Las mujeres hemos sido socialmente configuradas para ser unas damas. Los deslices no están en nuestra naturaleza, ni los errores o los tropiezos. Pero somos humanas, tan y como los hombres. Ellos pueden zurrarse en actos públicos que para nosotras serían suicidio social.
Eructar el alfabeto entero puede ser una costumbre muy divertida para los chicos, pero para nosotras no hay forma.
Por esta presión que tenemos de mostrarnos perfectas es que las vergüenzas son mayores.
Aquí una lista de momentos en los que preferiríamos ocultar la cabeza en la tierra como un avestruz o cambiarnos de nombre y mudarnos a Jamaica hasta que nadie se acuerde de aquella vez en la que nos caímos y mostramos la ropa interior a toda la calle.
El perejil en el diente
Ni bien termines de comer durante una cita, anda un ratito al baño y sonríe frente al espejo. Los restos de comida entre los dientes no son sexys.
Cuando no pones cerrojo
Es terrible cuando te abren la puerta del baño –porque no la cerraste bien- o la de los probadores de ropa en las tiendas. Sé un poco paranoica y pruebe que cierren bien las puertas.
Llamarlo por otro nombre
A veces se nos confunden los nombres, pero evita llamar a tu novio por el nombre de un amigo o, peor aun, de un ex. Si estás saliendo con dos chicos a la vez, sé aun más cuidadosa. Consejo: usa nombres genéricos como “amorcito” o “gordito”.
Copas de más
Las mujeres tenemos menos tolerancia al alcohol, pese a haber algunas vikingas entre nosotras. Nunca trates de seguirle el paso a tu cita, o terminarás cantando sobre una mesa y, si eres tan mala suerte, como el siguiente punto.
Pechos al aire
No hay nada peor que una revolcada entre las olas del mar que termine contigo mostrando los pechos a todos. Que te quede como lección para la próxima asegurarte bien la parte de arriba del bikini. Aquí también se incluyen mostradas de ropa interior por "errores de vestuario".
Olvidarte el cumpleaños de alguien importante
Es horrible cuando se olvidan de tu cumple, ¿no? Evita que te pase con tus mejores amigas, tu familia o tu chico, anotando esas fechas supuestamente importantes en tu agenda. Mejor prevenir...
No bailas bonito
Antes de hacer roche público en una fiesta con tus espasmos, sé sincera con tu cita y cuéntale que lo tuyo no es el baile. Si insiste, ya es su problema. Tú le advertiste, que no se queje por el dedo del pie roto.
La maldición de cada mes
Para “esos días” sé precavida y utiliza pantalones oscuros –mejor que faldas porque mantienen todo en su lugar-. Si no pudiste evitar una mancha, amárrate un sweater en la cintura y corre a tu casa o a la tienda de ropa más cercana.
¿Has estado en alguna de estas situaciones? ¿Y cómo reaccionaste en esa situación?
FUENTE:
Terra Peru