Virgen hasta el matrimonio
Siempre hablamos de sexualidad, posturas, juguetitos, pero podriamos pensar qué ocurriría en un mundo sin sexo. ¿Cómo podríamos canalizar nuestra revolución hormonal sin contacto físico? Carla lo sabe muy bien. Lleva cinco años con su novio cumpliendo a ‘rajatabla’ una abstinencia sexual compartida que se romperá en breve cuando pasen por el altar en apenas unos meses.
Famosos vírgenes hasta el matrimonio
En Internet aparecen numerosos foros, generalmente con tintes religiosos, que ofrecen ayuda a los jóvenes para cumplir con esta premisa. ¿Y en el FaceBook? También. Aquí aparecen varios grupos bajo nombres como ‘Virgen hasta el matrimonio’ o ‘El verdadero amor espera’, que abanderan lemas como “¡La juventud no está hecha para el placer sino para el heroísmo!”. La búsqueda ha resultado más fácil de lo que pensaba. Muchos jóvenes apoyan esta ‘batalla’. Aunque, a buen seguro, pocos serán los vencedores y muchos los caídos en el campo del deseo.
¿Opción?, ¿ideología?, ¿tendencia?, ¿moda?, ¿fe? Carla se ha puesto el anillo de la virginidad, al más puro estilo ‘purity ring’, una moda que surge en Estados Unidos para promover la abstinencia sexual. Con este gesto quiere gritarle a los cuatro vientos que sí, que va a cumplir su promesa hasta el final, hasta que el párroco le ponga el otro anillo que le dé el visto bueno para compartir ‘su gran tesoro’ con su compañero sentimental, aquel héroe que ha sabido esperar. Carla exhorta a los jóvenes a que digan NO, a que hagan de su virginidad un valor, “una ofrenda a la persona amada. El sexo por amor es algo hermoso y digno de vivir dentro del matrimonio, dentro un compromiso eterno”.
El anillo de la pureza
Los planes de Carla son claros: llegar virgen hasta el matrimonio, ¿por qué? “Así fui educada, a la manera tradicional, respetando lo que la iglesia dice y mis padres me han inculcado”. La joven (ya de 24 años) siempre ha estado convencida que un buen hombre debe saber esperar, si es que la quiere de verdad, “si no, no merece la pena”. Y encontró a uno, Álvaro, con sus mismos pensamientos e ideales. 25 años de también reafirmada virginidad. ¿Dónde se conocieron? En unas jornadas que organizaron sus respectivas parroquias.
Cinco años de noviazgo, mitad en la distancia, mitad en la misma ciudad. “Tuvimos que esperar a que él acabara la carrera de arquitectura y pudiera venirse a trabajar a Madrid. Ahora compartimos más horas juntos y aunque nos ha resultado más difícil cumplir nuestra promesa, ¡lo hemos conseguido!” . Con esta alegría manifiesta Carla su situación virginal, que pronto cambiará ya que apenas en seis meses contraerán matrimonio religiosos y podrán disfrutar de esa merecida y auténtica ‘noche de bodas’.
Las razones que les han llevado a tomar esta decisión de no tener sexo antes del matrimonio se hallan fundamentalmente en la religión, ¿pero qué pasa con aquellas personas no creyentes?, ¿cuáles serían los argumentos para convencerles? “Cada hombre con el que te acuestas se queda un pedacito de ti, de lo más interno y personal que tienes. Cuando la lista engorda, ¿qué queda? Nada. Así me sentiría yo si hubiera sucumbido al sexo con aquellos que han querido convencerme. Vacía”, afirma Carla.
“¿Quieres más argumentos?”, continúa en su discurso. “La abstinencia evita embarazos no deseados, abortos y enfermedades venéreas. A muchos les parecerá un discurso algo retrógrado, pero es real. Sé que existen anticonceptivos, pero como escribió alguien en el foro en el que participo, no hay condón para el alma”. ¿Pero no es anti-natura?, la preguntamos. “El hombre no es sexo. Claro que hay deseos, soy humana, pero para mi la naturaleza no te dice que vayamos haciéndolo con todos los que se te presenten por delante, quizás a los animales sí. Pero somos personas racionales. Estoy segura que lo que más le asusta a la gente es el compromiso, el mantenerse fiel toda la vida. Por ello no creen en la virginidad”.
Sólo abstinencia
Desde Estados Unidos, y gracias al descomunal patrocinio económico de la anterior administración Bush, se propagó un movimiento promovido por personajes del mundo de la cultura y del espectáculo, para introducir en las escuelas públicas la clase de ‘Sólo abstinencia’ como única perspectiva para abordar la sexualidad entre los adolescentes. La razón: la creencia de que una educación sexual integral incita a lo que los moralistas (en ocasiones con doble moral) llaman ‘fornicación’.
¿Qué piensan los chicos de todo esto?
“Como reza mi anillo, ‘True Love Waits’ (el verdadero amor espera). Y es cierto, así lo he podido comprobar con Álvaro”, afirma Carla. Intento darle la vuelta a la tortilla diciendo que al verdadero amor tampoco debe importarle si eres virgen o no, que ha de quererte por lo que eres y no por tener el himen intacto… “Estoy segura que a ningún hombre le gusta que su mujer allá tenido relaciones con otros hombres. Que eso que comparte con él ya haya sido probado por otros. Quieren ser los primeros. Enseñar, instruir. Esto es así y quien diga lo contrario miente. Yo soy mujer de un solo hombre. Tú has sido, eres y serás sólo de él y él también de ti”, contesta rotunda Carla.
¿Pero estás convencida que Álvaro llega casto al altar?, vamos, que si no ha tenido otras relaciones por ahí… “Sí, no tiene por qué mentir”. ¿Y admitirías que hubiera mantenido sexo con otras chicas? “Le quiero y creo que le perdonaría…, si esto ha ocurrido, claro está, antes de iniciar la relación conmigo. A partir de aquí le pido lo que yo le doy: fidelidad y respeto. No voy a negar que valoro la virginidad en hombres y mujeres y me parece justo una primera entrega mutua dentro del matrimonio. Yo he tenido la suerte de encontrar a alguien con mis pensamientos y así será”, afirma.
“Ya sé que esto no está de moda y que es políticamente incorrecto”, sentencia Carla con el recelo que da saber que su discurso tiene un cierto ‘tufillo’ machista.
Cómo evitar morder la manzana prohibida
Es lo que todos estamos ansiosos por descubrir. ¿Cómo evitar sucumbir al deseo cuando las ganas aprietan y tientan? “Nosotros marcamos la diferencia con los animales. Manejar nuestros propios instintos, que insisto que tenemos como cualquier otro joven de nuestra edad, nos hace más fuertes, más personas”.
A sus 24 años es normal que haya pasado por momentos difíciles. “Hay truquitos para superar estos bachecillos”. No me estarás hablando de sexo oral, anal o masturbación… “¡No! Para mi el sexo es todo, no sólo penetración, incluso las caricias íntimas. Practicar esto y decir que eres virgen es como hacer trampa. Engañarse a uno mismo y al compañero”, afirma. “Además, si empiezas por unos besos apasionados o caricias íntimas, después es muy difícil parar. Así que lo mejor es evitarlo. Vamos, nada de nada”, sonríe.
Entonces, ¿a qué clase de truquitos te refieres?, la pregunto. “El anillo, aunque te pueda parecer una tontería, me recuerda la promesa que hice. El mantenernos siempre con gente o activos nos ayuda a no pensar en el contacto físico. Y sobre todo el respeto al otro es lo que mejor funciona. Respeto hacia la otra persona y hacia mi misma”. Agradecemos que no nos hable del pecado ni de Dios, no porque seamos aconfesionales, si no más por evitar un mitin pro-católico.
Ha llegado el momento…
¿Cómo te imaginas ese momento que en breve disfrutaréis? “Me lo imagino mágico, en un paisaje idílico porque le he dicho a Álvaro que si se puede aguantar a la luna de miel para que aún sea más especial. Algo para recordar toda la vida. No te voy a negar que estoy nerviosa. Es algo desconocido para mí. Por lo que me han dicho, sé que duele y puede que hasta resulte un desastre... “Bueno, esto me preocupa menos porque tenemos toda la vida por delante para que nos salga bien. Es bonito aprender juntos”, explica.
¿Y si hay incompatibilidades sexuales? ¿Y si una primera mala experiencia te provoca aversión al sexo? Para Carla, “si hay amor esto no tiene por qué darse. Nos hemos comprendido antes, durante el celibato, mucho más después. Para mi el sexo no es lo más importante de la pareja. Hay otros valores. Por los que no supone un problema tan grave que haga tambalear nuestra relación. Estoy segura que con práctica, tiempo y comprensión son obstáculos completamente superables”.
Le pido una conclusión final a todo lo que hemos hablado y sentencia “lo volvería a hacer. Merece la pena esperar”.