El equipo versión 2008 no se diferencia del de 1983 que tocó fondo y descendió en medio de un caos deportivo e institucional similar al de una gerenciadora a la que sus hinchas no quieren ver ni en figuritas.
El 18 de diciembre de aquel año, la pérdida de categoría que se veía venir se confirmó con una derrota por 4 a 3 ante Racing de Córdoba, partido que tuvo incidentes protagonizados por hinchas del club de Avellaneda y la policía. Pero el tiro de gracia se lo dio, el 22 de diciembre, el máximo rival, Independiente, que como local le ganaba 2 a 0 y daba la vuelta olímpica mientras la hinchada roja entonaba un humillante cántico: "Cosa maravillosa / cosa de no creer / el Rojo campeón del Metro / y Racing se va a la B".
Aquel descenso fue el punto más bajo de un proceso glorioso que no volvería a repetirse desde los años 60, cuando el equipo era campeón del mundo. La historia de Racing pareció en las últimas décadas estar a contrapelo de la realidad del país. Si en los 80 se veía la euforia y la alegría por la democracia, los de Racing padecían la tristeza del descenso. Y en 2001 ocurrió lo contrario. Mientras el país era saqueado en medio de una de las peores crisis sociales, los hinchas académicos disfrutan la felicidad de la tan ansiada vuelta olímpica.
Pero ahora los tiempos encuentran a un Racing muy parecido al de aquellos comienzos de los 80, cuando se impuso por primera vez el promedio del descenso que terminó perjudicando a unos y salvando a otros, como River, que finalizó anteúltimo, con 29 unidades, apenas 2 más que el Racing cordobés. Si no era por el promedio, entonces, el conjunto de Núñez sería hoy el que cargara con tremendo recuerdo. Los de Avellaneda, sin embargo, apenas habían conseguido 30 unidades.
Aquel Racing que se despidió de la categoría ante Independiente y era dirigido por Juan José Pizzuti formó con Carlos Rodríguez; Juan Esteban Solari, Campos Aquino, Castello y Veloso; Caldeiro, Urán y De Andrade; Matuszyczk, Lozano y Larrachado.
La campaña
Para ese Metropolitano de 1983 Racing había hecho incorporaciones con cierto renombre a pesar del mal momento económico que atravesaba, que era muy similar al de los demás equipos. Orte, Magallanes y Osvaldo Rinaldi llegaban desde Loma Negra; Tesare, de Boca; y Azzolini, de Newell's.
En la primera fecha de aquel campeonato sólo se habían vendido 29.374 entradas, lo que hablaba a las claras de las pocas expectativas que se habían generado alrededor de los equipos.
Racing comenzó con el pie izquierdo: cayó ante Newell's, en Rosario, por 1 a 0, en un encuentro para el que se vendieron nada más que 975 localidades.
Ya en la quinta fecha, tras su caída ante Chicago, en Mataderos, había quedado en el último lugar de la tabla de posiciones.
Durante ese torneo, un miércoles a la noche, también se produjo la muerte de Roberto Basile, el hincha de Racing que se encontraba en la tribuna de su equipo, en La Bombonera, y que fue alcanzado por una bengala lanzada por los de Boca. Pese a esa muerte instantánea, las autoridades decidieron que el partido debía jugarse; terminaron 0 a 0.
Así, mientras el clásico rival, Independiente, peleaba el título con San Lorenzo y Ferro, Racing luchaba por escapar a los últimos lugares.
La derrota por 3 a 0 ante Temperley, por la vigésimo quinta jornada, fue el punto de partida para un descenso imparable.
En la penúltima, entonces, la caída ante el Racing de Córdoba y una victoria en otro partido de Temperley complicaba aún más la situación, lo que generó los incidentes y, luego, la confirmación del descenso de categoría en el que sería el día más triste en la historia de Racing.
El 22 de diciembre, como si fuera poco, Racing recibió otro golpe: la vuelta olímpica, tras el clásico, por parte de Independiente.
Desde entonces, sólo quedaba subir, porque más bajo se podía caer. Ahora, peligrosamente, la historia parece repetirse con un promedio de descenso que lo muestra apenas por sobre Colón, Central, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Olimpo y San Martín de San Juan.
Habrá que ver si ahora primará la grandeza de una institución o los malos manejos de sus responsables.
Posiciones
1Boca 10
2Vélez 10
3Estudiantes 9
4Arsenal 9
5River 7
6Newell`s 7
7Huracán 7
8Lanús 6
9Independiente 6
10San Martín (SJ) 6
11Tigre 6
12Rosario Central 5
13Olimpo 4
14Gimnasia 3
15Colón3 4
16San Lorenzo 3
17Banfield 3
18Argentinos 3
19Racing 2
20Gimnasia (J)2
Descenso
1Boca 2.091
2Tigre 1.739
3Estudiantes 1.737
4River 1.663
5Lanús 1.626
6San Lorenzo 1.626
7Huracán 1.609
8Vélez 1.525
9Independiente 1.475
10Arsenal 1.429
11Banfield 1.343
12Gimnasia 1.327
13Argentinos 1.313
14Newell`s 1.212
15Racing 1.212
16Colón 1.182
17Rosario Central 1.172
18Gimnasia (J) 1.172
19Olimpo 1.130
20San Martín (SJ) 1.091
Fuente
El 18 de diciembre de aquel año, la pérdida de categoría que se veía venir se confirmó con una derrota por 4 a 3 ante Racing de Córdoba, partido que tuvo incidentes protagonizados por hinchas del club de Avellaneda y la policía. Pero el tiro de gracia se lo dio, el 22 de diciembre, el máximo rival, Independiente, que como local le ganaba 2 a 0 y daba la vuelta olímpica mientras la hinchada roja entonaba un humillante cántico: "Cosa maravillosa / cosa de no creer / el Rojo campeón del Metro / y Racing se va a la B".
Aquel descenso fue el punto más bajo de un proceso glorioso que no volvería a repetirse desde los años 60, cuando el equipo era campeón del mundo. La historia de Racing pareció en las últimas décadas estar a contrapelo de la realidad del país. Si en los 80 se veía la euforia y la alegría por la democracia, los de Racing padecían la tristeza del descenso. Y en 2001 ocurrió lo contrario. Mientras el país era saqueado en medio de una de las peores crisis sociales, los hinchas académicos disfrutan la felicidad de la tan ansiada vuelta olímpica.
Pero ahora los tiempos encuentran a un Racing muy parecido al de aquellos comienzos de los 80, cuando se impuso por primera vez el promedio del descenso que terminó perjudicando a unos y salvando a otros, como River, que finalizó anteúltimo, con 29 unidades, apenas 2 más que el Racing cordobés. Si no era por el promedio, entonces, el conjunto de Núñez sería hoy el que cargara con tremendo recuerdo. Los de Avellaneda, sin embargo, apenas habían conseguido 30 unidades.
Aquel Racing que se despidió de la categoría ante Independiente y era dirigido por Juan José Pizzuti formó con Carlos Rodríguez; Juan Esteban Solari, Campos Aquino, Castello y Veloso; Caldeiro, Urán y De Andrade; Matuszyczk, Lozano y Larrachado.
La campaña
Para ese Metropolitano de 1983 Racing había hecho incorporaciones con cierto renombre a pesar del mal momento económico que atravesaba, que era muy similar al de los demás equipos. Orte, Magallanes y Osvaldo Rinaldi llegaban desde Loma Negra; Tesare, de Boca; y Azzolini, de Newell's.
En la primera fecha de aquel campeonato sólo se habían vendido 29.374 entradas, lo que hablaba a las claras de las pocas expectativas que se habían generado alrededor de los equipos.
Racing comenzó con el pie izquierdo: cayó ante Newell's, en Rosario, por 1 a 0, en un encuentro para el que se vendieron nada más que 975 localidades.
Ya en la quinta fecha, tras su caída ante Chicago, en Mataderos, había quedado en el último lugar de la tabla de posiciones.
Durante ese torneo, un miércoles a la noche, también se produjo la muerte de Roberto Basile, el hincha de Racing que se encontraba en la tribuna de su equipo, en La Bombonera, y que fue alcanzado por una bengala lanzada por los de Boca. Pese a esa muerte instantánea, las autoridades decidieron que el partido debía jugarse; terminaron 0 a 0.
Así, mientras el clásico rival, Independiente, peleaba el título con San Lorenzo y Ferro, Racing luchaba por escapar a los últimos lugares.
La derrota por 3 a 0 ante Temperley, por la vigésimo quinta jornada, fue el punto de partida para un descenso imparable.
En la penúltima, entonces, la caída ante el Racing de Córdoba y una victoria en otro partido de Temperley complicaba aún más la situación, lo que generó los incidentes y, luego, la confirmación del descenso de categoría en el que sería el día más triste en la historia de Racing.
El 22 de diciembre, como si fuera poco, Racing recibió otro golpe: la vuelta olímpica, tras el clásico, por parte de Independiente.
Desde entonces, sólo quedaba subir, porque más bajo se podía caer. Ahora, peligrosamente, la historia parece repetirse con un promedio de descenso que lo muestra apenas por sobre Colón, Central, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Olimpo y San Martín de San Juan.
Habrá que ver si ahora primará la grandeza de una institución o los malos manejos de sus responsables.
Posiciones
1Boca 10
2Vélez 10
3Estudiantes 9
4Arsenal 9
5River 7
6Newell`s 7
7Huracán 7
8Lanús 6
9Independiente 6
10San Martín (SJ) 6
11Tigre 6
12Rosario Central 5
13Olimpo 4
14Gimnasia 3
15Colón3 4
16San Lorenzo 3
17Banfield 3
18Argentinos 3
19Racing 2
20Gimnasia (J)2
Descenso
1Boca 2.091
2Tigre 1.739
3Estudiantes 1.737
4River 1.663
5Lanús 1.626
6San Lorenzo 1.626
7Huracán 1.609
8Vélez 1.525
9Independiente 1.475
10Arsenal 1.429
11Banfield 1.343
12Gimnasia 1.327
13Argentinos 1.313
14Newell`s 1.212
15Racing 1.212
16Colón 1.182
17Rosario Central 1.172
18Gimnasia (J) 1.172
19Olimpo 1.130
20San Martín (SJ) 1.091
Fuente