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Lo que nosotras tenemos que saber de los anticonceptivos

Femme2/24/2010




Las primeras pastillas anticonceptivas comenzaron a utilizarse en 1959. "Contenían 150 microgramos de estrógeno y 10 miligramos de progesterona, con una eficacia anticonceptiva muy cercana al 100%, pero con frecuentes efectos adversos que limitaban su uso", recuerda la licenciada Andrea Gómez, del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).

Tras cuarenta años de permanente investigación científica, "hoy podemos disfrutar de la misma eficacia anticonceptiva con dosis reducida y mínimos efectos adversos: la dosis de estrógenos se ha reducido a 20 microgramos y han aparecido nuevas progesteronas más potentes y seguras en dosis de sólo 0,075 miligramos".

Si bien las píldoras anticonceptivas son los productos farmacéuticos más estudiados en la historia, a lo largo de sus 40 años de vida se han difundido rumores o mitos en torno de sus posibles efectos. Veamos algunos de los más difundidos.






Del dicho al hecho...




Mito: "La píldora engorda".


Realidad: existen múltiples estudios que demuestran que grupos de mujeres usuarias de píldoras anticonceptivas modernas no modificaron sustancialmente el peso corporal cuando fueron comparadas con grupos similares de mujeres usuarias de otros métodos anticonceptivos. De esto se desprende que las píldoras anticonceptivas modernas prácticamente no modifican el peso corporal debido a su muy baja dosis.


Mito: "Las mujeres que utilizan la píldora deben efectuar descansos periódicos".

Realidad: éste es un mito que además de carecer de bases científicas puede dar origen a embarazos no deseados (por falta de uso o utilización inadecuada de un método anticonceptivo alternativo), la aparición de irregularidades de sangrado u otro efecto colateral (intolerancia gástrica, tensión mamaria, etcétera). Por eso no es recomendable realizar descansos en el uso de la píldora. La misma puede utilizarse sin interrupción por años. Solamente deben realizarse los 7 días de intervalo sin tomar píldoras entre un envase y siguiente.


Mito: "Si se toman medicamentos o se ingiere alcohol cuando se utiliza la píldora, se pierde el efecto anticonceptivo".


Realidad: determinados medicamentos pueden influir en el mecanismo de acción de las píldoras anticonceptivas y disminuir su eficacia. Es importante consultar al médico en caso de tener que realizar tratamientos con algún medicamento.

Sin embargo, no se ha demostrado que el alcohol interfiera en la eficacia de la píldora anticonceptiva. Pero en caso de que la ingestión de alcohol cause vómitos o alteraciones de la función del hígado, entonces sí puede verse afectada la eficacia anticonceptiva.


Mito: "La píldora produce cáncer".

Realidad: al contrario de lo que se cree, se sabe que los anticonceptivos hormonales de baja dosis disminuyen el riesgo de cáncer de endometrio y ovario. Aun luego de suspendido el uso de la píldora, ese efecto protector dura más de 10 años.


Mito: "Después de usar píldoras anticonceptivas, existen dificultades para quedar embarazada".

Realidad: este método anticonceptivo es reversible. Esto quiere decir que al suspender la toma de las píldoras se recupera la condición previa de fertilidad en forma prácticamente inmediata. Ahora bien, si la mujer tenía alteraciones de la fertilidad antes de comenzar a usar las píldoras (que frecuentemente se asocian con trastornos menstruales), posiblemente vuelvan a aparecer luego de su suspensión.


Mito: "La píldora hace retener líquidos".


Realidad: es muy difícil evaluar real y objetivamente el balance de líquidos en el organismo de una mujer, utilice o no píldoras. Estos mecanismos están influidos por múltiples factores: temperatura ambiental, ejercicio físico, alimentación y condiciones premenstruales. Actualmente se sabe que las píldoras modernas no producen modificaciones significativas en el balance de líquidos y sales en el organismo de una mujer sana.


Mito: "La píldora puede producir acné o hacer crecer el vello".


Realidad: el hirsutismo (crecimiento de vello en los lugares típicos del varón), el acné y la seborrea suelen ser efectos de una inadecuada cantidad de hormonas masculinas y no como efecto secundario originado en el uso de píldoras anticonceptivas modernas. Por el contrario, algunas píldoras se utilizan para el tratamiento de estos trastornos.


Mitos: "La píldora altera los nervios".


Realidades: el estado de salud psicológica de una mujer posee mayor relación con su entorno que por el efecto de las píldoras anticonceptivas o cualquier otro tratamiento con medicamentos.





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