¿Conoces los puntos sensibles de tu pareja? Te entregamos una guía completa para que te conviertas en una experta en caricias.
Aprender a acariciar es un tema fundamental en una relación. Las parejas no deben concentrarse únicamente en las zonas erógenas comunes, ya que la piel está compuesta por una infinidad de puntos sensibles que siempre es posible descubrir día tras día.
Es por esto que para que te conviertas en una experta en caricias y logres deslumbrar a tu pareja, te entregamos la siguiente guía de puntos sensibles:
Cabello
Las caricias en el cuero cabelludo producen un relajamiento placentero. Si quieres lograr un relax prolongado, empieza por acariciar este punto.
Orejas
El lóbulo, la cavidad del pabellón auricular y la zona detrás de la oreja aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual, pero también como prólogo resultan muy sensibles a la estimulación a través de las caricias.
Ojos
Los nervios parasimpáticos de los párpados pueden ser estimulados con algunos besos suaves y caricias sobre los ojos cerrados, produciendo una relajación que hace más sensible la relación.
Boca y lenguaLa sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros labios. La lengua permite un juego activo con las diferentes zonas del cuerpo.
Nuca, cuello y hombros
Con las manos o la boca se pueden estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo los placenteros escalofríos.
Zona axilar y cara interna del antebrazo[/color]
La estimulación manual suave resulta placentera en esta zona, pero siempre que se evite producir cosquillas.
Cintura y caderaAcariciando suavemente toda la superficie de estas partes se produce una estimulación suave que puede combinarse con otras de mayor intensidad.
Espalda
A los lados de la columna vertebral se localizan una serie de nervios que pueden estimularse de forma muy efectiva a través de las caricias, siempre en sentido ascendente o descendente. Frente al hueso sacro existe una zona más sensible que el resto.
Para saber más sobre este tema, da clic aquí.
Aprender a acariciar es un tema fundamental en una relación. Las parejas no deben concentrarse únicamente en las zonas erógenas comunes, ya que la piel está compuesta por una infinidad de puntos sensibles que siempre es posible descubrir día tras día.
Es por esto que para que te conviertas en una experta en caricias y logres deslumbrar a tu pareja, te entregamos la siguiente guía de puntos sensibles:
Cabello
Las caricias en el cuero cabelludo producen un relajamiento placentero. Si quieres lograr un relax prolongado, empieza por acariciar este punto.
Orejas
El lóbulo, la cavidad del pabellón auricular y la zona detrás de la oreja aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual, pero también como prólogo resultan muy sensibles a la estimulación a través de las caricias.
Ojos
Los nervios parasimpáticos de los párpados pueden ser estimulados con algunos besos suaves y caricias sobre los ojos cerrados, produciendo una relajación que hace más sensible la relación.
Boca y lenguaLa sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros labios. La lengua permite un juego activo con las diferentes zonas del cuerpo.
Nuca, cuello y hombros
Con las manos o la boca se pueden estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo los placenteros escalofríos.
Zona axilar y cara interna del antebrazo[/color]
La estimulación manual suave resulta placentera en esta zona, pero siempre que se evite producir cosquillas.
Cintura y caderaAcariciando suavemente toda la superficie de estas partes se produce una estimulación suave que puede combinarse con otras de mayor intensidad.
Espalda
A los lados de la columna vertebral se localizan una serie de nervios que pueden estimularse de forma muy efectiva a través de las caricias, siempre en sentido ascendente o descendente. Frente al hueso sacro existe una zona más sensible que el resto.
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