Hoy finaliza el programa de verificaciones técnicas y administrativas para los corredores de la 32ª edición del Dakar. La lista definitiva de participantes quedará fijada, por tanto, al final de la tarde, cuando los favoritos de las diferentes categorías hayan terminado de desfilar delante de las cámaras y el público presente en el centro de eventos de La Rural. En motos, el actual campeón Marc Coma y su contrincante más fiel, Cyril Despres, someterán a sus KTM al veredicto de los comisarios. Se cruzarán con David Casteu, con su flamante nueva Sherco 450cc, o con Francisco “Chaleco” López, fichado por la firma italiana Aprilia. En coches, el vigente campeón, Giniel De Villiers, llegará en la tarde con el equipo completo, acompañado por Carlos Sainz y Nasser Al Attiyah. A los Race Touareg les siguen de cerca los X3 del equipo BMW X-Raid: Stéphane Peterhansel, Nani Roma y Guerlain Chicherit se mueren de impaciencia. Robby Gordon, que ha confiado un Hummer a la estrella chilena Carlo de Gavardo, también se mostrará inquieto.
Después de la ceremonia del podio de salida a la que han acudido más de 800.000 porteños, los corredores del Dakar han dejado Buenos Aires para dirigirse al primer vivaque. Ahí se dará la salida de la primera especial, mañana por la mañana.
Por si necesitaban algo de motivación adicional para acabar íntegramente el recorrido que les espera, la demostración colectiva de afecto a lo largo de seis kilómetros les da a los corredores una razón más para volver a Buenos Aires. Sin embargo, de los 362 pilotos y equipos que componían la lista oficial de participantes tras las verificaciones faltaba Javier Pizzolito, primera víctima de la mala fortuna en el Dakar: la moto de este amateur argentino ha prendido fuego antes de haber dejado siquiera el parque cerrado. Los 361 participantes restantes han podido, por su parte, recargar las pilas envueltos por el clamor de la multitud, experiencia de la que algunos ya pudieron disfrutar en 2009. Se trata de sensaciones de las que nadie se cansa. Los corredores argentinos, el doble que el año pasado, se dirigían hacia el Obelisco con cierta emoción patriótica. El resto, que ha atravesado los océanos para disfrutar de este momento de comunión, apenas alcanza a entender la envergadura del fenómeno.
Llenos de energía tras la maravillosa sesión de vítores y aplausos, los vehículos del Dakar han calentado sus motores con una expedición exenta de dificultades por la Pampa argentina. Con el fin de evitar un despertar demasiado temprano, los organizadores han montado un primer vivaque en Colón, cerca del lugar de salida de la primera especial. El programa de hoy consistía por tanto en un enlace de 317 kilómetros por carretera. El presente ejercicio no conlleva ningún peligro para estos aventureros que se enfrentarán a un circuito de 9000 kilómetros, donde les esperan, entre otros, las dunas del desierto de Atacama en Chile. Pero esta noche, en Colón, dormirán ya en el campamento. El Dakar ha comenzado.
Ha llegado la hora de afianzar. El año pasado, el equipo de Volkswagen se consagró al lograr, por primera vez, que un vehículo diesel subiera a lo más alto del podio del Dakar. Giniel De Villiers, paradigma de la fórmula ganadora de conciliar virtuosismo, rendimiento y prudencia a gran velocidad, se granjeó dicho honor, al final de una carrera por eliminación que condenó a su compañero de equipo Carlos Sainz, a tan solo tres días de la meta, después de haberse alzado vencedor nada más y nada menos que de 6 especiales. Pese a la caída del “Matador”, Volkswagen colocaba, con Mark Miller, a otro Race Touareg en el podio, en el segundo puesto. Sin embargo, esta demostración de fuerza no garantiza que la segunda edición sudamericana del Dakar, que empezará el 1 de enero, vaya a ser ningún paseo.
En el seno del equipo alemán, la abundancia de bienes podría tornarse en desastre. El fichaje del explosivo Nasser Al Attiyah ha creado una situación de competitividad que fomenta la excelencia, pero también puede empujar a cometer errores. En el Rally Dos Sertoes y después en el Silk Way Rally, el piloto qatarí lideraba a toda velocidad hasta la víspera de la llegada. Sin embargo, la precipitación le llevó en ambas ocasiones a una salida de pista, que benefició a su rival por el título, Carlos Sainz. Considerando que estamos ante una carrera dos veces más larga, ¡no se puede descartar que se vuelva a producir una hecatombe similar! No se sabe si Giniel De Villiers no estará mejor posicionado para ganar la partida.
Para VW, la retirada de Mitsubishi podría haberse convertido en una eliminación fácil de su peor enemigo. Sin embargo, el juego de las sillas musicales ha cambiado completamente el panorama y ha incrementado las posibilidades de los BMW X3. Al ganarse los servicios de Stéphane Peterhansel y de Nani Roma, el equipo X-Raid se ha hecho con dos pilotos excepcionales y, ante todo, dos preparadores que, al parecer, han logrado transformar el vehículo a golpe de pruebas y ajustes. Más fiable, más estable, el X3 podrá plantar cara al Race Touareg durante más tiempo que en 2009 en Argentina y Chile. Además, X-Raid cuenta con un grupo estable gracias a la presencia de Guerlain Chicherit, campeón del mundo de la disciplina en 2009.
Aunque la superioridad de la tecnología diesel frente a la gasolina parece clara para la mayoría de los actores, Robby Gordon parece hacer oídos sordos. El estadounidense demostró sobre el terreno que su talento no se limitaba a golpes de efecto, al acabar tercero en la última edición del Dakar. Conociendo su temperamento, ¡seguro que aspira a un resultado aún mejor! Por último, los Mitsubishi Lancer que habían dejado el Dakar por la puerta pequeña, regresan con ambiciones más modestas, pero tal vez preparados para un nuevo destino. Entre tanto, han sido adquiridos por el francés Nicolas Misslin, desprovistos de su motor diesel, reemplazado por motores de gasolina más adaptados a los medios del equipo. El portugués Carlos Sousa y el argentino Orlando Terranova han recibido como misión clasificarse entre los mejores.
Los años pasan y Pal-Anders Ullevalseter no pierde ese aire algo perdido, o por lo menos relajado, en el momento de enfrentarse a las verificaciones. El noruego de pelo rubio desaliñado se configura nuevamente como candidato al podio en su octava participación en el Dakar. Pero antes de poder aspirar a un buen puesto en la general, el piloto de KTM de 41 años se ha fijado otro objetivo: “En ocho ocasiones, he terminado segundo en una especial, así que este año, ¡voy a ver si por fin gano una!”. Sin embargo, este eterno segundón en potencia casi sube al podio final en 2007. “Aspiro a llegar entre los tres primeros”, declara con convicción.
Después de la ceremonia del podio de salida a la que han acudido más de 800.000 porteños, los corredores del Dakar han dejado Buenos Aires para dirigirse al primer vivaque. Ahí se dará la salida de la primera especial, mañana por la mañana.
Por si necesitaban algo de motivación adicional para acabar íntegramente el recorrido que les espera, la demostración colectiva de afecto a lo largo de seis kilómetros les da a los corredores una razón más para volver a Buenos Aires. Sin embargo, de los 362 pilotos y equipos que componían la lista oficial de participantes tras las verificaciones faltaba Javier Pizzolito, primera víctima de la mala fortuna en el Dakar: la moto de este amateur argentino ha prendido fuego antes de haber dejado siquiera el parque cerrado. Los 361 participantes restantes han podido, por su parte, recargar las pilas envueltos por el clamor de la multitud, experiencia de la que algunos ya pudieron disfrutar en 2009. Se trata de sensaciones de las que nadie se cansa. Los corredores argentinos, el doble que el año pasado, se dirigían hacia el Obelisco con cierta emoción patriótica. El resto, que ha atravesado los océanos para disfrutar de este momento de comunión, apenas alcanza a entender la envergadura del fenómeno.
Llenos de energía tras la maravillosa sesión de vítores y aplausos, los vehículos del Dakar han calentado sus motores con una expedición exenta de dificultades por la Pampa argentina. Con el fin de evitar un despertar demasiado temprano, los organizadores han montado un primer vivaque en Colón, cerca del lugar de salida de la primera especial. El programa de hoy consistía por tanto en un enlace de 317 kilómetros por carretera. El presente ejercicio no conlleva ningún peligro para estos aventureros que se enfrentarán a un circuito de 9000 kilómetros, donde les esperan, entre otros, las dunas del desierto de Atacama en Chile. Pero esta noche, en Colón, dormirán ya en el campamento. El Dakar ha comenzado.
Ha llegado la hora de afianzar. El año pasado, el equipo de Volkswagen se consagró al lograr, por primera vez, que un vehículo diesel subiera a lo más alto del podio del Dakar. Giniel De Villiers, paradigma de la fórmula ganadora de conciliar virtuosismo, rendimiento y prudencia a gran velocidad, se granjeó dicho honor, al final de una carrera por eliminación que condenó a su compañero de equipo Carlos Sainz, a tan solo tres días de la meta, después de haberse alzado vencedor nada más y nada menos que de 6 especiales. Pese a la caída del “Matador”, Volkswagen colocaba, con Mark Miller, a otro Race Touareg en el podio, en el segundo puesto. Sin embargo, esta demostración de fuerza no garantiza que la segunda edición sudamericana del Dakar, que empezará el 1 de enero, vaya a ser ningún paseo.
En el seno del equipo alemán, la abundancia de bienes podría tornarse en desastre. El fichaje del explosivo Nasser Al Attiyah ha creado una situación de competitividad que fomenta la excelencia, pero también puede empujar a cometer errores. En el Rally Dos Sertoes y después en el Silk Way Rally, el piloto qatarí lideraba a toda velocidad hasta la víspera de la llegada. Sin embargo, la precipitación le llevó en ambas ocasiones a una salida de pista, que benefició a su rival por el título, Carlos Sainz. Considerando que estamos ante una carrera dos veces más larga, ¡no se puede descartar que se vuelva a producir una hecatombe similar! No se sabe si Giniel De Villiers no estará mejor posicionado para ganar la partida.
Para VW, la retirada de Mitsubishi podría haberse convertido en una eliminación fácil de su peor enemigo. Sin embargo, el juego de las sillas musicales ha cambiado completamente el panorama y ha incrementado las posibilidades de los BMW X3. Al ganarse los servicios de Stéphane Peterhansel y de Nani Roma, el equipo X-Raid se ha hecho con dos pilotos excepcionales y, ante todo, dos preparadores que, al parecer, han logrado transformar el vehículo a golpe de pruebas y ajustes. Más fiable, más estable, el X3 podrá plantar cara al Race Touareg durante más tiempo que en 2009 en Argentina y Chile. Además, X-Raid cuenta con un grupo estable gracias a la presencia de Guerlain Chicherit, campeón del mundo de la disciplina en 2009.
Aunque la superioridad de la tecnología diesel frente a la gasolina parece clara para la mayoría de los actores, Robby Gordon parece hacer oídos sordos. El estadounidense demostró sobre el terreno que su talento no se limitaba a golpes de efecto, al acabar tercero en la última edición del Dakar. Conociendo su temperamento, ¡seguro que aspira a un resultado aún mejor! Por último, los Mitsubishi Lancer que habían dejado el Dakar por la puerta pequeña, regresan con ambiciones más modestas, pero tal vez preparados para un nuevo destino. Entre tanto, han sido adquiridos por el francés Nicolas Misslin, desprovistos de su motor diesel, reemplazado por motores de gasolina más adaptados a los medios del equipo. El portugués Carlos Sousa y el argentino Orlando Terranova han recibido como misión clasificarse entre los mejores.
Los años pasan y Pal-Anders Ullevalseter no pierde ese aire algo perdido, o por lo menos relajado, en el momento de enfrentarse a las verificaciones. El noruego de pelo rubio desaliñado se configura nuevamente como candidato al podio en su octava participación en el Dakar. Pero antes de poder aspirar a un buen puesto en la general, el piloto de KTM de 41 años se ha fijado otro objetivo: “En ocho ocasiones, he terminado segundo en una especial, así que este año, ¡voy a ver si por fin gano una!”. Sin embargo, este eterno segundón en potencia casi sube al podio final en 2007. “Aspiro a llegar entre los tres primeros”, declara con convicción.