¿El primer consolador?
Se ha descubierto un falo pétreo de 20 cm. de longitud por 3 cm. de grosor en una cueva alemana llamada Hohle Fels, cerca de Ulm.
El artefacto data de hace 28.000 años.
Inicialmente, la pieza estaba fragmentada en 14 trozos, que se han recompuesto. Todos los fragmentos proceden de una misma capa de cenizas bien datada, que conserva además otras trazas de la actividad de Homo sapiens sapiens, no de sus primos neandertales. La cueva ha proporcionado miles de restos del Paleolítico Superior, y reafirma el hecho de que el sudoeste de Alemania fue un importante foco de innovación desde la llegada de los primeros Homo sapiens sapiens.
En su superficie hay claras impresiones de pequeños impactos, típicas de los percutores, por lo que se cree que debió servir de percutor para tallar o partir sílex (además de para lo que estáis pensando, bribonzuelos).
La forma -muy pulida-, las dimensiones y el anillo que la pieza presenta en la parte superior delimitando el glande, dejan pocas dudas acerca de su simbología sexual, erigiéndose en una de las representaciones sexuales más antiguas del macho humano.
Hasta ahora, casi todos los iconos sexuales hallados en el Paleolítico eran representaciones femeninas, normalmente mujeres que hoy llamaríamos obesas, las llamadas "Venus esteatopígicas".
Parece, pues, que ya en los orígenes de la cultura humana la representación de la figura femenina era más común que la masculina. Así que el hallazgo del falo es una remarcable excepción feminista en un universo iconográfico machista.
Hay quien duda de que sirviera como consolador, puesto que la dureza y la frialdad de la piedra no son precisamente dos cualidades muy compatibles con la calidez que requiere el sexo. Hasta que no seamos capaces de detectar las estrías del roce femenino; o trazas de sustancias químicas femeninas en las paredes de la pieza; o alguna obra artística en la que se explicite su uso, la cuestión quedará a merced de la interpretación subjetiva del observador.
Aunque yo pondría la mano en el fuego de que es lo que parece: el primer consolador.
Se ha descubierto un falo pétreo de 20 cm. de longitud por 3 cm. de grosor en una cueva alemana llamada Hohle Fels, cerca de Ulm.
El artefacto data de hace 28.000 años.
Inicialmente, la pieza estaba fragmentada en 14 trozos, que se han recompuesto. Todos los fragmentos proceden de una misma capa de cenizas bien datada, que conserva además otras trazas de la actividad de Homo sapiens sapiens, no de sus primos neandertales. La cueva ha proporcionado miles de restos del Paleolítico Superior, y reafirma el hecho de que el sudoeste de Alemania fue un importante foco de innovación desde la llegada de los primeros Homo sapiens sapiens.
En su superficie hay claras impresiones de pequeños impactos, típicas de los percutores, por lo que se cree que debió servir de percutor para tallar o partir sílex (además de para lo que estáis pensando, bribonzuelos).
La forma -muy pulida-, las dimensiones y el anillo que la pieza presenta en la parte superior delimitando el glande, dejan pocas dudas acerca de su simbología sexual, erigiéndose en una de las representaciones sexuales más antiguas del macho humano.
Hasta ahora, casi todos los iconos sexuales hallados en el Paleolítico eran representaciones femeninas, normalmente mujeres que hoy llamaríamos obesas, las llamadas "Venus esteatopígicas".
Parece, pues, que ya en los orígenes de la cultura humana la representación de la figura femenina era más común que la masculina. Así que el hallazgo del falo es una remarcable excepción feminista en un universo iconográfico machista.
Hay quien duda de que sirviera como consolador, puesto que la dureza y la frialdad de la piedra no son precisamente dos cualidades muy compatibles con la calidez que requiere el sexo. Hasta que no seamos capaces de detectar las estrías del roce femenino; o trazas de sustancias químicas femeninas en las paredes de la pieza; o alguna obra artística en la que se explicite su uso, la cuestión quedará a merced de la interpretación subjetiva del observador.
Aunque yo pondría la mano en el fuego de que es lo que parece: el primer consolador.