarlo pero no podemos, algo que me atormentará para siempre es cuando el ascensor cerró, pues vi claramente la silueta de un hombre serio, mirándonos fijamente desde la ventanilla.
Esta historia me la contó un amigo, diciendo que le había sucedido. No le hubiera creído de no ser que lo vi discutiendo con su hermano por habérselo contado a alguien.
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