Conmoción por el ataque policial a un artesano en la peatonal
La Salta turística demanda una imagen limpia de todo signo de pobreza o marginalidad. Mendigos y artesanos son indeseables en el casco céntrico y están a merced de la brutalidad policial. El ataque a un artesano conmocionó a turistas y transeúntes.
Salta la linda será también Salta la justa. Juan Manuel Urtubey
Peatonal Alberdi, a 20 metros de Alvarado. 21,30 horas del jueves 20 de diciembre. El incidente se desarrolla frente a las vidrieras de la tienda "Balbi".
Un artesano exhibe tranquilamente sus productos. Dos policías y un inspector municipal lo cercan y lo interrogan. Le preguntan si tiene permiso para vender en la peatonal.
El inspector le advierte al artesano que está prohibida la venta ambulante en el casco histórico de la ciudad. El artesano contesta: "yo no estoy vendiendo, sino exhibiendo".
El artesano comienza a colocar su mercadería dentro de un bolso azul en actitud de quien se dispone a retirarse. Su expresión denota malhumor y contrariedad. Le dice a los policías: "yo necesito trabajar, no hice un solo peso todavía!". Le repiten: "está prohibido vender en la peatonal". Le piden el documento de identidad. El artesano dice que lo perdió y que tiene una constancia.
A todo esto un grupo de artesanos se hace presente en el lugar y junto a un número creciente de personas -transeúntes ocasionales y turistas- forman una pequeña multitud que sigue expectante las alternativas de la invertención policial. El grupo, en su mayoría, apoya al artesano. "Déjenlo trabajar, no es un delincuente", gritan, enojados por la fuerte presión policial que sufre el joven.
El artesano ya ha colocado toda la mercadería en el bolso cuando llegan tres o cuatro policías más, en un móvil del 911. Ante la insistencia en requerir el documento, el artesano vuelve a colocar el bolso en el suelo y lo abre, como quien busca algo (¿la constancia?). En ese momento uno de los policías del 911 -que no había seguido todo el incidente- lo toma violentamente del brazo y le grita que se tiene que retirar de inmediato (¿cree que el joven los está provocando al abrir el bolso para sacar de nuevo las artesanías?).
¿La dictadura terminó?
El joven sacude con fuerza su brazo y se suelta del policía que lo aferra. Toma su bolso y se quiere ir. Dos efectivos se abalanzan sobre él y lo toman uno de cada brazo. El artesano comienza a gritar: ¡suéltenme, yo no hice nada!¡Me están diciendo que me vaya!. Otro policía se acerca y dice que lo lleven al patrullero, estacionado en la calle Caseros, al lado del cabildo.
En ese momento la gente comienza a gritar cuando ya se lo están llevando: ¡Suéltenlo, esto ya no es la dictadura! ¡la dictadura ya terminó! ¡animales!
Pero los policías siguen aferrando fuertemente al joven y lo arrastran entre tres. La gente los rodea. Hay una gran tensión. La cámara de Salta 21 se enciende y comienza a registrar este tramo de los incidentes. Un policía intenta manotear la cámara e impedir la grabación.
Otros dos policías -de un total de siete efectivos que llevan adelante el operativo- entran en acción y ayudan a inmovilizar al artesano quien sobre el antiguo Teatro de la Ciudad logra soltarse del apresamiento policial.
Los policías lo rodean como en una especie de "corralito" para que no se escape. Luego un policía toma al artesano de la nuca, otro del brazo y se lo dobla para atrás sobre la espalda, un tercero lo aferra fuertemente de una pierna y el otro brazo se lo inmoviliza un cuarto efectivo policial. De ese modo lo van arrastrando en medio de la gente que grita que lo suelten. Del rostro del joven mana desde la entreceja un hilo de sangre.
Un policía intenta impedir el registro de Salta 21 tapando la cámara con la palma de su mano. El efectivo rehusa identificarse y argumenta que no se puede filmar, a pesar de que se trata de un incidente en un lugar público protagonizado por una fuerza de seguridad del estado y que causa conmoción entre los ciudadanos.
El artesano es arrastrado hasta el cabildo, frente al cual se encuentra el patrullero. Diana Escobar, estudiante de la Unsa y amiga del artesano se hace cargo de las pertenencias del joven. "Lo requisaron, le metieron la mano en el bolsillo. Como él se resistió, le pegaron dos trompadas en el rostro antes de subirlo al patrullero. Empezó a salirle mucha sangre de la nariz", relata luego la joven universitaria a Salta 21, que no pudo avanzar hasta el patrullero porque un cordón policial le bloqueó el paso al cronista.
"Ojo con denunciar esto"
El artesano que sufrió el ataque policial se llama Julio Carabajal. Es oriundo del norte de la provincia. El domicilio que registra su documentación en esta capital está situado en el barrio José Vicente Solá, en las inmediaciones del Salta Polo, cerca de la Avenida Bolivia.
Ante una consulta de Salta 21 el inspector municipal Gustavo Quinteros explica: "este artesano estaba ebrio y me increpó, invitándome a pelear. Me dijo: vení, nos agarremos mano a mano"
Un grupo de artesanos, entre los que se encontraban Bertina Mansilla, Celeste Escobar, Diana Escobar, Gonzalo Mansilla, Romina Francisca González, junto a una joven chilena y a dos jóvenes franceses, se dirigieron hasta la Seccional Primera de Policía, ubicada en Dean Funes y General Güemes a reclamar la liberación del artesano y a protestar por el maltrato que se le infligiera.
Decidieron radicar una denuncia conjunta, pero finalmente no lo hicieron porque los policías le advirtieron: "ojo, que si él después no denuncia, ustedes van a quedar pegados".
El grupo desistió de realizar una denuncia pero decidió dejar constancia del incidente que presenciaron a través de una exposición. Esta fue redactada a mano en un papel común. Cuando pidieron una copia los policías le respondieron: "vengan a buscarla mañana, y traigan 5 pesos para que se la pasemos en la computadora".
En la seccional Primera se informó que el artesano había sido trasladado a la Alcaidía, que se encuentra en la Ciudad Judicial. A las dos horas y media de la detención, cuando los ciudadanos apersonados en la comisaría preguntaban por el estado de salud del detenido, les contestaron: "todavía no ha llegado a la Alcaidía". Esto provocó mayor preocupación por la integridad de Julio Carabajal, y una inquietud por saber si recibió asistencia médica tras los golpes que le provocaron lesiones en su rostro.
Informe: Leandro Méndez
Redacción: Miguel Brizuela
Video: Leandro Méndez
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=tqqWJjAP1t4
Algo más sobre la represión policial en Salta:
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ptRaV41qIm8
Fuente:
La Salta turística demanda una imagen limpia de todo signo de pobreza o marginalidad. Mendigos y artesanos son indeseables en el casco céntrico y están a merced de la brutalidad policial. El ataque a un artesano conmocionó a turistas y transeúntes.
Salta la linda será también Salta la justa. Juan Manuel Urtubey
Peatonal Alberdi, a 20 metros de Alvarado. 21,30 horas del jueves 20 de diciembre. El incidente se desarrolla frente a las vidrieras de la tienda "Balbi".
Un artesano exhibe tranquilamente sus productos. Dos policías y un inspector municipal lo cercan y lo interrogan. Le preguntan si tiene permiso para vender en la peatonal.
El inspector le advierte al artesano que está prohibida la venta ambulante en el casco histórico de la ciudad. El artesano contesta: "yo no estoy vendiendo, sino exhibiendo".
El artesano comienza a colocar su mercadería dentro de un bolso azul en actitud de quien se dispone a retirarse. Su expresión denota malhumor y contrariedad. Le dice a los policías: "yo necesito trabajar, no hice un solo peso todavía!". Le repiten: "está prohibido vender en la peatonal". Le piden el documento de identidad. El artesano dice que lo perdió y que tiene una constancia.
A todo esto un grupo de artesanos se hace presente en el lugar y junto a un número creciente de personas -transeúntes ocasionales y turistas- forman una pequeña multitud que sigue expectante las alternativas de la invertención policial. El grupo, en su mayoría, apoya al artesano. "Déjenlo trabajar, no es un delincuente", gritan, enojados por la fuerte presión policial que sufre el joven.
El artesano ya ha colocado toda la mercadería en el bolso cuando llegan tres o cuatro policías más, en un móvil del 911. Ante la insistencia en requerir el documento, el artesano vuelve a colocar el bolso en el suelo y lo abre, como quien busca algo (¿la constancia?). En ese momento uno de los policías del 911 -que no había seguido todo el incidente- lo toma violentamente del brazo y le grita que se tiene que retirar de inmediato (¿cree que el joven los está provocando al abrir el bolso para sacar de nuevo las artesanías?).
¿La dictadura terminó?
El joven sacude con fuerza su brazo y se suelta del policía que lo aferra. Toma su bolso y se quiere ir. Dos efectivos se abalanzan sobre él y lo toman uno de cada brazo. El artesano comienza a gritar: ¡suéltenme, yo no hice nada!¡Me están diciendo que me vaya!. Otro policía se acerca y dice que lo lleven al patrullero, estacionado en la calle Caseros, al lado del cabildo.
En ese momento la gente comienza a gritar cuando ya se lo están llevando: ¡Suéltenlo, esto ya no es la dictadura! ¡la dictadura ya terminó! ¡animales!
Pero los policías siguen aferrando fuertemente al joven y lo arrastran entre tres. La gente los rodea. Hay una gran tensión. La cámara de Salta 21 se enciende y comienza a registrar este tramo de los incidentes. Un policía intenta manotear la cámara e impedir la grabación.
Otros dos policías -de un total de siete efectivos que llevan adelante el operativo- entran en acción y ayudan a inmovilizar al artesano quien sobre el antiguo Teatro de la Ciudad logra soltarse del apresamiento policial.
Los policías lo rodean como en una especie de "corralito" para que no se escape. Luego un policía toma al artesano de la nuca, otro del brazo y se lo dobla para atrás sobre la espalda, un tercero lo aferra fuertemente de una pierna y el otro brazo se lo inmoviliza un cuarto efectivo policial. De ese modo lo van arrastrando en medio de la gente que grita que lo suelten. Del rostro del joven mana desde la entreceja un hilo de sangre.
Un policía intenta impedir el registro de Salta 21 tapando la cámara con la palma de su mano. El efectivo rehusa identificarse y argumenta que no se puede filmar, a pesar de que se trata de un incidente en un lugar público protagonizado por una fuerza de seguridad del estado y que causa conmoción entre los ciudadanos.
El artesano es arrastrado hasta el cabildo, frente al cual se encuentra el patrullero. Diana Escobar, estudiante de la Unsa y amiga del artesano se hace cargo de las pertenencias del joven. "Lo requisaron, le metieron la mano en el bolsillo. Como él se resistió, le pegaron dos trompadas en el rostro antes de subirlo al patrullero. Empezó a salirle mucha sangre de la nariz", relata luego la joven universitaria a Salta 21, que no pudo avanzar hasta el patrullero porque un cordón policial le bloqueó el paso al cronista.
"Ojo con denunciar esto"
El artesano que sufrió el ataque policial se llama Julio Carabajal. Es oriundo del norte de la provincia. El domicilio que registra su documentación en esta capital está situado en el barrio José Vicente Solá, en las inmediaciones del Salta Polo, cerca de la Avenida Bolivia.
Ante una consulta de Salta 21 el inspector municipal Gustavo Quinteros explica: "este artesano estaba ebrio y me increpó, invitándome a pelear. Me dijo: vení, nos agarremos mano a mano"
Un grupo de artesanos, entre los que se encontraban Bertina Mansilla, Celeste Escobar, Diana Escobar, Gonzalo Mansilla, Romina Francisca González, junto a una joven chilena y a dos jóvenes franceses, se dirigieron hasta la Seccional Primera de Policía, ubicada en Dean Funes y General Güemes a reclamar la liberación del artesano y a protestar por el maltrato que se le infligiera.
Decidieron radicar una denuncia conjunta, pero finalmente no lo hicieron porque los policías le advirtieron: "ojo, que si él después no denuncia, ustedes van a quedar pegados".
El grupo desistió de realizar una denuncia pero decidió dejar constancia del incidente que presenciaron a través de una exposición. Esta fue redactada a mano en un papel común. Cuando pidieron una copia los policías le respondieron: "vengan a buscarla mañana, y traigan 5 pesos para que se la pasemos en la computadora".
En la seccional Primera se informó que el artesano había sido trasladado a la Alcaidía, que se encuentra en la Ciudad Judicial. A las dos horas y media de la detención, cuando los ciudadanos apersonados en la comisaría preguntaban por el estado de salud del detenido, les contestaron: "todavía no ha llegado a la Alcaidía". Esto provocó mayor preocupación por la integridad de Julio Carabajal, y una inquietud por saber si recibió asistencia médica tras los golpes que le provocaron lesiones en su rostro.
Informe: Leandro Méndez
Redacción: Miguel Brizuela
Video: Leandro Méndez
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=tqqWJjAP1t4
Algo más sobre la represión policial en Salta:
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ptRaV41qIm8
Fuente: