Primero que nada, me agradaría que todos fueran lo suficientemente maduros como para no hacer bromas sobre este tema, es realmente serio. Gracias. “La excisión constituye un intento de conferir un rango inferior a las mujeres al señalarlas con esta marca que las disminuye y que es un recordatorio constante de que sólo son mujeres, inferiores a los hombres, de que ni siquiera tienen ningún derecho sobre su propio cuerpo ni a realizarse física o espiritualmente...” Tomás Sankara, presidente de Burkina Faso 1983-87 ¿Qué es la Mutilación Genital Femenina? Según la OMS, se considera mutilación genital femenina (MGF) a “una amplia variedad de prácticas que suponen la extirpación total o parcial de los genitales externos o su alteración por motivos culturales u otras razones que no son de índole médica”. Tipos Según la última clasificación de la OMS (2007), se identifican cuatro tipos de mutilaciones genitales femeninas: Tipo I Eliminación del clítoris y/o del prepucio. Tipo II Eliminación parcial o total del clítoris y de los labios menores, con o sin resección de los labios mayores. Tipo III Se cortan y cosen los labios menores y/o mayores produciendo una estenosis del orificio vaginal, con o sin eliminación del clítoris. Este tipo se denomina también “infibulación”. Tipo IV Amplio abanico de prácticas variadas e inclasificables que incluyen la cauterización, quemando el clítoris y los tejidos que lo rodean; el raspado del orificio vaginal o hacer cortes en la vagina y la introducción de sustancias corrosivas o hierbas en el interior de la vagina para provocar el sangrado de la misma o con la finalidad de reducirla o estrecharla. El tipo de MGF realizado varía según la zona geográfica. Lo más frecuente es la práctica del tipo I. Cómo y quién realiza la MGF La MGF se lleva a cabo utilizando cuchillos especiales, tijeras, cuchillas de afeitar o trozos de vidrio. En algunas ocasiones, se usan piedras muy afiladas, cortauñas e incluso la tapa de aluminio de una lata. Cuando la operación se efectúa a varias niñas a la vez, puede que se utilice siempre el mismo instrumento sin limpiarlo entre un procedimiento y otro. La operación se realiza sin anestesia mientras la niña es sujetada por otras mujeres, y suele ser llevada a cabo por una mujer, generalmente muy respetada en la comunidad y de edad avanzada, designada especialmente para esta tarea. Esta mujer, con frecuencia, es también la partera tradicional. La duración del procedimiento es de unos 15 a 20 minutos, dependiendo de la habilidad de la escisora y de la resistencia que oponga la niña. Posteriormente, la herida se limpia utilizando desde alcohol o zumo de limón, hasta ceniza, mezclas de hierbas, aceite de coco o excrementos de animales. La MGF es también practicada por profesionales en centros sanitarios con asepsia y anestesia, especialmente en Egipto, Sudán y Kenia. A quién realiza la MGF La MGF se realiza tanto a niñas como a mujeres. La edad varía ampliamente dependiendo de los grupos étnicos y de la localización geográfica. En algunas etnias se practica a bebés de pocas semanas, pero lo más frecuente es que se realice a niñas entre los cinco y los catorce años, en muchas ocasiones ligado a un rito ceremonial de paso a la edad adulta. En otros casos, se practica antes del matrimonio (puede ser exigida por el futuro marido o por la futura suegra para ser aceptada como esposa), durante el embarazo e incluso durante el parto. Debido a que la MGF está prohibida y penada por la ley en muchos países, se ha observado que cada vez se realiza a edades más tempranas con el fin de eludir tanto su detección como el recuerdo de ella en la niña. La disminución de la edad a la que se practica y el aumento de su medicalización han hecho que disminuya la importancia de los aspectos ceremoniales ligados a la misma. Causas La MGF es una manifestación de la desigualdad de género, basada en una serie de convicciones y percepciones muy arraigadas en estructuras sociales, económicas, políticas y, en ocasiones, religiosas. Las causas que se aducen para realizar la operación son muy variadas pero podemos agruparlas en los siguientes apartados según la OMS: Socio-Culturales En algunas comunidades, la MGF refuerza el sentimiento de las mujeres de pertenencia al grupo al realizarse como parte de un rito ceremonial de paso a la edad adulta. Además, la presión social para su práctica es intensa, siendo amenazadas con el rechazo y el aislamiento si no siguen la tradición ya que las sociedades que practican la MGF son patriarcales y patrilineales y el acceso de las mujeres a la tierra y a la seguridad se realiza por medio del matrimonio. Algunos grupos étnicos atribuyen al clítoris el poder de herir al hombre e incluso matarlo. Otros piensan que el clítoris podría crecer tanto que llegaría a obstruir la entrada de la vagina y por lo tanto impedir la penetración masculina; o bien que al nacer el bebé taparía su nariz y le impediría respirar causando su muerte. Un buen número de etnias creen que el contacto del bebé con el clítoris al nacer causaría su muerte. Higiénicas y Estéticas En algunas etnias se considera que los genitales externos femeninos son sucios y feos y que, por lo tanto, su eliminación hace a la mujer limpia y bella; otros piensan que si no se eliminan crecerían de forma indefinida; en otros casos, la MGF se asocia a la pureza espiritual. Religiosas o espirituales En algunas comunidades se cree que la MGF es necesaria para que la mujer sea espiritualmente pura y que por lo tanto esto es requerido por la religión. Aunque ni la Biblia ni el Corán apoyan la práctica de la MGF, algunas comunidades religiosas islámicas creen firmemente que su religión lo exige Psico-Sexuales Con ella se favorecería la fertilidad y la salud de la mujer; activaría el vigor sexual del marido; evitaría las desviaciones sexuales, incluidos el adulterio y la prostitución; se protegería la vida del recién nacido; la MGF sería imprescindible para el mantenimiento de la virginidad; etc. Aunque algunos de los países en los que se realiza la MGF prohíben su práctica , la convención social que la rodea es tan fuerte que, aún cuando individualmente una mujer o una familia estén en contra de realizársela a sus hijas, es muy posible que continúen haciéndolo para protegerlas y salvaguardar su estatus en la comunidad. Al mismo tiempo, el trámite de la MGF en los casos en que se realiza como parte de una ceremonia comunitaria, confiere a las niñas un sentimiento de pertenencia a la comunidad, de paso a la edad adulta y de orgullo. El no realizarla, de forma individual, puede conducir a la mujer no mutilada a la marginación social y al aislamiento. Por ello, es muy importante conocer los motivos que conducen a la práctica de la MGF en cada comunidad para trabajar sobre ellos y lograr así el abandono de la misma por un número significativo de familias de forma que ninguna niña sea perjudicada. La misma presión social que conduce a su realización puede ser la clave para su abandono. Consecuencias La MGF, además de ser un grave atentado contra los derechos humanos y ser muestra de la dominación que en muchos lugares, ejercen los hombres sobre las mujeres, entraña consecuencias físicas para ellas, en ocasiones tan graves, que pueden llevarlas a la muerte o a secuelas permanentes. Las complicaciones que aparecen tras una mutilación genital pueden ocurrir inmediatamente, a medio o a largo plazo tras su realización además, conllevan problemas sexuales, sociales y psicológicos. Complicaciones inmediatas y a medio plazo Hemorragia: la ablación del clítoris y de los labios menores conlleva la sección de de gran cantidad de vasos sanguíneos través de los cuales fluye sangre a elevada presión. La hemorragia es la complicación más frecuente de la mutilación y en ocasiones puede ser tan grave que cause la muerte de la niña o mujer. Además, también puede producirse un sangrado a medio plazo por desprendimiento del coágulo que cubre la herida. Dolor muy intenso. Los genitales externos son una zona con una rica inervación, por lo que su manipulación sin anestesia es muy dolorosa Choque secundario al sangrado y/o al dolor Infección y sepsis por la realización del procedimiento sin medidas higiénicas, ya que es frecuente el uso de instrumentos y medios contaminados para la sección y posterior cauterización de la herida. Lesiones de los tejidos cercanos: uretra, vagina, perineo y recto debidos a la poca pericia de la mutiladora, que puede ser una persona ancianas con mal pulso y visión ya deteriorada, unido al hecho de que el dolor hace que sea difícil que la niña / mujer se mantenga quieta durante la operación Retención de orina a consecuencia del dolor, de la inflamación o por lesión directa de la uretra Muerte secundaria a alguna de las complicaciones Complicaciones a largo plazo Estas varían según el tipo de MFG Tipos I y II: Las complicaciones que aparecen más frecuentemente son: Infecciones recurrentes del tracto urinario, infecciones pélvicas e infertilidad, abscesos, fístulas vesico-vaginales o recto-vaginales, quistes dermoides, queloides, , hepatitis B, infeción por VIH/SIDA u otras enfermedades de transmisión sanguíneas y relaciones sexuales dolorosas. Tipo III Incluye todas las complicaciones de los tipos I y II, pero al ser más extensa, se añaden otro tipo de problemas como resultado de la obstrucción mecánica creada por la cicatriz que cubre la uretra y la vagina. Además de las lesiones derivadas de la “apertura” y “cierre” necesarios en cada parto: * Enfermedad inflamatoria pélvica debida a las infecciones recurrentes secundarias a la retención del flujo menstrual, que puede producir infertilidad * Dismenorrea (menstruación dolorosa) * Infección crónica del tracto urinario; Incontinencia * Estenosis vaginal Consecuencias psicológicas, sociales y sexuales] La mutilación puede estar marcada con sentimientos de miedo, angustia, sumisión e inhibición y bloqueo emocional. La memoria del hecho las acompaña durante toda su vida Algunas mujeres sufren, además de menstruaciones dolorosas, dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia), debido a las cicatrices, a la estenosis vaginal o a las infecciones. En los casos de infibulación (tipo III), la penetración vaginal puede ser imposible sin reabrir la cicatriz Puede producirse vaginismo por lesiones en el área vulvar e intentos repetidos y muy dolorosos de penetración. La experiencia de la MGF se ha asociado a una serie de desórdenes mentales y psicosomáticos como alteraciones del apetito y del sueño, pesadillas, ataques de pánico, dificultades para la concentración y el aprendizaje. Al crecer, pueden experimentar sentimientos de pérdida de autoestima, depresión, ansiedad crónica, fobias, pánico e incluso alteraciones psicóticas. Muchas mujeres padecen sus problemas en silencio, incapaces de expresar su dolor y su miedo. En algunos casos, la aparición de fístulas vesico-vaginales o recto-vaginales, las conduce a la marginación social. Además, las niñas o mujeres que no han sido mutiladas pueden ser estigmatizadas y rechazadas por su comunidad y no poder contraer matrimonio. medicusmundi Andalucía y la Mutilación Genital Femenina Medicusmundi (MM) es una ONG de Cooperación Internacional Sanitaria que pertenece a una red internacional fundada en 1962. Medicusmundi España está compuesta a su vez por 16 asociaciones organizadas como una Federación (Federación de Asociaciones de Medicus Mundi España: FAMME), de la cual forma parte medicusmundi Andalucía (MMA). La misión de MM es contribuir a generar cambios en la sociedad, fomentando una cultura de solidaridad y compromisos ciudadanos que hagan posible la erradicación de la pobreza y permitan que la salud sea un derecho al alcance de todas las personas. MMA inició su andadura en Andalucía en 1975, y desde entonces ha estado realizando tanto proyectos de cooperación en el exterior como proyectos de sensibilización y educación al desarrollo dentro de nuestra comunidad autónoma. Durante el desarrollo de dichos proyectos en países afectados por la Mutilación Genital Femenina, tuvimos conocimiento del problema. Los problemas de salud que esta práctica conlleva, así como la vulneración de derechos humanos fundamentales y la grave desigualdad de género que implica, decidieron a medicus mundi andalucía a incluir como prioritaria la lucha contra la escisión apoyando la labor de las Asociaciones, de dichos países, que luchan para erradicarla. Historias Verídicas «Cuando me mutilaron me hicieron sentir como una princesa, luego vino la pesadilla» - Tenía 7 años cuando fui mutilada. Mis padres estaban fuera, y mis familiares lo organizaron todo. Aquello fue una fiesta. Durante un mes me hicieron sentir como una princesa: todo el mundo me regalaba bombones, flores, juguetes etc. No te lo podrías imaginar. En vez de ser algo aterrador y que da miedo, lo convierten en una gran celebración en la que pasas a ser mujer. De hecho, yo fui orgullosa a que me circuncidaran, porque así la comunidad te acepta y eres uno más. - Y 20 años después, ¿cómo se siente? - Sufro las consecuencias físicas, emocionales y mentales, que son devastadoras. Es una práctica espantosa que te produce secuelas de por vida. Padezco unos dolores horribles, pero ya no hay nada que los médicos puedan hacer por mí, porque el daño está hecho. ANE URDANGARIN/ El Diario Vasco. Martes, 6 de marzo de 2007 "Todo nuestro sufrimiento es para el placer del hombre" Khady Koita tenía siete años cuando su familia decidió que había llegado el momento. Se acercaron a ella y se lo comunicaron. "Hoy, niña, vamos a purificarte, para que puedas acceder a la oración", dijeron. La niña no entendió enseguida el significado de la frase, que podría haberse pronunciado así: "Hoy, niña, vamos a mutilarte, vamos a extirparte el clítoris con una cuchilla". Eso por lo menos es lo que hicieron, a Khady y otras niñas de su entorno, ese día, en Senegal. Era 1967, y nadie lo impidió. Dos décadas después, la escena se repitió, una vez más, en el corazón de la moderna y civilizada Europa. En París, tres niñas sufren el ritual de purificación. Son las tres primeras hijas de Khady. "No supe evitarlo y es el más grande remordimiento de mi vida", dice Khady en el madrileño Café Gijón. […] "Yo tenía 13 años cuando me casaron con un hombre que apenas conocía. Éste me llevó a París. Tuve mi primer hijo con 17". Siguieron otros cuatro, prácticamente uno al año, entre vejaciones, palizas, humillaciones. "Mutilaron a mis hijas sin que yo lo supiera. Pero da igual: imaginaba que pasaría antes o después, y no supe evitarlo" […] "Empecé a frecuentar un círculo de mujeres africanas en París. Ellas fueron las primeras en hacerme entender que yo era un ser inteligente. Que podía ayudar a otras mujeres. Intenté cultivarme, salir del agujero, pese a las trabas de mi marido. Encontré un trabajo. Poco a poco empecé a entender que esa tradición no es otra cosa que una inaceptable violencia hacia las mujeres. Que la religión no exige ninguna mutilación. Que es sólo una manera que los hombres tienen de controlar la sexualidad de las mujeres, de mantenerlas humilladas y bajo su control. Aunque mis hijas hubiesen ya sufrido eso, había muchas en mi entorno y en todo el mundo por las que todavía era posible hacer algo", explica. Así empieza una militancia por la que, entre otros, el Consejo General de la Abogacía Española le ha entregado un galardón como defensora de los derechos humanos. "Todo nuestro sufrimiento es a causa del hombre, para el placer del hombre. Yo no he sido creada así. Insisto, no es la religión la que exige que se nos haga esto. La mutilación no está en los textos sacros. La ignorancia hace que muchos lo consideren un ritual sacro. Pero ni es un ritual, ni es sacro...", argumenta Khady, que intenta informar, a través de conferencias, cursos, asociaciones y hasta yendo puerta a puerta. Su cuarta hija es una joven mujer con clítoris. Esta vez, Khady lo consiguió. Khady Koita es presidenta de la Red Europea de Lucha contra la mutilación genital femenina. ANDREA RIZZI. El País. 5 de enero de 2008 Y bueno, hasta aqui el post, les dejo el link de la página y organización de dónde saqué toda la información. http://www.luchamgf.org/
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