La lectura
Por Agostina
Muchas veces se le intenta dar un carácter descriptivo a una actividad tan simple y atractiva como es la lectura, pero es difícil empezar un análisis con un hecho tan abstracto del que es difícil conocer un comienzo y un final, ya que siempre estamos leyendo y siempre leímos, tal vez no del modo académico, textos, oraciones, canciones, sino, de un modo cultural y social, reconociendo pautas, asimilando y modificándolas a nuestra capacidad. Es ahí el punto fuerte de la definición o de la descripción de la lectura, la asimilación, la adaptación de contenidos para el crecimiento personal y espiritual, si así se quiere llamarlo.
La lectura, como hecho y símbolo del progreso cognitivo, es la representación abstracta de una idea incompleta de superación personal y, en si misma, se remarca el papel que tiene en la vida de todos los individuos que bien, son tocados en todo momento y en toda situación. No existe una persona que no haya incorporado a su "mundo" alguna norma, idea, o pauta que esté dada en el entorno. Siempre se lee, y siempre se leerá mientras se piense y se requiera una adaptación social.
Si bien son leídos constantemente, el individuo alterna esas incorporaciones con otras de diferente índole. Es así que busca satisfacer ciertas necesidades emocionales por medio de un tipo de lectura diferente, ya no es algo que dependa de un grupo social con reglas implícita. Sino, que se vera relacionado al trabajo de la fantasía y a las explicaciones de la ciencia como abastecedor de conocimientos. La lectura en este punto deja de tener un carácter abstracto y forma una dualidad entre Idea y Soporte físico, donde uno existe gracias a otro, una idea solo se manifiesta en las palabras y entre significaciones lingüísticas.
Dentro de este tipo de lectura, es casi imposible poder establecer limites entre los temas y argumentos que forman el conocimiento humano, incontables fabulas y numerosas formas de narrar una historia hacen de este tipo de lectura algo totalmente dinámico.
Como lector, uno siempre se deja seducir por la parte lingüística y el componente abstracto de todo fenómeno humano para sumergir el mundo en algo totalmente irreal que, con nuestro consentimiento, no es mas que algo que hace bien mientras se le haga bien al leerlo.
La posibilidad de consumir se hace infinita mientras haya un ente dispuesto a ser huésped del parasito de la cuestión, en este punto ya no se hablaría de lectura como una actividad regular y necesaria para la sociedad, sino como una manifestación que tiene asilo mas allá del limite antropomórfico.
Es así que se llega a pensar que la lectura es algo mas que adoptar ideas o pautas sociales, algo mas que una rutina o un escape de la realidad ficcional.
Es, sin exagerar, un gusto a ser ejercitado para la liberación de la mente y la proliferación de las fantasías, donde estas sin hacerse presente, afloran en los individuos y, de forma indirecta, en las sociedades.
Sacado textualmente de la revista donde salio, la "Penes erectos" de marzo de 1976.2
Por Agostina
Muchas veces se le intenta dar un carácter descriptivo a una actividad tan simple y atractiva como es la lectura, pero es difícil empezar un análisis con un hecho tan abstracto del que es difícil conocer un comienzo y un final, ya que siempre estamos leyendo y siempre leímos, tal vez no del modo académico, textos, oraciones, canciones, sino, de un modo cultural y social, reconociendo pautas, asimilando y modificándolas a nuestra capacidad. Es ahí el punto fuerte de la definición o de la descripción de la lectura, la asimilación, la adaptación de contenidos para el crecimiento personal y espiritual, si así se quiere llamarlo.
La lectura, como hecho y símbolo del progreso cognitivo, es la representación abstracta de una idea incompleta de superación personal y, en si misma, se remarca el papel que tiene en la vida de todos los individuos que bien, son tocados en todo momento y en toda situación. No existe una persona que no haya incorporado a su "mundo" alguna norma, idea, o pauta que esté dada en el entorno. Siempre se lee, y siempre se leerá mientras se piense y se requiera una adaptación social.
Si bien son leídos constantemente, el individuo alterna esas incorporaciones con otras de diferente índole. Es así que busca satisfacer ciertas necesidades emocionales por medio de un tipo de lectura diferente, ya no es algo que dependa de un grupo social con reglas implícita. Sino, que se vera relacionado al trabajo de la fantasía y a las explicaciones de la ciencia como abastecedor de conocimientos. La lectura en este punto deja de tener un carácter abstracto y forma una dualidad entre Idea y Soporte físico, donde uno existe gracias a otro, una idea solo se manifiesta en las palabras y entre significaciones lingüísticas.
Dentro de este tipo de lectura, es casi imposible poder establecer limites entre los temas y argumentos que forman el conocimiento humano, incontables fabulas y numerosas formas de narrar una historia hacen de este tipo de lectura algo totalmente dinámico.
Como lector, uno siempre se deja seducir por la parte lingüística y el componente abstracto de todo fenómeno humano para sumergir el mundo en algo totalmente irreal que, con nuestro consentimiento, no es mas que algo que hace bien mientras se le haga bien al leerlo.
La posibilidad de consumir se hace infinita mientras haya un ente dispuesto a ser huésped del parasito de la cuestión, en este punto ya no se hablaría de lectura como una actividad regular y necesaria para la sociedad, sino como una manifestación que tiene asilo mas allá del limite antropomórfico.
Es así que se llega a pensar que la lectura es algo mas que adoptar ideas o pautas sociales, algo mas que una rutina o un escape de la realidad ficcional.
Es, sin exagerar, un gusto a ser ejercitado para la liberación de la mente y la proliferación de las fantasías, donde estas sin hacerse presente, afloran en los individuos y, de forma indirecta, en las sociedades.
Sacado textualmente de la revista donde salio, la "Penes erectos" de marzo de 1976.2