Tener relaciones sexuales, es uno de los mayores disfrutes, siempre y cuando lo hagamos sin miedo ni presiones. Y esto, aunque cueste creerlo, no siempre es así.
Genofobia
Genofobia, es el término técnico para designar el “miedo al sexo”. Para muchas personas, en especial mujeres de en torno a los 25 años, el sexo es concebido como una prueba a superar, en la que serán juzgadas y calificadas. Y, debido a ello, se enfrentan al acto sexual tensas, nerviosas, a la espera del fatal veredicto.
Pero es que el sexo no es ningún examen: no se trata de obtener una nota alta, sino de pasar un buen rato con la persona que nos atrae. Sin embargo, la inseguridad ante el coito, repercute directamente en una disminución de los, llamémoslos, “buenos resultados”, pudiendo producir importencia en el caso del hombre o frigidez en el de la mujer.
¿Cómo superar la genofobia?
El mejor remedio para acabar con este miedo es encarar el sexo como lo que realmente es: un juego, un entretenimiento, un disfrute…Y, sobre todo, tener presente que el sexo es cosa de dos, así que el éxito no depende exclusivamente de nuestro particular “rendimiento”

Otras dificultades con el sexo
Se da también el caso de personas a quienes lo que les incomoda y, por tanto, retrotrae sexualmente a la hora de acostarse con su pareja, es su propio cuerpo y su desnudez. Pero es que nadie es perfecto, no somos muñecos de plástico. Nuestro cuerpo, como el de todos los mortales (incluidos modelos y famosos antes de pasar por los retoques fotográficos) tiene imperfecciones: celulitis, michelines, estrías…pero eso no lo vuelve más feo ni menos atractivo. De hecho, si alguien mantiene relaciones contigo es porque le atraes con y sin ropa (posiblemente más de la segunda forma) Lo que hace bello a un cuerpo son sus movimientos, su gracia, su naturalidad y, en todo caso, cuando estás teniendo sexo con alguien, a lo que menos importancia va a dar ese alguien es a una piel con celulitis o a una tripa cervecera.
En definitiva, para lograr disfrutar del sexo y vivirlo como lo que es, uno de los placeres más sanos y buenos del mundo, la clave está en liberarse de complejos y autoexigencias.