Hay mujeres y hombres que definitivamente no podrían someter su garganta al silencio de una sentencia parecida porque, la mayoría de las veces, para quienes gritan o gimen, el acto sexual no podría existir sin por lo menos un leve gritito. Los gritos del amor son imprescindibles para muchos.
No somos los únicos. Los monos también gritran. Un estudio confirmó que el 86% de las hembras gimen durante el sexo para ayudar a sus parejas a lograr el clímax y reveló que sin estos sonidos hechos por ellas, los machos nunca eyacularían.
Las mujeres gritamos durante el sexo porque el clítoris tiene tantas terminaciones nerviosas que en su combinación de sensaciones de dolor y placer, el cuerpo exclama de manera casi involuntaria lo que pasa dentro.
En los hombres es distinto. Ellos no gritan demasiado debido a que su fase de placer cambia, sube y baja. Pero casi es inevitable que lo hagan durante la eyaculación en mayor o menor grado. Las mujeres pueden gritar incluso sin llegar al orgasmo.
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