Servimos a un gran Dios , pero Él no es tan grande en las vidas de muchos. ¿Qué tan grande es Él en tu vida? ¿Podrías decir honestamente que Dios es grande para ti, y que lo reverencias y lo tienes en gran estima? Dios debería ser grande en tu vida, pero ¿cómo podemos hacerlo?
En la mente
Aunque nadie lo sepa, sabemos que en nuestros corazones Dios es especial y que le adoramos con frecuencia. Acatamos Su Palabra (la Biblia) con respeto y nada la puede sustituir. Pensamos en Él frecuentemente, por el día y durante la noche. No dormimos con pensamientos de Dios y nos despertamos con los mismos. Durante el día Lo vemos en las actividades diarias, Lo vemos en la belleza y majestad de la naturaleza, en las cosas buenas que la gente hace, en la providencia, y en las caras de los niños inocentes. Cuando vemos algo triste decimos en nuestro ser, ¨Dios mío, ten misericordia.¨ Cuando en la vida nos sucede algo alegre nos mueve a decir, ¨¡Gloria a Dios de quien toda bendición fluye!¨
En palabra
Si Dios es grande para nosotros entonces eso se debe reflejar en nuestra manera de hablar. Nos dice la Biblia que de la abundancia del corazón la boca habla; y si el corazón está lleno de Jehová entonces no podemos contenernos y hablamos de lo grande que es Dios . ¿Incluyes a Dios en tus conversaciones? ¿Salen las palabras ¨Si Dios quiere haré esto o aquello?¨ El sacrificio que el Señor desea de mi es el fruto de los labios in adoración y acción de gracia (Hebreos 13). Reverencio a Dios cuando le canto, cuando le doy las gracias y cuando lo adoro cada día.
En acción
La Biblia menciona la postura la gente de Dios en el Antiguo Testamento cuando se acercaban a Dios . Daniel, por ejemplo, se arrodillaba tres veces por día para orarle a Dios . El mismo Jesús se postró sobre la tierra en una ocasión cuando le oró al Padre. Dice Nehemías 8 cuando se leía la Palabra de Dios la gente se ponía de pie para escuchar. Pablo doblaba sus rodillas cuando le oraba a Dios . Alguien dirá que lo que le importa a Dios es el corazón y no la postura. Y eso es verdad. ¿Pero acaso crees que Cristo no sabía eso? ¿O Daniel? ¿O Pablo? ¡Claro que lo sabían! Ellos sabían que Dios quiere el corazón esté bien y que ningún hecho de contrición puede sustituirlo! La pregunta no es, ¨¿Tengo que arrodillarme para orarle a Dios ?¨ Sino que debería ser, ¨¿Acaso inclino mi rostro, o me arrodillo o demuestro una señal física de reverencia cuando estoy en la presencia de Dios ?¨
Servimos a un gran Dios y Él es digno de toda gloria, honor, alabanza y majestad . Mi mente humana no puede comprender totalmente lo grande que es Dios . Mi boca no puede expresar completamente la altura de la reverencia que siento hacia Dios cada día. Y mi cuerpo, aun siendo humilde jamás podrá demostrar adecuadamente que Dios es más grande de lo que yo podré ser. Pero a mi manera tenue lo intento a diario. ¨Dios mío, ayúdame reverenciar Tu santo Nombre.