Me embola ir a tarjeta naranja , los empleados parecen pasados por lavandina, todos son blanquitos y ojos claros, me hacen sentir mas feo de lo que soy.
Encima cuando entrás te dan un caramelo, como quien le da un gajo de mandarina a un mono para caerle simpático y que este haga alguna gracia que lo entretenga. Para comprar mi fidelidad van a necesitar mas que una vil pasta de azúcar hecha de almíbar cocido que se endurece al enfriarse... ya si fueran bombones de chocolate quizás cambiaría la cosa (soy un mono mas exigente).
En esto nos quieren convertir: Zombies Naranjas
En fin, para terminar les dejo una publicidad de esta superflua y frívola empresa donde trata de convencernos de que aceptemos ser sus esclavos por el resto de nuestras vidas a cambio de lujos banales que nos hagan parecer chéveres a pesar de nuestra falta de personalidad. Espero que la disfruten!
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