Disfunciones sexuales
más frecuentes en la pareja
más frecuentes en la pareja
Hacer el amor es agradable, tierno, placentero y emocionalmente deseable. Pero las cosas no siempre salen bien. En ocasiones, se producen lo que se conocen como disfunciones sexuales. ¿Cuáles son las más frecuentes?
Según algunos estudios, las disfunciones sexuales más frecuentes en las consultas sexológicas son, en los hombres: problemas con la erección (37%-42%), eyaculación precoz (23%), eyaculación retardada (9%-18%) y deseo sexual inhibido (10%); y en las mujeres: deseo sexual inhibido (51%-62%, disfunción orgásmica (18%-22%) y vaginismo (12%-18%).
Naturalmente, tales cifras no nos dan una idea exacta de cómo se distribuyen tales disfunciones entre la población general. Sólo nos dicen las que más acuden a las consultas, lo que siempre arroja cifras más elevadas de cada cosa.

'Top ten'
Llama la atención que las tres disfunciones sexuales más frecuentes en la población general sean las más controvertidas en cuanto a su concepto y definición. Aquellas que algunos autores, el que esto suscribe entre ellos, consideran conceptualmente erróneas, falsas disfunciones o, al menos, que requieren mejores definiciones que las actualmente en uso.
Lo más común es que los hombres eyaculen tras dos minutos de acometidas, sobre todo si son muy jóvenes. Pero si una mayoría de hombres alcanzan el orgasmo en ese tiempo será porque es lo normal. Marcan la pauta, no la excepción disfuncional.
El problema surge porque la mujer en ese tiempo se queda a dos velas. Pero no llega al orgasmo no porque dos minutos sean pocos para ella (masturbándose puede tardar incluso menos), es que el coito no estimula adecuadamente el clítoris. El problema, es, pues, otro diferente.

El sexo inhibido
Igualmente ambiguo es el concepto de deseo sexual inhibido. Al menos en las mujeres que es donde se ha estudiado más. Se ha comprobado que las mujeres que se quejan de esta disfunción, comparadas con otras que no la tienen, efectivamente, tardan más en alcanzar el orgasmo y fantasean menos, pero se masturban con la misma frecuencia.
Los deseos sexuales no están realmente inhibidos (no se masturbarían); lo que realmente va mal es que esas mujeres no desean mantener relaciones sexuales con sus parejas. Ese es el centro del problema.
Y no hablemos de las dificultades femeninas para llegar al orgasmo en el coito. Es que la simple incursión del pene en la vagina es un estímulo insuficiente para que las mujeres lleguen al orgasmo en el coito. Sólo aquellas posturas donde se estimula eficazmente el clítoris (ellas encima) permiten que las mujeres lleguen al orgasmo durante la cópula de forma regular. Luego, es una disfunción falsa.
Sin que quepa minimizar la incidencia de disfunciones sexuales reales en la pareja, conviene estar atento a si las dificultades observadas son realmente disfuncionantes o, simplemente, es que no se le puede pedir otra cosa a la naturaleza de la sexualidad humana.
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