OTIS, SIN QUERES DISPARO AL HIJO DE RICK,
Rick, al límite de sus fuerzas, pero movido por la desesperación, atraviesa un largo campo con Carl en sus brazos en busca de Hershel, alguien quien, según el tirador, podrá ayudar al niño.
Supervivientes. Aparentemente una familia de ellos, en medio de los bosques de Georgia, que, en apariencia, han superado intactos los primeros meses de la plaga zombie. El encuentro no es amistoso, ni cauto, ni desconfiado. Es brusco, confuso, sangriento, sudoroso y sobre todo, lleno de miedo. Un aturdido Rick, que parece estar mitad en esa granja, mitad en ninguna parte, se viene abajo, y con su rostro manchado de la sangre de su hijo, comienza a llorar.
Cuando su amigo Shane llega, parece recuperar cierto control, al menos el suficiente para ayudar con algunos datos que permitirán al granjero intentar salvar la vida del pequeño, para donarle algo de sangre que le mantenga por vida, y para conversar un poco con el patriarca de los Greene.
Evidentemente con toda la conmoción no hay tiempo para mucho, pero descubrimos un par de cosas: el hombre es veterinario, y su percepción de la plaga está muy diluida respecto a la realidad. Cree que sólo deben esperar y resistir hasta que llegue una cura, y cuando Rick le habla de lo que hay afuera, de que no hay gobierno, no hay salvación, de que están solos, el anciano se niega a escuchar, a creerlo.
OTIS COMETIO UN ERROR Y HACE TODO LO POSIBLE PARA CONSEGUIR LOS MEDICAMENTOS NECESARIOS.
LUCHO HASTA EL FINAL
Y ASI LE PAGARON
Rick, al límite de sus fuerzas, pero movido por la desesperación, atraviesa un largo campo con Carl en sus brazos en busca de Hershel, alguien quien, según el tirador, podrá ayudar al niño.
Supervivientes. Aparentemente una familia de ellos, en medio de los bosques de Georgia, que, en apariencia, han superado intactos los primeros meses de la plaga zombie. El encuentro no es amistoso, ni cauto, ni desconfiado. Es brusco, confuso, sangriento, sudoroso y sobre todo, lleno de miedo. Un aturdido Rick, que parece estar mitad en esa granja, mitad en ninguna parte, se viene abajo, y con su rostro manchado de la sangre de su hijo, comienza a llorar.
Cuando su amigo Shane llega, parece recuperar cierto control, al menos el suficiente para ayudar con algunos datos que permitirán al granjero intentar salvar la vida del pequeño, para donarle algo de sangre que le mantenga por vida, y para conversar un poco con el patriarca de los Greene.
Evidentemente con toda la conmoción no hay tiempo para mucho, pero descubrimos un par de cosas: el hombre es veterinario, y su percepción de la plaga está muy diluida respecto a la realidad. Cree que sólo deben esperar y resistir hasta que llegue una cura, y cuando Rick le habla de lo que hay afuera, de que no hay gobierno, no hay salvación, de que están solos, el anciano se niega a escuchar, a creerlo.
OTIS COMETIO UN ERROR Y HACE TODO LO POSIBLE PARA CONSEGUIR LOS MEDICAMENTOS NECESARIOS.
LUCHO HASTA EL FINAL
Y ASI LE PAGARON