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Animarse a jugar Un disfraz, una música acorde y un par de velas… Con muy poco y dejando volar la imaginación se puede transformar el sexo en una experiencia divertida y sumamente placentera. Seguí las instrucciones de nuestra experta. Por: Alessandra Rampolla Una de las maneras más divertidas de jugar es, precisamente, inventando un juego y asumiendo roles que no necesariamente tienen que ver con la realidad. Perderte en el mundo de tus fantasías y convertir algunas en realidad puede revitalizar el sexo rutinario. Aquí, algunas sugerencias. Caperucita Roja y el lobo feroz La vestimenta es una de las formas más fáciles e instantáneas de crear un ambiente determinado y seducir a nuestras parejas. El sentido visual resulta muy poderoso, ya que es impactante, inmediato y representativo del tipo de ropa que se lleve. ¿Seguramente has tenido la experiencia de que determinada prenda te hace sentir de manera especial? Cuando utilizas lencería erótica, por ejemplo, puedes variar mucho en la actitud a asumir de acuerdo con el tipo de prenda que elijas utilizar. El ambiente que generarás no es el mismo cuando escoges un conjunto de encanje blanco que cuando tu atuendo es de goma, cuero y cadenas de metal. Uno grita sensualidad romántica mientras que el otro te lleva a pensamientos lujuriosos de sexo fuerte y duro. Aquí se trata de lo mismo, con la ventaja añadida de tener la oportunidad de asumir una personalidad o un estilo de vida que no es el propio, e incluir todos los elementos de ese juego para erotizar a la experiencia sexual. Te doy un ejemplo: imagínate vestida de odalisca, con esas telas vaporosas al estilo marroquí que han estado tan de moda, la pedrería, los colores intensos, las moneditas que suenan con cada uno de tus movimientos, el vientre al descubierto, te sientes absolutamente sexy y femenina… y cuando ves a tu pareja, sin pensarlo dos veces, comienzas a bailar con tu vientre, convirtiéndote en la protagonista en la protagonista de “El Clon”… y en vez de llamarlo por su nombre, le dices “Lucas”… ¡asumiste un rol! De repente, ¡estás viviendo una fantasía! ¡Están jugando a Jade y Lucas, los de la novela. Ya no son Pedrito y María Rosa de San Juan, casados hace diez años, bla bla bla, sino un par de personajes que aparentemente han vivido sus vidas enfocados el uno con el otro… en su gran pasión y amor, quienes seguramente se animarían a una sesión desenfrenada de sexo y lujuria. Claro está que los roles asumidos no tienen que ser tan “color de rosa”… también se puede jugar a ser personajes más hot o aun atreverte a más, de acuerdo siempre con los gustos, preferencias y fantasías de cada una de ustedes. Se pueden asumir roles más pasivos (donde la pareja tome el control sexual, o donde una se permita estar atada), tradicionalmente erótico (la enfermera sexy que va a cuidar a su “paciente”), o clásicos que remontan a nuestros juegos de la niñez pero traídos a la adultez (Caperucita roja y el lobo feroz ¡que te quiere comer!). Otro aspecto importantísimo al inventar una fantasía, además dela vestimenta, es crear un ambiente adecuado. Siguiendo con el ejemplo de jade y Lucas, el sentido del olfato se vería bien recompensado con el ároma exótico del incienso, el baile quedaría muy bien con una música a tono y ¿qué me dices de unos aceites para masajear y acariciar el cuerpo de tu Lucas? Pégame y llámame Marta Si eres como la mayor parte de las personas, seguramente la idea de dominar o ser dominada por tu pareja te resulta bastante estimulante. Sin embargo, vale aclarar que los juegos de ataduras, dominancia y sadomasoquismo no tienen nada que ver con la coerción, ni sexual ni no sexual. Para poder entender bien el tema es imprescindible hacer la distinción de que el sadomasoquismo tiene que ver con la erotización de los juegos de poderes, no con abusos físicos ni emocionales. No se recomiendan para relaciones ocasionales. Tal y como sucede con los juegos donde asumimos roles y actuamos, en el sexo sadomasoquista también encontramos una fuerte conexión con nuestras fantasías. Si miras detenidamente tus preferencias fantasiosas, seguramente encontrarás vínculos con esta expresión sexual. Están las fantasías donde se asume un rol sumiso, como cuando alguien te “toma” a la fuerza, te secuestra, te seduce aunque no debería, te llevan los extraterrestres… la típica fantasía “ay no, ¡pero qué rico!”. En fin, el juego de poderes también es muy importante en nuestra imaginación erótica y, por tanto, su experiencia en vida puede ser infinitamente deliciosa. ¡Anímense! Fuente:http://www.larevistadesusana.com/notas/145877-animarse-jugar
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