La bandera ondea en Khe Sanh
En el mes de enero de 1968 comenzó para los estadounidenses con un fuerte bombardeo en la base de Khe Sanh que, sitiada por dos divisiones del EVN más otros efectivos del Viet Cong, amenazaba con convertirse en un descalabro para los victoriosos ánimos norteamericanos. El Alto Mando realizó un esfuerzo enorme por mantener esa posesión en su poder10 . Estados Unidos no dejó de enviar aviones con suministros, cuando los aterrizajes fueron imposibles desarrollaron la salida de la carga con paracaídas, socorrieron a los sitiados por medio de la Operación Pegasus, tomaron las colinas que rodeaban las instalaciones... y un largo etc. para retener la posición. Parecía que aquella lucha sería una de las pocas de gran envergadura que las mermadas fuerzas guerrilleras podía emprender tras casi tres años de lucha.
Durante ese sitio los marines tomaron la cota 811 e izaron en ella la bandera de las barras y estrellas. Esto se lo recriminó el mando, pues era territorio de Vietnam del Sur, pero alegaron que la única sangre derramada allí era la norteamericana y así dieron título a esta parte de la contienda, aún optimista.
La Ofensiva del Tet
A finales de enero de ese año, cuando se celebra el año nuevo vietnamita (la festividad del Tet) 38 de las 52 capitales de Vietnam del Sur fueron atacadas y muchas prácticamente tomadas. La antigua capital del Imperio Vietnamita, Hué, cayó en poder de los rebeldes y tardó varios días en ser recuperada, Saigón estuvo en estado de sitio y la propia embajada de Estados Unidos fue allanada por un comando suicida que casi llega al interior del edificio.
La sorpresa fue total para los norteamericanos y el ARVN. Aquí encontramos otra clave sobre la derrota de Estados Unidos en esta guerra: la inteligencia militar no era capaz de ofrecer información clara y concreta de lo que estaba pasando y lo que se avecinaba. Pese a las toneladas de documentos incautados al enemigo en las operaciones, el empleo masivo de fotografía aérea y, al final del conflicto, de satélites espía, a la dispersión de miles de sensores por la selva y al empleo de los muy sofisticados, para la época, ordenadores de tercera generación; la Agencia de Seguridad Nacional no era consciente de los preparativos para la Ofensiva, ni la magnitud de los complejos de túneles que tanto ayudaron a ella, ni la existencia o no de un cuartel general del EVN en territorio sudvietnamita... Así se llegaba en muchas ocasiones a situaciones donde los oficiales de inteligencia marcaban como blancos importantes lugares que no sabían realmente si lo eran o no; pero que en caso de serlo les haría subir puntos. Naturalmente esos lugares debían ser inspeccionados por la infantería, que se jugaba la vida por ellos en lugar de la inteligencia que debía trabajar para evitarles esos riesgos.
Sin embargo la Ofensiva del Tet también guardaba una pequeña sorpresa para el mando norvietnamita; los soldados del sur resistieron el ataque con pocas deserciones y así ganaron varias luchas encarnizadas. El poder aéreo barrió casi por completo a los guerrilleros del Viet Cong (unos 40.000 muertos según los estadounidenses) y pocos días después todo el territorio ganado por los guerrilleros era recuperado, habiendo perdido el EVN buena parte de los efectivos que tan penosamente consiguió llevar al sur. La Ofensiva del Tet volvía a ser un fracaso como lo fue 14 años antes.
Mucho se ha discutido si el resultado era o no el deseado por Giap y los jerarcas de Hanoi; pero las opiniones son casi unánimes sobre los efectos acarreados en Estados Unidos.
El derrumbe de la moral
Paradójicamente una victoria como esta hizo ver a los norteamericanos de a pie que los rebeldes no sólo podían dar un buen susto a sus soldados; sino que podían atacar cualquier lugar de Vietnam del Sur, podían entrar en su embajada y violar su territorio. ¿Habían resultado inútiles tantos bombardeos, tres años de lucha con abundantes bajas, la riada de millones enviados y la multitud de manifestaciones y contra manifestaciones? Así se produjo lo que algunos autores han denominado «El colapso de la moral». Tantos mensajes de victoria eran poco menos que un engaño.
De poco sirvieron los comunicados sobre el altísimo índice de bajas inferido al Viet Cong y al EVN, la resistencia que demostró el ARVN o los hallazgos de las Matanzas de Hué. Las manifestaciones de protesta se multiplicaron. Mucho más cuando en 1969 se hicieron públicos los hechos acaecidos en My Lai. El descubrir que las atrocidades cometidas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial podían estar repitiéndose en Vietnam, era un acicate que dejaba a pocos indiferentes. Especialmente cuando se constató que el sistema de medir el cumplimiento de los objetivos podía haber convertido a actos como el de My Lai en la punta del iceberg.
Esta es otra de las características de la guerra de Vietnam: los problemas de integración que sufrieron muchos veteranos a su vuelta. El haber arriesgado su vida en una jungla indómita, contra una población siempre sospechosa o incluso hostil, agotándose en extenuantes marchas entre trampas y riesgos de ataques... todo por un país que, a su vuelta, lejos de agradecérselo les despreciaba o incluso los acusaba de asesinatos y atrocidades parecidas (más allá de si habían participado en ellas o no). Ciertamente no era la totalidad de la población; pero sólo el hecho de que una parte cada vez más numerosa de la misma tuviera este sentimiento afectaba mucho a los combatientes que, como todo combatiente, vuelven pensando que el país por el que se han arriesgado los va a mimar y a querer.
La Vietnamización
Pese a que este término y esta idea ya fue planteada por el presidente John Kennedy a principios de los años 60 del siglo XX no fue hasta la victoria de Nixon cuando comenzó a llevarse a la práctica.
Llevada a la práctica por el famoso analista Henry Kissinger la vietnamización perseguía fortalecer y preparar al ARNV para defender el territorio del Sur que mantenía bajo su control (aproximadamente el 94%). Al mismo tiempo debía crear un contexto para desahogar al régimen del presidente Thieu del acoso constante al que le sometían los comunistas del Vietcong y de Vietnam del Norte; de esta manera le ofrecería una posición más fuerte en las negociaciones que debían entablarse para encontrar una salida, ya en febrero de 1969 Kissinger se reunía secretamente en París con dirigentes comunistas para estudiar posibles condiciones de paz.
Nixon dice cambiar el rumbo
Nixon realizó la vietnamización del conflicto pero fue implacable con los bombardeos y la extensión de la guerra.
Se discute si tras la Ofensiva del Têt en 1968 el Presidente decidió el progresivo desvinculamiento del conflicto o si esta decisión fue unos meses después, tras la Batalla de la Colina de la Hamburguesa. Lo que indudablemente sí sucedió fue la percepción del presidente Johnson de no contar ya con la mayoría de la ciudadanía.
Pese a todo los envíos de tropas continuaron y en 1969 se aumentó el número de norteamericanos a más de 500.000; pero para entonces el Presidente ya sabía que aquella guerra le había costado la reelección y no se presentó a las legislativas.
Johnson dejó la Casa Blanca en enero de 1969 y Richard Nixon fue elegido nuevo presidente. Los ejes sobre los que basaría su política sobre Vietnam serían:
• Retirada progresiva de tropas.
• Mantener el apoyo financiero al gobierno de Vietnam del Sur.
• Conseguir una paz con honor llevando a Vietnam del Norte y al Viet Cong a la mesa de negociaciones a base de bombas, si fuese preciso.
• No extender los bombardeos y las acciones bélicas a ningún otro país.
El segundo punto del proyecto lo fue cumpliendo progresivamente. No se puede decir lo mismo de los demás. Este hecho, el prometer una cosa dentro de un tema de capital importancia, hacer exactamente lo contrario y volver a ganar las elecciones ha quedado como ejemplo en muchos estadounidenses de como un gran "vendedor de coches" puede arrastrar a todo un pueblo . También prueba la determinación de Nixon para no ser el único presidente de Estados Unidos en perder una guerra .
Nixon se mostró implacable con los bombardeos para obligar a Hanoi a sentarse a la mesa. Se negociaron todos los detalles para que pareciera una paz honrosa: llegó a suspenderse momentáneamente los preparativos de la conferencia para encontrar una forma de entrar las cuatro delegaciones a la vez (en diplomacia el orden de entrada marca a los vencidos y a los vencedores), incluso se paró todo hasta decidir si la mesa sería redonda o cuadrada, mientras continuaban los combates y las muertes.
Tras la retirada del Norte de la negociaciones se reanudaron los ataques aéreos para obligarlos a reincorporarse. Cuando lo hicieron se pretendió presentar esto como un victoria; pero lo cierto es que Hanoi no cambió sustancialmente sus exigencias que obligaban, entre otras cosas, al Sur a no poder reconquistar territorio.
Respecto a la no extensión de la guerra. Nixon ordenó una campaña secreta de bombardeos sobre Laos, que rápidamente fue conocida y publicada entre otras cosas por ser Laos el país más bombardeado de la Tierra, con más de 2 500 000 bombas de todos los tamaños . Así mismo el ARVN invadió parcialmente ese país con pésimos resultados y lo mismo hicieron con Camboya acompañando a los estadounidenses. Esto terminó de extender el conflicto a esas zonas, ya en guerra civil contra movimientos guerrilleros.
Otro problema que afrontaron fue la recopilación de abundante información sobre la organización y disposición de las fuerzas enemigas. Hacia 1969 la CIA, que llevaba mucho tiempo insistiendo en que aquella guerra no podía ganarse por medios convencionales, ya tenía listo su Programa Phoenix que había comenzado en 1967 para ser más selectivos y causar menos carnicerías con bombardeos y granadas de alto explosivo. Pero y pese a los esfuerzos de varios mandos y oficiales en sentido contrario, el Programa Phoenix terminaría siendo más un terrorismo de estado que una fuente de información fidedigna.
Mientras, el Ejército de los Estados Unidos llevó a cientos de oficiales de ARNV a cursos de instrucción para mandos, pilotos y personal de mantenimiento del costoso material que les regalaría (especialmente medios aéreos). Pero los progresos resultaron muy lentos y se veían entorpecidos por la corrupción crónica (los mandos seguían siendo seleccionados según los compromisos de los dirigentes políticos y no por sus cualidades militares). En esta misma línea los oficiales estadounidenses comenzaron a ver que regalarles helicópteros y sustituirlos cuando fueran derribados no conducía a nada si los pilotos continuaban teniendo una capacitación a lo sumo mediocre.
La retirada de tropas comenzó en 1970, empezando por el personal de infantería para terminar con los pilotos de los que siempre estaba necesitado el ARNV para su vital apoyo aéreo. Para esta misión el general Westmoreland fue retirado de sus funciones y regresó al Pentágono.
La guerra se extiende
Los dos neutrales vecinos de Vietnam del Sur, Laos y Camboya, estaban siendo incapaces de contener la agresión de sus guerrilleros comunistas y tampoco lograban cortar la Ruta Ho Chi Minh que había sido muy importante en la preparación de las principales ofensivas.
Si Estados Unidos pretendía que su aliado pudiera sobrevivir a una guerra con el Norte debía cortar esas vías de infiltración y, de paso, terminar con el Cuartel del Ejército Nortvietnamita, viejo espejismo que pensaban encontrarían en Camboya y finalmente podrían librar y ganar una batalla convencional.
A principios de 1969 el recién elegido Richard Nixon comenzó una campaña de bombardeos secretos sobre Laos y Camboya. Los pilotos debían despegar, ir a una posición determinada y esperar órdenes. Una vez en la posición los controladores les daban las coordenadas que debían atacar. A la vuelta los mismos controladores deberían destruir todo documento sobre estas incursiones en territorio neutral. Pese a todas las precauciones en menos de un mes el New York Times ya publicaba noticias sobre estos documentos (filtradas por miembros de la Fuerza Aérea disconformes con estas operaciones). Según la edición de 1986 del Libro Guinness de los récords Laos fue el país más bombardeado del planeta con varios megatones de bombas convencionales.
Estos bombardeos perseguían un objetivo táctico, cortar la Ruta Ho Chi Minh, y otro más estratégico, demostrar a Vietnam del Norte que la nueva presidencia estaba dispuesta a todo con tal de terminar con aquella guerra, incluso la opción nuclear. Pero los vietnamitas del norte no se amedrantaron por eso y continuaron con su flujo hacia el sur.
La invasión de Camboya
El 14 de abril de 1970 el ARVN realizó una primera incursión y el 29 de abril el teniente general Do Cao Tri lanzó a sus 12.000 hombres sobre el Pico de Loro (véase el mapa). Pero fue el 1 de mayo de 1970 cuando el general Robert Shoemaker envió la orden de avanzar sobre el Pico de Loro y el Anzuelo a los oficiales destacados a la frontera con Camboya. Aunque algunos la tomaron con resignación en su mayoría estaban contentos de poder golpear el santuario del Vietcong y, especialmente los vietnamitas, de vengar todos los muertos que los camboyanos habían enviado flotando por el río Mecong.
La incursión estuvo precedida de grandes bombardeos que causaron muchos muertos entre los campesinos lo que, a la larga, fue terrible para el gobierno pro-occidental de Camboya; pues la guerrillas comunista consiguió legitimidad y más voluntarios para su victoria. Nixon era consciente de las repercusiones que traerían aquellas acciones; pero, como él mismo había declarado, prefería perder la reelección a ser el primer presidente en perder una guerra.
La incursión en El Anzuelo encontró alguna resistencia de grupos esporádicos que, como era la costumbre, desaparecían en la selva tras un breve tiroteo. Aunque la resistencia fue incrementándose algo por parte del EVN ni siquiera en el pueblo de Snuol la oposición hizo amago de resistir la potencia de fuego desplegada por los M40 Patton. Pronto los emplazamientos de artillería del EVN fueron capturados y se enviaron 100 carros de exploración Sheridan que si encontraron resistencia. Utilizando toda la potencia de fuego vencieron la resistencia, arrasaron el poblado y, mientras interrogaban a los campesino, saquearon todo lo que pudieron.
Los camboyanos informaron que había toda una ciudad guerrillera en la jungla. Poco después un helicóptero Lonch avistaba una casa bien camuflada y comenzó el bombardeo de artillería y aviación.
Cuando los infantes pudieron entrar en lo que ellos mismos llam
En el mes de enero de 1968 comenzó para los estadounidenses con un fuerte bombardeo en la base de Khe Sanh que, sitiada por dos divisiones del EVN más otros efectivos del Viet Cong, amenazaba con convertirse en un descalabro para los victoriosos ánimos norteamericanos. El Alto Mando realizó un esfuerzo enorme por mantener esa posesión en su poder10 . Estados Unidos no dejó de enviar aviones con suministros, cuando los aterrizajes fueron imposibles desarrollaron la salida de la carga con paracaídas, socorrieron a los sitiados por medio de la Operación Pegasus, tomaron las colinas que rodeaban las instalaciones... y un largo etc. para retener la posición. Parecía que aquella lucha sería una de las pocas de gran envergadura que las mermadas fuerzas guerrilleras podía emprender tras casi tres años de lucha.
Durante ese sitio los marines tomaron la cota 811 e izaron en ella la bandera de las barras y estrellas. Esto se lo recriminó el mando, pues era territorio de Vietnam del Sur, pero alegaron que la única sangre derramada allí era la norteamericana y así dieron título a esta parte de la contienda, aún optimista.
La Ofensiva del Tet
A finales de enero de ese año, cuando se celebra el año nuevo vietnamita (la festividad del Tet) 38 de las 52 capitales de Vietnam del Sur fueron atacadas y muchas prácticamente tomadas. La antigua capital del Imperio Vietnamita, Hué, cayó en poder de los rebeldes y tardó varios días en ser recuperada, Saigón estuvo en estado de sitio y la propia embajada de Estados Unidos fue allanada por un comando suicida que casi llega al interior del edificio.
La sorpresa fue total para los norteamericanos y el ARVN. Aquí encontramos otra clave sobre la derrota de Estados Unidos en esta guerra: la inteligencia militar no era capaz de ofrecer información clara y concreta de lo que estaba pasando y lo que se avecinaba. Pese a las toneladas de documentos incautados al enemigo en las operaciones, el empleo masivo de fotografía aérea y, al final del conflicto, de satélites espía, a la dispersión de miles de sensores por la selva y al empleo de los muy sofisticados, para la época, ordenadores de tercera generación; la Agencia de Seguridad Nacional no era consciente de los preparativos para la Ofensiva, ni la magnitud de los complejos de túneles que tanto ayudaron a ella, ni la existencia o no de un cuartel general del EVN en territorio sudvietnamita... Así se llegaba en muchas ocasiones a situaciones donde los oficiales de inteligencia marcaban como blancos importantes lugares que no sabían realmente si lo eran o no; pero que en caso de serlo les haría subir puntos. Naturalmente esos lugares debían ser inspeccionados por la infantería, que se jugaba la vida por ellos en lugar de la inteligencia que debía trabajar para evitarles esos riesgos.
Sin embargo la Ofensiva del Tet también guardaba una pequeña sorpresa para el mando norvietnamita; los soldados del sur resistieron el ataque con pocas deserciones y así ganaron varias luchas encarnizadas. El poder aéreo barrió casi por completo a los guerrilleros del Viet Cong (unos 40.000 muertos según los estadounidenses) y pocos días después todo el territorio ganado por los guerrilleros era recuperado, habiendo perdido el EVN buena parte de los efectivos que tan penosamente consiguió llevar al sur. La Ofensiva del Tet volvía a ser un fracaso como lo fue 14 años antes.
Mucho se ha discutido si el resultado era o no el deseado por Giap y los jerarcas de Hanoi; pero las opiniones son casi unánimes sobre los efectos acarreados en Estados Unidos.
El derrumbe de la moral
Paradójicamente una victoria como esta hizo ver a los norteamericanos de a pie que los rebeldes no sólo podían dar un buen susto a sus soldados; sino que podían atacar cualquier lugar de Vietnam del Sur, podían entrar en su embajada y violar su territorio. ¿Habían resultado inútiles tantos bombardeos, tres años de lucha con abundantes bajas, la riada de millones enviados y la multitud de manifestaciones y contra manifestaciones? Así se produjo lo que algunos autores han denominado «El colapso de la moral». Tantos mensajes de victoria eran poco menos que un engaño.
De poco sirvieron los comunicados sobre el altísimo índice de bajas inferido al Viet Cong y al EVN, la resistencia que demostró el ARVN o los hallazgos de las Matanzas de Hué. Las manifestaciones de protesta se multiplicaron. Mucho más cuando en 1969 se hicieron públicos los hechos acaecidos en My Lai. El descubrir que las atrocidades cometidas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial podían estar repitiéndose en Vietnam, era un acicate que dejaba a pocos indiferentes. Especialmente cuando se constató que el sistema de medir el cumplimiento de los objetivos podía haber convertido a actos como el de My Lai en la punta del iceberg.
Esta es otra de las características de la guerra de Vietnam: los problemas de integración que sufrieron muchos veteranos a su vuelta. El haber arriesgado su vida en una jungla indómita, contra una población siempre sospechosa o incluso hostil, agotándose en extenuantes marchas entre trampas y riesgos de ataques... todo por un país que, a su vuelta, lejos de agradecérselo les despreciaba o incluso los acusaba de asesinatos y atrocidades parecidas (más allá de si habían participado en ellas o no). Ciertamente no era la totalidad de la población; pero sólo el hecho de que una parte cada vez más numerosa de la misma tuviera este sentimiento afectaba mucho a los combatientes que, como todo combatiente, vuelven pensando que el país por el que se han arriesgado los va a mimar y a querer.
La Vietnamización
Pese a que este término y esta idea ya fue planteada por el presidente John Kennedy a principios de los años 60 del siglo XX no fue hasta la victoria de Nixon cuando comenzó a llevarse a la práctica.
Llevada a la práctica por el famoso analista Henry Kissinger la vietnamización perseguía fortalecer y preparar al ARNV para defender el territorio del Sur que mantenía bajo su control (aproximadamente el 94%). Al mismo tiempo debía crear un contexto para desahogar al régimen del presidente Thieu del acoso constante al que le sometían los comunistas del Vietcong y de Vietnam del Norte; de esta manera le ofrecería una posición más fuerte en las negociaciones que debían entablarse para encontrar una salida, ya en febrero de 1969 Kissinger se reunía secretamente en París con dirigentes comunistas para estudiar posibles condiciones de paz.
Nixon dice cambiar el rumbo
Nixon realizó la vietnamización del conflicto pero fue implacable con los bombardeos y la extensión de la guerra.
Se discute si tras la Ofensiva del Têt en 1968 el Presidente decidió el progresivo desvinculamiento del conflicto o si esta decisión fue unos meses después, tras la Batalla de la Colina de la Hamburguesa. Lo que indudablemente sí sucedió fue la percepción del presidente Johnson de no contar ya con la mayoría de la ciudadanía.
Pese a todo los envíos de tropas continuaron y en 1969 se aumentó el número de norteamericanos a más de 500.000; pero para entonces el Presidente ya sabía que aquella guerra le había costado la reelección y no se presentó a las legislativas.
Johnson dejó la Casa Blanca en enero de 1969 y Richard Nixon fue elegido nuevo presidente. Los ejes sobre los que basaría su política sobre Vietnam serían:
• Retirada progresiva de tropas.
• Mantener el apoyo financiero al gobierno de Vietnam del Sur.
• Conseguir una paz con honor llevando a Vietnam del Norte y al Viet Cong a la mesa de negociaciones a base de bombas, si fuese preciso.
• No extender los bombardeos y las acciones bélicas a ningún otro país.
El segundo punto del proyecto lo fue cumpliendo progresivamente. No se puede decir lo mismo de los demás. Este hecho, el prometer una cosa dentro de un tema de capital importancia, hacer exactamente lo contrario y volver a ganar las elecciones ha quedado como ejemplo en muchos estadounidenses de como un gran "vendedor de coches" puede arrastrar a todo un pueblo . También prueba la determinación de Nixon para no ser el único presidente de Estados Unidos en perder una guerra .
Nixon se mostró implacable con los bombardeos para obligar a Hanoi a sentarse a la mesa. Se negociaron todos los detalles para que pareciera una paz honrosa: llegó a suspenderse momentáneamente los preparativos de la conferencia para encontrar una forma de entrar las cuatro delegaciones a la vez (en diplomacia el orden de entrada marca a los vencidos y a los vencedores), incluso se paró todo hasta decidir si la mesa sería redonda o cuadrada, mientras continuaban los combates y las muertes.
Tras la retirada del Norte de la negociaciones se reanudaron los ataques aéreos para obligarlos a reincorporarse. Cuando lo hicieron se pretendió presentar esto como un victoria; pero lo cierto es que Hanoi no cambió sustancialmente sus exigencias que obligaban, entre otras cosas, al Sur a no poder reconquistar territorio.
Respecto a la no extensión de la guerra. Nixon ordenó una campaña secreta de bombardeos sobre Laos, que rápidamente fue conocida y publicada entre otras cosas por ser Laos el país más bombardeado de la Tierra, con más de 2 500 000 bombas de todos los tamaños . Así mismo el ARVN invadió parcialmente ese país con pésimos resultados y lo mismo hicieron con Camboya acompañando a los estadounidenses. Esto terminó de extender el conflicto a esas zonas, ya en guerra civil contra movimientos guerrilleros.
Otro problema que afrontaron fue la recopilación de abundante información sobre la organización y disposición de las fuerzas enemigas. Hacia 1969 la CIA, que llevaba mucho tiempo insistiendo en que aquella guerra no podía ganarse por medios convencionales, ya tenía listo su Programa Phoenix que había comenzado en 1967 para ser más selectivos y causar menos carnicerías con bombardeos y granadas de alto explosivo. Pero y pese a los esfuerzos de varios mandos y oficiales en sentido contrario, el Programa Phoenix terminaría siendo más un terrorismo de estado que una fuente de información fidedigna.
Mientras, el Ejército de los Estados Unidos llevó a cientos de oficiales de ARNV a cursos de instrucción para mandos, pilotos y personal de mantenimiento del costoso material que les regalaría (especialmente medios aéreos). Pero los progresos resultaron muy lentos y se veían entorpecidos por la corrupción crónica (los mandos seguían siendo seleccionados según los compromisos de los dirigentes políticos y no por sus cualidades militares). En esta misma línea los oficiales estadounidenses comenzaron a ver que regalarles helicópteros y sustituirlos cuando fueran derribados no conducía a nada si los pilotos continuaban teniendo una capacitación a lo sumo mediocre.
La retirada de tropas comenzó en 1970, empezando por el personal de infantería para terminar con los pilotos de los que siempre estaba necesitado el ARNV para su vital apoyo aéreo. Para esta misión el general Westmoreland fue retirado de sus funciones y regresó al Pentágono.
La guerra se extiende
Los dos neutrales vecinos de Vietnam del Sur, Laos y Camboya, estaban siendo incapaces de contener la agresión de sus guerrilleros comunistas y tampoco lograban cortar la Ruta Ho Chi Minh que había sido muy importante en la preparación de las principales ofensivas.
Si Estados Unidos pretendía que su aliado pudiera sobrevivir a una guerra con el Norte debía cortar esas vías de infiltración y, de paso, terminar con el Cuartel del Ejército Nortvietnamita, viejo espejismo que pensaban encontrarían en Camboya y finalmente podrían librar y ganar una batalla convencional.
A principios de 1969 el recién elegido Richard Nixon comenzó una campaña de bombardeos secretos sobre Laos y Camboya. Los pilotos debían despegar, ir a una posición determinada y esperar órdenes. Una vez en la posición los controladores les daban las coordenadas que debían atacar. A la vuelta los mismos controladores deberían destruir todo documento sobre estas incursiones en territorio neutral. Pese a todas las precauciones en menos de un mes el New York Times ya publicaba noticias sobre estos documentos (filtradas por miembros de la Fuerza Aérea disconformes con estas operaciones). Según la edición de 1986 del Libro Guinness de los récords Laos fue el país más bombardeado del planeta con varios megatones de bombas convencionales.
Estos bombardeos perseguían un objetivo táctico, cortar la Ruta Ho Chi Minh, y otro más estratégico, demostrar a Vietnam del Norte que la nueva presidencia estaba dispuesta a todo con tal de terminar con aquella guerra, incluso la opción nuclear. Pero los vietnamitas del norte no se amedrantaron por eso y continuaron con su flujo hacia el sur.
La invasión de Camboya
El 14 de abril de 1970 el ARVN realizó una primera incursión y el 29 de abril el teniente general Do Cao Tri lanzó a sus 12.000 hombres sobre el Pico de Loro (véase el mapa). Pero fue el 1 de mayo de 1970 cuando el general Robert Shoemaker envió la orden de avanzar sobre el Pico de Loro y el Anzuelo a los oficiales destacados a la frontera con Camboya. Aunque algunos la tomaron con resignación en su mayoría estaban contentos de poder golpear el santuario del Vietcong y, especialmente los vietnamitas, de vengar todos los muertos que los camboyanos habían enviado flotando por el río Mecong.
La incursión estuvo precedida de grandes bombardeos que causaron muchos muertos entre los campesinos lo que, a la larga, fue terrible para el gobierno pro-occidental de Camboya; pues la guerrillas comunista consiguió legitimidad y más voluntarios para su victoria. Nixon era consciente de las repercusiones que traerían aquellas acciones; pero, como él mismo había declarado, prefería perder la reelección a ser el primer presidente en perder una guerra.
La incursión en El Anzuelo encontró alguna resistencia de grupos esporádicos que, como era la costumbre, desaparecían en la selva tras un breve tiroteo. Aunque la resistencia fue incrementándose algo por parte del EVN ni siquiera en el pueblo de Snuol la oposición hizo amago de resistir la potencia de fuego desplegada por los M40 Patton. Pronto los emplazamientos de artillería del EVN fueron capturados y se enviaron 100 carros de exploración Sheridan que si encontraron resistencia. Utilizando toda la potencia de fuego vencieron la resistencia, arrasaron el poblado y, mientras interrogaban a los campesino, saquearon todo lo que pudieron.
Los camboyanos informaron que había toda una ciudad guerrillera en la jungla. Poco después un helicóptero Lonch avistaba una casa bien camuflada y comenzó el bombardeo de artillería y aviación.
Cuando los infantes pudieron entrar en lo que ellos mismos llam