¿Cansado de no hacer nada con esas colecciones de fotografías que almacenas en el disco duro? Te proponemos otra forma de darles salida montando un vídeo con ellas gracias a una herramienta gratuita de Microsoft.
Nivel: Básico
Aunque Microsoft Windows Live Movie Maker no se puede considerar una potente herramienta para la edición de imagen y vídeo, al menos es una digna alternativa a algunas soluciones comerciales. Hay que recordar que se trata de una aplicación gratuita, disponible en las distintas versiones de Windows, aunque también puede descargarse de forma individual del paquete Windows Live Essentials.
La última actualización de Windows Live Movie Maker no ha supuesto grandes cambios con respecto a la original, aunque es cierto que su interfaz se basa en la cinta o ribbon, criticada y defendida por los usuarios en tantas ocasiones. En cualquier caso, tal y como suele ocurrir en todas las aplicaciones de edición de vídeo comercial, Windows Live Movie Maker es capaz de tratar las fotografías como si fueran secuencias de vídeo, lo que nos viene al pelo para sacar el máximo partido a nuestras instantáneas.
Para simular movimiento, podremos hacer uso de los múltiples efectos que ofrece la aplicación, muchos de ellos precisamente indicados para estos procesos. Por si fuera poco, es posible mezclar distintos efectos, tal y como veremos a continuación. También incorporaremos transiciones entre una imagen y otra para mejorar las composiciones, además de añadir música de fondo o voz en off, en caso de disponer de un micrófono. Por último, trataremos los títulos y créditos para dar un toque algo más profesional a la secuencia conseguida.
En el lado de la exportación de vídeo, siempre podremos almacenarlo en el disco duro del ordenador en alta definición, además de enviarlo por correo electrónico y compartirlo en redes sociales o el servicio de almacenamiento SkyDrive de Microsoft.0
1. ¿Dónde está la línea de tiempo?
El primer detalle que salta a la vista tras abrir Windows Live Movie Maker es su interfaz, basada en ribbon, nada que ver con lo que estábamos acostumbrados en versiones anteriores. Además, la tradicional línea de tiempo en la parte inferior del espacio de trabajo ha desaparecido y se reemplaza con una particular versión en la zona derecha, algo más básica que en ocasiones anteriores.
Por ejemplo, no podremos ajustar el tiempo de reproducción de cada elemento de forma visual, sino que tendremos que hacerlo desde la pestaña Editar para indicar los segundos deseados. Desde este espacio, podremos cargar nuestras fotografías, apareciendo miniaturas de ellas, mientras que su tamaño se podrá aumentar o disminuir desde la pestaña Ver. Finalmente, desde la pestaña Principal, iremos confeccionando el vídeo con los elementos que detallamos a continuación.
2. Un poco de música
Aunque este proceso no tiene por qué ser el primero, comenzaremos añadiendo una pieza musical desde el apartado Agregar Música de la pestaña Principal. En este caso, podremos introducirla desde el comienzo o bien a partir de la fotografía donde nos encontremos. Un detalle muy interesante es que, en el momento de incorporar una pieza musical, aparecerá una cinta verde sobre las imágenes en la que podremos hacer doble clic para personalizar su reproducción: Fundido de entrada y salida, Establecer punto inicial y final…, ideal para ir añadiendo distintas canciones posteriormente mediante la opción Agregar música en el punto actual.
3. ¡Acción!
Desde la pestaña Animaciones aparecen dos secciones bien diferenciadas: por un lado, las transiciones, mientras que en la parte derecha se muestran las opciones de desplazamiento y zoom sobre la imagen. Vayamos por partes. Las transiciones posibilitan fusionar una y otra imagen con distintos efectos de entrada y salida, mientras que el desplazamiento nos permitirá dotar de movimiento a cada fotografía, como si de una secuencia de vídeo se tratara. Por defecto, estas características se aplican a las instantáneas que tengamos seleccionadas en ese momento, pero en ambos casos podremos aplicarlas a todos los elementos.
Un detalle importante es que no será necesario aplicar cada una de ellas para ver el resultado. Simplemente dejaremos el ratón encima de cada opción para previsualizarla de forma automática. Para contemplar todo el efecto, podremos pulsar sobre la barra espaciadora o sobre el botón de Reproducir. Si no disponemos de demasiado tiempo para el proceso de edición siempre podremos echar mano de la varita mágica, una opción que ajustará la panorámica y el zoom de forma automática en función de cada fotografía, con resultados aparentes.
Por último, para reconocer si a una fotografía ya se le ha asignado una transición o un desplazamiento, aparecerá en cada miniatura unas marcas como las que se muestran en la ilustración.
4. Efectos visuales
Otro de los apartados interesantes de Windows Live Movie Maker es el de los Efectos visuales, que también aparecen en formato de pestaña dentro de la cinta o ribbon. Se trata de dar un toque especial a cada fotografía, aunque no conviene abusar de ellos para no perder la calidad de las imágenes. Nuestra recomendación es utilizar efectos como el Blanco y Negro, Tono Sepia o simplemente modificar el Tono y Brillo de la instantánea en caso de que no tenga los parámetros correctos por defecto. Obviamente, aquí entra en juego el objetivo de cada uno de los usuarios para el resultado final de la edición.
5. La titulación y los créditos
Volviendo a la pestaña Principal, tenemos disponibles varias alternativas para añadir textos a nuestro proyecto: Título (al inicio del vídeo), Descripción (de cada fotografía) y Créditos (al final de toda la secuencia). En los tres casos se abren las Herramientas de texto, desde las que podremos modificar el formato del texto introducido, y el momento de inicio y duración, así como aplicar diversos efectos que Windows Live Movie Maker propone por defecto. Muchos de ellos ofrecen resultados realmente interesantes para dar a nuestras secuencias un toque casi profesional. Será cuestión de ir jugando con estas herramientas para sacar el máximo partido.
6. La salida del vídeo
Una vez que hemos completado todos estos procesos de edición correctamente, nuestro vídeo ya está listo para ser compilado. Windows Live Movie Maker nos brinda múltiples opciones para ello, desde la publicación directa en redes sociales, como Facebook o YouTube, a su almacenamiento en SkyDrive, el servicio que nos permitirá compartir fácilmente cualquier tipo de archivo con familiares y amigos. También podremos hacer uso de una cuenta Windows Live para conectar con el correo electrónico, por ejemplo.
Otra posibilidad es compilar el vídeo para guardarlo en nuestro disco duro y hacer con él más adelante lo que creamos conveniente. Para ello, nos dirigiremos a Guardar película, de manera que se desplegarán varias posibilidades y calidades donde escoger. También podremos optimizar el vídeo para su reproducción en dispositivos móviles, o bien personalizar los parámetros a nuestro gusto, como puede ser el caso de la resolución, la velocidad de bits (bitrate), la