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Inaudito: Dolina entrevisa a Salazar (¿?)

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¡¡Choque de planetas!! No hay photoshop. Tampoco fotomontaje. Son Alejandro Dolina y Luciana Salazar. Juntos. Muy juntos. Unidos por Paparazzi hablaron de todo. Amor, infidelidad, fama, seducción y mucho más. Y aunque usted no lo crea, hubo más coincidencias que diferencias. ¿Se ha formado una pareja? Una mesa. Dos cafés. De un lado Alejandro Dolina (62), un fiel representante del hombre porteño, intelectual y seductor. Frente a él, Luciana Salazar (26), la mujer más deseada por los argentinos. Y un grabador para registrar una charla sin precedentes. Rec. La fama. Dolina: –¿Cómo juega tu fama al estar con un tipo? Luciana: –Mal. A la hora de querer formalizar una relación, te juega en contra. – Yo creo que al principio juega en contra. Porque uno nunca sabe si se han acercado por legítimo interés o por mera curiosidad mediática. –Sí, es verdad. Ese prejuicio existe cuando se te acercan. –Hay un primer instante en que parece, que a uno le estuvieran haciendo un reportaje. Es horroroso. –Yo por suerte capto enseguida al hombre que es cholulo y se acerca por la fama. A mí el tema de la fama me juega muy en contra para las relaciones formales. –¿Te gustan las relaciones formales? –Sí. Estuve mucho tiempo de novia, pero desde que entré al ambiente me costó formalizar una relación. Los hombres se ponen muy celosos de la imagen que una vende. –A mí me parece que debería pensarse de otra manera. Yo conozco gente que se entusiasma con el deseo de los demás sobre su pareja. Son hombres a los que les gusta que a su mujer la miren y la deseen. –Sí, pero en mi caso, como me inventan romances todo el tiempo, es difícil que un hombre se lo banque. –¿Pero por qué son tan formales los hombres en ese aspecto? –No sé… Les dan miedo las mujeres así, muy expuestas y con un perfil muy alto como yo. Y que además no son tontas. Las parejas. –Antes que todo, aclaro que yo soy feminista. –Yo también soy feminista, pero tengo mi lado machista para algunas cosas. –A lo que voy es que siento que los hombres, especialmente en la Argentina, tienen una forma de relacionarse con las mujeres que es abominable. La toman como una posesión. Tanto es así que cuando los dejan, el dolor que tienen los hombres es el de alguien que ha perdido una propiedad, que fue usurpado. No le duele tanto la ausencia de la persona amada como la posibilidad de que esa persona pase a otras manos. –Mis amigos me cargan. Me dicen que tengo mentalidad de hombre, porque yo soy la que no llama, la que no pregunta “¿adónde vas?” o “¿con quién estuviste?” Y eso al hombre le carcome la cabeza. –Es una gran virtud la indiferencia. Pero creo que nadie opina como yo. Y las personas indiferentes no son muy frecuentes en estos tiempos. Hoy es muy común estar encima del otro indagando, averiguando, sospechando… He llegado a pensar que algunos lo hacen por aburrimiento. –A mí me divierte eso, eh. Que no sea todo tan fácil. Que la relación sea novelística, rebuscada, le pone pimienta. –¿Los celos juegan a favor de la pasión? Yo creo que es muy sabio convertirlos en algo positivo. Que los celos provoquen un mayor deseo. –Ese es el tipo de celo que a mí me gusta. –Es más, yo necesito ese celo. El otro no, es un control policial. La infidelidad. –Yo soy muy abierta en ese sentido, porque de los cuernos y de la muerte no se salva nadie. Por eso prefiero tener un código con mi pareja, y que si algún día uno de los dos quiere algo más, que sea por un acuerdo, y no tener que enterarme por atrás. Que sea con respeto, sin que nadie se entere. –Lo innegable de la infidelidad es que sucede. Y me parece inteligente asumirlo. Pero en estos tiempos hay un evidente conflicto entre lo que sucede respecto de la fidelidad, y lo que la sociedad piensa. Es como el matrimonio, tendemos a seguir tradiciones que no se cumplen. Hablamos del amor y del matrimonio como si fueran cosas para siempre, y la verdad es que nunca son para siempre. –Yo no creo en el casamiento . Creo en amar a una persona y formar una familia con él. –¡Pero claro que sí! Yo tengo dos hijos, que son lo más grande que me ha pasado en mi vida, y no forman parte de un matrimonio. No creo que haya que certificar ante un abogado aquello que nos pasa en el corazón. Ahora, quiero llamar la atención sobre otra cosa que a mí me parece más peligrosa que la infidelidad. ¿Qué pasa cuando se muere el deseo? –No, ahí ya está. Porque puede quedar un cariño, pero si en una pareja no hay deseo… –Hacer durar el deseo es propio de la inteligencia y de la belleza, es un arte. Un juego de inteligencia y belleza juntos, si es que no son la misma cosa, para que el deseo no se extinga. El desamor. –Me encanta sufrir por amor. Es lo que me da el condimento para que el amor sea fuerte, le dé vitalidad, porque si no sufrís… –El sufrimiento es el precio del goce. El tipo que tiene la piel tan gruesa como para no sufrir, la tiene también para no gozar. Si gozás mucho, también sufrís mucho. –¡Claro! Son opuestos que van juntos. Como el odio y el amor. –Y vos seguramente habrás padecido a esos tipos que siguen insistiendo, que llaman a las 3 de la mañana, que se cuelgan del árbol de enfrente de tu casa… –Sí… Igual me divierte que me hagan eso. Pero en mi caso, cuando se terminó, se terminó, y ahí pienso para adelante. –Hay que hacer eso, sí. –En mi caso, todo lo manejo con la cabeza. Mi cabeza domina mi corazón. Aunque tal vez no esté bien. –Yo he sufrido muchas veces. Pero me comí el sufrimiento para mí. Me quedé llorando en mi casa. Hay que pensar en el próximo amor, el regreso de un amor que se fue, es el que viene. La seducción. –No hay cartas para seducir a una mujer. El que tiene cartas, el que tiene recetas, no sabe nada. Vos, Luciana, no sos un acertijo ni un crucigrama. Nadie lo es. El tipo que tiene una receta, y que la aplica con vos hoy y mañana con fulana, es un imbécil. La seducción sucede cuando sucede. –Sí, totalmente. Vas o no vas conmigo. O me gustás así como sos, o no me gustás, porque te desnudo al toque. Soy una mujer que tiene la suerte de conocer muy fácilmente a las personas. Y sí, creo en el amor a primera vista, partiendo de que siempre es físico. –Claro. Después, a los 10 minutos, aparece otra aduana que también hay que pasar. Pero al principio, vos mirás un cuerpo bello, una cara. –Después, hay amores que me han pasado, que son los que más rescato porque son los que más me engancharon, que no fueron a primera vista. Por ahí la persona no me cerraba del todo físicamente, pero me cerró mucho su personalidad. Los famosos touch and go son con hombres que te gustan mucho físicamente, pero la personalidad no te gusta. –Fijate qué curioso. Estamos diciendo que los consejos que se pueden dar en el amor son que no hagas nada: si te dejaron no tenés que hacer nada, y si quieren seducirte tampoco tenés que hacer nada, sucede o no sucede. El sexo. –El sexo es el ochenta por ciento de la pareja. –Y tal vez un poco más, Luciana. Si no, ¿para qué se pone uno en pareja? Para eso están los amigos. –El otro día escuché en el noticiero que unos psicólogos encontraron más de 270 razones por las cuales el hombre tiene sexo. Y muchas tenían que ver con todo esto que estamos hablando. –La primera razón es porque somos mortales. La muerte es el precio que pagamos por amar. Una raza de inmortales no tendría que reproducirse y no existiría el sexo. Y la recompensa de ser mortales es que conocemos el amor. Una palabra: Inaudito! Fuente;http://www.paparazzirevista.com.ar/notaEntrevistas.php?ID=868
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