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La Dignidad de un Ateo ante la Muerte: José Saramago.

Offtopic3/27/2012




José Saramago es uno de los pocos Ateos que no generó prácticamente ningún tipo de rumor de conversión ni arrepentimientos en momentos previos a morir. Su dignidad y decencia, así como su autenticidad se lo impedían a pesar de haber sufrido una larga y penosa enfermedad que terminaría con su irremediable fallecimiento.

Falleció a los 87 años, el día 18 de junio de 2010, en su residencia de la localidad de Tías (Lanzarote, Las Palmas), a causa de una leucemia crónica que derivó en un fallo multiorgánico. Según los informes, había desayunado y conversó con su esposa un rato antes de recaer súbitamente y morir. Saramago había sufrido de neumonía un año antes de su muerte. Se pensaba que tenía una recuperación completa, hasta tal punto que había programado asistir al Festival Internacional del Libro de Edimburgo en agosto de 2010.

Portugal declaró dos días de luto. Hubo homenajes verbales de altos representantes políticos internacionales: Luis Ignacio Lula da Silva (Brasil), Bernard Kouchner (Francia) y José Luis Rodríguez Zapatero (España), mientras que en Cuba, Raúl y Fidel Castro enviaron ofrendas florales.

El funeral de Saramago se celebró en Lisboa el 20 de junio de 2010, en la presencia de más de 20.000 personas, muchos de los cuales habían viajado cientos de kilómetros. Destacó también la ausencia del derechista presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, que estuvo de vacaciones en las Azores cuando la ceremonia se llevó a cabo. Silva, era Primer Ministro cuando el nombre de Saramago fue eliminado de la lista del Premio Literario Europeo. Los dolientes cuestionaron la ausencia de Silva en presencia de los periodistas. La cremación de Saramago tuvo lugar en Lisboa. Sus cenizas fueron depositadas el 18 de Junio del 2011 al pie de un olivo centenario, traído de su pueblo natal y trasplantado en la Plaza de las Cebollas frente a la Casa de los Bicos de Lisboa, al cumplirse el primer aniversario de su muerte.

Saramago escribió hasta el final de su vida, pues se dice que llevaba 30 páginas de una próxima novela.

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Ante la muerte de un personaje como Saramago, uno no puede menos que quitarse el sombrero y dedicarle un justo y merecido homenaje.

Siempre se mantuvo fiel a sus creencias (o descreencias) y su autenticidad como ser humano es destacable. Deberíamos estar agradecidos de su presencia en este mundo y de su legado literario.

Pero claro…

Al parecer una buena y productiva vida, el ser una persona decente y de legitimas convicciones personales; y el mantener un digno silencio ante la presencia de la muerte… No es suficiente para algunos.

Como siempre, (y supongo que al no encontrar ningún indicio de arrepentimiento o conversión final)… la iglesia y algunos religiosos de todas maneras deciden atacar con todas sus fuerzas al recientemente desaparecido escritor.

Este ataque desmedido partió desde el mismísimo seno de la Iglesia Católica.

Veamos:

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- Diario “El País”


19 JUN 2010 - 20:18 CET

El Vaticano condena otra vez a Saramago tras su muerte


Ni elogio fúnebre ni nota necrológica neutra. Fiel a su historia, el Vaticano ha dedicado hoy a José Saramago, fallecido el viernes a los 87 años en Lanzarote, un ataque denigratorio, una condena de un tono casi sarcástico, que suena casi a celebración por la muerte de uno de los intelectuales que más lúcidamente ha condenado los abusos cometidos en nombre de la religión y la hipocresía y contradicciones de la Iglesia de Roma.

El artículo dedicado al autor de 'Memorial del convento' por el diario oficial de la Santa Sede, L'Osservatore Romano, se titula La omnipotencia (relativa) del narrador, está firmado por Claudio Toscani y mezcla reflexiones sobre su tarea de intelectual de izquierdas con descalificaciones del tipo "populista extremista".

La pieza subraya la "ideología antirreligiosa" de Saramago, a quien define como "un hombre y un intelectual de ninguna capacidad metafísica, (y que vivió) agarrado hasta el final a su pertinaz fe en el materialismo histórico, alias marxismo". Para añadir: "Colocándose lúcidamente de la parte de la cizaña en el evangélico campo de trigo, (Saramago) se declaraba insomne por las cruzadas, o por la inquisición, olvidando el recuerdo de los 'gulag', de las purgas, de los genocidios, de los 'samizdat' (panfletos de la Rusia soviética) culturales y religiosos".

Por lo que respecta a la religión, continúa la nota, "uncida como estuvo siempre su mente por una desestabilizadora banalización de lo sagrado y por un materialismo libertario que cuanto más avanzaba en los años más se radicalizaba, Saramago no dejó nunca de sostener una simplificación teológica inquietante: si Dios está en el origen de todo, él es la causa de todo efecto y el efecto de toda causa".

La estocada posterior es durísima. "Un populista extremista como él, que se hacía cargo del porqué de los males del mundo, habría debido antes que nada aplicar el problema a todas las estructuras humanas erróneas, desde las histórico-políticas a las socioeconómicas, en vez de saltar al detestado plano metafísico y culpar, de manera demasiado cómoda y carente de cualquier otra consideración, a un Dios en el que nunca creyó debido a su omnipotencia, a su omnisciencia, a su omnipresencia".

El artículo critica de modo especial la novela 'El Evangelio según Jesucristo', con la cual, dice L'Osservatore Romano, el Premio Nobel de Literatura lanzó "un reto a la memoria del cristianismo de la cual no se sabe qué se puede salvar si, entre otras cosas, Cristo es hijo de un padre imperturbable que lo manda al sacrificio, que parece entenderse mejor con Satanás que con los hombres, y que domina el Universo con poder pero sin misericordia".

"Irreverencias aparte", concluye la pieza, "la esterilidad lógica, antes que teológica, de tales asuntos narrativos no produce la buscada deconstrucción ontológica, sino que se retuerce en una parcialidad dialéctica tan evidente como para impedirle alcanzar cualquier objetivo creíble".




- Diario “El Mundo”

Sábado 19/06/2010. Actualizado 19:44h.

El diario vaticano arremete contra Saramago y lo tacha de 'populista extremista'

Reacciones. El escritor siempre fue muy crítico con el catolicismo


Apenas 24 horas después de la muerte del escritor portugués José Saramago, el diario vaticano 'L'Osservatore Romano' ha arremetido en un artículo el que lo define como un "populista extremista" de ideología antirreligiosa y anclado en el marxismo.

El día después de la muerte del literato, el rotativo vespertino de la Santa Sede publica un duro obituario bajo el título 'La omnipotencia (presunta) del narrador', firmado por Claudio Toscani y en el que repasa la vida del Premio Nobel de Literatura 1998, quien fue muy crítico con el catolicismo.

"Fue un hombre y un intelectual de ninguna admisión metafísica, hasta el final anclado en una proterva confianza en el materialismo histórico, alias marxismo", reza el artículo.

(Leer el resto de la noticia en: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/06/19/cultura/1276964860.html)

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- Diario “El País”

20 JUN 2010 - 02:42 CET

Portugal llora y el Vaticano ataca


"Obrigado, José Saramago" (Gracias, José Saramago) puede leerse en dos grandes fotografías del escritor que cuelgan en la fachada del Ayuntamiento de Lisboa. Miles de portugueses desfilaron desde primera hora de la tarde de ayer por la capilla ardiente con los restos mortales del premio Nobel, para dar el último adiós. Lo hicieron en silencio, compungidos, y, algunos, con los ojos humedecidos. Alejados de la controversia sobre la figura de Saramago, quienes acudieron al Paços do Concelho desmienten la idea del enojo entre el escritor y Portugal.

Nada comparable a la reacción del Vaticano, que ayer dirigió desde las páginas de L'Osservatore Romano, su diario oficial, un furibundo ataque hacia el escritor, que sonó casi a celebración por su muerte. Saramago se había distinguido como uno de los intelectuales que más lúcidamente condenó los abusos cometidos en nombre de la religión.

(Leer el resto de la noticia en: http://cultura.elpais.com/cultura/2010/06/20/actualidad/1276984805_850215.html)

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- “Diariocrìtico”

El Vaticano no llora por Saramago


'L'Osservatore Romano' ha arremetido contra José Saramago antes de las 24 horas de su muerte, definiéndole como un "populista extremista" de “ideología antirreligiosa” y “anclado en el marxismo”. Los papas Juan XXIII o Pablo VI jamás hubieran dicho esto de uno de los intelectuales más comprometidos del mundo con los débiles, los explotados y los pobres de la tierra. El papa Juan Pablo I (pontífice 33 días) escribía semanalmente cartas llenas de amor y ternura con los seres más heterodoxos de la Historia. Pero el Vaticano de hoy, este Vaticano de poder y pederastia, ya no soporta a los que piensan. Sólo se identifica con los que obedecen, sumisos, su tiranía moral y su paternalismo del miedo.

(Leer el resto de la noticia en: http://www.diariocritico.com/2010/Junio/opinion/plaza/214406/plaza.html)

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- Diario de Mallorca.

Viernes 25 de junio de 2010

El Vaticano “excomulga” a Saramago a título póstumo


Estaba José Saramago de cuerpo presente en el Ayuntamiento de Lisboa, cuando el diario oficial de la Santa Sede, el medio de comunicación a las órdenes directas del Papa de turno, L´Osservatore Romano, lanzaba contra el Nobel de literatura un ataque total, sin escatimar armamento pesado. El Vaticano siempre ha guardado una inmensa animadversión hacia Saramago, pero resulta todo un acontecimiento ver al diario de Ratzinger arremeter contra un escritor que apenas unas horas antes había dejado este mundo. ¿Por qué tanta inquina? Posiblemente porque la Iglesia católica jamás ha perdonado a Saramago El Evangelio según Jesucristo (el filósofo Paolo Flores d´Arcais lo explica en un luminoso artículo en El País), al que hay que acercarse con muchísimo respeto y el alma abierta a la congoja, al sufrimiento.

A pesar de su radical Ateísmo, Saramago nunca admitió o proyectó sus descreencias directamente en sus obras. En las entrevistas y artículos personales si lo dejaba muy en claro.

Veamos este artículo que fue publicado en “El Imparcial de Hermosillo” y que nos muestra la esencia de su pensamiento en contra de la religión y el concepto de Dios de este magnífico escritor.

dijo:
Saramago, Ateo religioso


28 de Junio de 2010

Apenas siete meses antes de su muerte, el 18 de noviembre de 2009, el Nobel de Literatura José Saramago manifestó en una entrevista concedida a Ángel Darío Carrero, aspectos muy reveladores de su idea religiosa.

Saramago fue un ateo que quiso ser santo.

Apenas siete meses antes de su muerte, el 18 de noviembre de 2009, el Nobel de Literatura José Saramago manifestó en una entrevista concedida a Ángel Darío Carrero, aspectos muy reveladores de su idea religiosa que tomaré como ingredientes para el texto y reflexiones de esta columna.

El escritor comienza por añadir dos palabras que no aparecen en sus obras literarias: “Soy ateo”. Comentó sentirse muy ligado al universo pero rechazaba tajantemente la idea de que detrás de esa relación hubiera una causa primera (Dios) y que pensar lo contrario le parecía “una afirmación gratuita sin base científica”.

Declaró que “a lo mejor hay dos dioses: Uno que se llama física y, el otro, química”. De esta manera dejaba nuevamente muy clara su posición materialista de la existencia: las cosas no han sido creadas. En cuanto a su origen y destino personal, decía venir de la nada y tras su muerte volver a la nada.

Pero la idea de Dios no irritaba a Saramago, más bien lo inquietaba. Y le inquietaba mucho, pues su obra literaria iba y venía continua y repetidamente sobre la idea de Dios y la cuestión religiosa. Admitió incluso que, en una ocasión, en 1979, encontrándose al lado de una columna de una iglesia tuvo “una emoción muy intensa” que luego le llevó a reflexionar. Pero acabó por concluir que se trató de una “emoción estética” y no de un acercamiento de Dios.

Con peculiar intensidad le removió la obra de San Francisco de Asís, a quien Saramago ponía como modelo de bondad, y a este propósito comentó que “para ser bueno hay que ser santo” y que “deberíamos empezar por la bondad para llegar a ser santos”. Por cierto, en esto se asemejó estrechamente a Beetohoven, cuya máxima fue: “El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad”.

Saramago estuvo capturado por la idea de la santidad; llegó a decir: “un laico puede ser santo, pero aún más, también un ateo”; “en el panteón de la iglesia se echa de menos un santo para los ateos”, frase que –junto a su admiración por el santo de Asís– mostraba su nostalgia por la buena idea de santidad que acarrea el cristianismo y promueve la Iglesia.

El escritor dijo que él “no va a la guerra contra la religión, sino contra la institución”; así parecía ratificar su animadversión contra la Iglesia. El escritor no consideró que sin fieles no hay religión y que éstos “viven” con la Iglesia.

Saramago, al fin y al cabo marxista latino, fue vinculado por algunos con la teología de la liberación pero al preguntársele sobre este punto no fue en realidad complaciente y manifestó que “la liberación no necesita de la teología”, y negó haber estado vinculado con esa doctrina; redundó en que “lo fundamental es la liberación, no la teología”.

En su fallida búsqueda de una explicación para todo esto que es la vida, Saramago termina manifestándose pesimista, prácticamente fatalista, pues para él el destino inmediato es la muerte y, después de ésta, como cosa definitiva, la nada.

El escritor pensó que, de existir Dios, su obra –la Creación– no valió la pena, y lo dijo así: “Dios no sabe lo que ha hecho… Si Dios pudiera recrear los hechos desde el principio de su Creación hasta el día de hoy, tendría que llegar a una sola conclusión: no ha merecido la pena. Los seres humanos no nos merecemos la vida. Es la visión más pesimista que uno se pueda imaginar; y es mi convicción más profunda”.

Aquel 18 de noviembre Saramago se resumió en dos palabras que, como él mismo aclaró, nunca antes había expresado: “¡Estamos atrapados!”. Y entonces continuó: “No tenemos salida. No hay salida”.

Me queda claro que, conocidos ahora estos pensamientos íntimos de José Saramago, no es difícil entender su angustia, su desilusión, su visión pesimista de la existencia. Creo que Saramago oyó a Dios, pero no lo escuchó, no lo escogió; como tantos otros, no imaginó una relación de Dios con la bondad, con el amor. Como tantos otros, prefirió la nada.

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Escrito por Jesús Canale. Médico cardiólogo por la UNAM. Maestría en Desarrollo Humano por la ULIA. Cátedras de Cardiología y de Bioética en la UNISON.



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Ideas radicales, convicciones personales y sobre todo una dignidad íntegra, describen a este gran escritor. Su silencio ante la proximidad de la muerte y toda una vida contra lo peor de las religiones y la creencia en Dios, parece que ofenden en sobremanera a algunos “Creyentes” de alta alcurnia en el Vaticano.

Es quizá por esto que esos hijos de… Dios, provenientes de la cúspide de la religión Cristiana más grande del mundo; no pueden siquiera respetar la digna muerte de un hombre, utilizando este fatídico momento para promover sus odios, antipatías y descarados dogmas.


Lo lamentable de esto… es que no me extraña.







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