ARRIBISMO FEMENINO Una mujer que disfruta aparentando una posición social mayor a la que posee, es alguien muy insegura de sí misma, que compensa su poca auto-imagen con una mentira Hay mujeres que se preocupan en exceso por verse bien. Están horas en el gimnasio para cultivar su figura y visitan periódicamente la peluquería de moda. Algunos estiman que ello es una buena manera de mantener y fomentar los contactos. También existen mujeres que gastan gran parte de su sueldo en ropa, y no escatiman a la hora de comprar prendas de grandes marcas, porque “más que un lujo es una inversión”, afirman. Todo, con la idea de mostrar un mayor status, aspecto que es catalogado por muchos como arribismo. Por el tipo de personalidades que tienden a este modo de vida, se trata principalmente de personas egocéntricas, con muy poca capacidad para empatizar con las necesidades del otro, porque poseen un bajo umbral de frustración y características narcisistas, lo que produce que se focalicen siempre en sus propios intereses. Una mujer que disfruta aparentando una posición social mayor a la que posee es alguien muy insegura de sí misma, que compensa su poca auto-imagen y baja autoestima con una mentira que le dé la posibilidad de, a sus ojos y a los de los demás, sentirse parte de un estamento más privilegiado y dominante. Y cuando siente que no es capaz de alcanzarlo, simplemente lo inventa, como una estrategia de autoafirmación y de posicionarse ante los demás. Existe el deseo de superación y el arribismo. Según comenta, obedecen a realidades muy distintas: “La persona que desea mejorar no se avergüenza necesariamente de sus orígenes; es más, los tiene muy presentes como un motor sano hacia un futuro mejor. La persona que tiene aspiraciones no miente sobre su condición actual, y no utiliza a los demás como punto de comparación para sus logros, sino a sí mismo”. La mejor manera que tenemos de no caer en estas trampas es mirar a nuestro alrededor y apreciar lo que con esfuerzo hemos conseguido, siendo responsables de lo que sí podemos pagar. Vivir de las apariencias no es sano, sobre todo si te frustras por no lucir esa marca de bolso o de zapatos que está ligada a cierto estatus. Una mujer cuya vida se centra en tener más que los otros es muy desgraciada, porque vive una eterna competencia, consciente o inconsciente, que le provoca una fuerte ansiedad, e incluso angustia vital, que no le permite relajarse o sentirse cómoda consigo misma. Por lo tanto, la mantiene en un constante estado de insatisfacción personal Por lo mismo, aconseja buscar entre las cualidades o habilidades personales, alguna que permita dedicarse un tiempo, para sentirse más relajada y útil: “Deben buscar un objetivo en la vida y que esa meta pueda ir en beneficio de otros. Es la mejor medicina para el vacío inherente existente en la necesidad de tener cosas”. De igual modo, la recomendación para su familia y amigos es que actúen como su cable a tierra, porque vivir de fantasías siempre será dañino para la persona que lo sufre: “Su entorno debe actuar con mucho tino, siempre y cuando su actitud provoque daños o molestias a terceros. En el caso de que su actitud sea inofensiva, hay que aterrizarlas al mundo real con frecuencia”. Así, nos queda claro que en el juego de la vida es más importante ser que parecer. Una imagen siempre debe sustentarse con un contenido, porque lo material o lo físico puede desaparecer con los años. La personalidad es lo único que puede trascender en el tiempo.
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