Después de 20 años teniendo relaciones sexuales sin experimentar un orgasmo, una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en su cara. Aprender a masturbarse a los cuarenta años supuso para ella un antes y un después. “Le cambió la perspectiva de la vida, por primera vez descubrió que su cuerpo, aparte de experimentar dolor, también podía proporcionarle placer”. Quien lo dice es Jesús Ramos, psiquiatra del Hospital Ramón y Cajal de Madrid que le hizo ver que su falta de deseo sexual no era algo natural, como ella creía. Simplemente, no había tenido contacto con el placer, algo que la mayoría de las mujeres descubren en la infancia explorando su clítoris, es decir, masturbándose. Esto derriba uno de los mitos más extendidos: que los chicos se inician en esta práctica antes que las chicas por el hecho de disponer de un órgano sexual más fácilmente manipulable. ¿Por qué no hay que fingir los orgasmos? Todas, algunas más otras menos, en algún momento de nuestras vidas hemos tenido que fingir un orgasmo, no por nosotras mismas, sino para no hacer sentir mal a nuestro compañero de cama, y lamentablemente es una actitud que no deberíamos permitir. Cuando las mujeres fingimos un orgasmo, por lo general es para cuidar que nuestra pareja no lo tome como algo personal, un rechazo hacia ellos, y tal vez no tenga nada que ver con nuestros sentimientos, pero fingir unorgasmopuede resultar perjudicial para ambos y sobre todo para la relación de pareja.