No me sorprendió la primera vez que lo escuché en alguna parte, ya no recuerdo ni dónde, “las mujeres hacen nidos y los hombres salen a cazar.” Seguramente lo oí al pasar por el cable en alguno de esos realities nuevos de la tele gringa, la verdad es que no me sorprendería si fuera así.
Pero es una historia bastante graciosa de cómo llegue a tener entre mis manos, escrita, esa cita que había escuchado antes en alguna parte.
Todos en nuestra vida tenemos momentos críticos de “cambia o mueres” o llamados de atención, hitos, una situación que te toma desprevenido pero que hace que cambies tu sistema de valores, encuentres la relatividad de la vida, comiences una dieta sana, vuelvas a hablar con alguien a quien odiabas, o alguna otra cosa que juraste no volver a hacer nunca, o que nunca pensaste realmente en hacer.
En mi caso sucede cada vez que me terminan.
Recuerdo esa maldita frase, fue después de ella, no sabía muy bien qué hacer conmigo mismo y era doloroso porque ella tenía a alguien ya consigo, e íbamos a la misma escuela, en el mismo horario, en el mismo salón, con los mismos cursos, y para colmo de la mala suerte, o la falta de previsión, terminamos en casi los todos los grupos de trabajo.
Comencé a buscar alguna forma de distraer mi mente, y un amigo, sabiendo lo fanático que soy de los libros, me recomendó uno, “cómo hacer amigos e influir sobre las personas,” un libro que me dijo cambió su vida.
Así que leí “cómo hacer amigos e influir sobre las personas” luego “piense y hágase rico” “sopa caliente para el alma” “la vaca” “quién se ha llevado mi queso” “la meta” “yo me he llevado tu queso” “Verónica decide morir” “el alquimista” “los hombres son de Marte las mujeres de Venus” – Decididamente no sabía qué demonios hacer con mi tiempo, pero pensaba que si ponía en acción los consejos de estos sabios autores algo de bueno podría conseguir aunque sea de pura casualidad.
Lastimosamente no sirvió para nada, pero tuve mucho papel para hacer fogatas ese verano, fue entonces cuando decidí que la autoayuda era realmente una forma editorial de hacer mucho dinero sin escribir cosas con mucho sentido. Si, también leí “el secreto” (fue después de leerlo y ver el DVD que decidí quemarlos todos)
Fue cuando descubrí esa frase, en un libro cuyo título me llamó la atención “¿Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no pueden leer mapas?” me pareció un buen título, y también un muy buen libro, escrito por una pareja de esposos aun no divorciados, la frase a la que me refiero la sacaron de un estudio que prueba que en el principio las mujeres dedicaban su tiempo y recursos a cuidar de los niños, y los hombres tenían que proveer el alimento para que su pareja y sus retoños no murieran… vale decir, para perpetuar sus genes.
Lo que todavía hizo más interesante la lectura (aparte del hecho que los hombres que se quedaban pintando en las cavernas probablemente no hayan tenido descendencia) fue que en el libro los autores argumentaban que ya no había necesidad de esa forma de división del trabajo, es más, parecía que nuestra interpretación de la realidad había evolucionado de una manera, y nuestros cerebros se habían quedado estancados tratando de pintar escenas de cacerías en las paredes de las cuevas.
Hay tantas cosas que los hombres no entendemos de las mujeres, y las mujeres de los hombres, que si fuera a escribir sobre ellas no iría a dormir esta noche y realmente tengo sueño, pero las que descubrí como más importantes fueron la necesidad de las mujeres de hablar y ser escuchadas, y de los hombres de ver cada una de las cosas que dicen las mujeres como si fueran un problema que deben resolver o como una crítica directa contra sus habilidades.
Así por ejemplo cuando una mujer dice algo como “pienso que no salimos suficiente a comer fuera,” un hombre interpretaría la frase como “eres un pelmazo desconsiderado que quiere que prepare todas sus comidas y encima nunca me sacas a pasear, quiero salir a tomar aire a la calle, odio estar aquí encerrada” y respondería algo como “¿pero qué dices? ¿Es que no salimos la última vez al Hooters a tomar unos tragos con mis amigos por el cumpleaños de Ed? además como está la economía hacemos bien en comer en casa para ahorrarnos el dinero y poder celebrar tu cumpleaños en Hooters la próxima vez” – Y esa es la premisa básica con la cual comienzan las discusiones y alguien tiene que dormir en el sofá.
Bueno si creen que eso es depresivo, también leí un par de cosas sobre los hombres como yo (chatos, calvos y gorditos), para comenzar cuando estamos en traje creen que somos abogados, porque, bueno es parte de la curricula en la escuela de derecho “ah… chato, calvo y gordito, ya tienes la mitad del título.” Para comenzar, los salarios de los hombres que tienen más cabello es aproximadamente un 10% mayor que el de sus desafortunados colegas con problemas capilares, lo que significa que ganas menos dinero, lo que está directamente correlacionado con tu oportunidad de atraer al ser amado, porque, y esto es verdad aunque las mujeres lo nieguen, el nivel de atracción de una mujer es directamente proporcional al saldo de tu cuenta de ahorros.
Otra cuestión, y esto no solo nos afecta a los pelones y gordos, sino también a los chatos, existe una correlación entre el éxito de una pareja y la estatura de la misma, se piensa que es alrededor de 1.04 (Si tu pareja mide 1.60 tu deberias medir 1.66 como mínimo), es decir, si eres más bajito que tu novia, olvídalo, al menos que encuentres la forma de crecer no un poco, sino hasta estar más alto que ella, ya fuiste.
¿Por qué escribo sobre todas estas cosas? No sé, publicarlas es gratis supongo, pero todo comenzó con una frase, de todas maneras les ahorro el trabajo, no importa la cantidad de libros de autoayuda que leas, lo que funcionó con los autores, no funcionará contigo de ninguna manera. Nadie sabe exactamente cómo funciona el mundo y la ley de la atracción, no es lo mismo, por ejemplo, conseguir pareja para una noche fría solitaria de sexo casual, que tener una relación duradera y plena por un tiempo prolongado.
Tuvo que pasar tiempo para volver a sentirme bien conmigo mismo, fue divertido leer todos esos libros, casi tan divertido como quemarlos, de cierta forma aún siento nostalgia por esos momentos, pero también tengo nostalgia por volver al colegio y no hacer nada todo el día, sin la responsabilidad de tener que valerme por mi mismo, y tener a otros trabajando para pagar las cuentas, supongo que sí tendría que elegir, elegiría volver al tiempo en el que otros pagaban las cuentas, no tendría novia, pero al menos los representantes legales de claro no estarían buscándome por todos lados y tal vez incluso no hubieran publicado esa orden de captura internacional en la interpol.
Volviendo al tema, lo importante de las diferencias es que no vivamos engañados en igualdades ficticias, debemos reconocer que ser diferentes no es tan malo, y si tratamos de entender el punto de vista de otras personas veríamos que no podemos entenderlo realmente pero si podría servirnos de excusa para pedir disculpas y mejorar las cosas, o para simplemente construir, en base a estas diferencias, una convivencia en la cual nos comprometamos a respetarnos y sobre todo no tratar de cambiar radicalmente a las personas, aunque si algunos de sus hábitos (he luchado casi 10 años por hacer que mi hermano menor se bañe al menos 3 veces a la semana, al menos ya va 2 veces, vamos a tener una intervención familiar pronto para ver si hacemos subir esa cifra, crucen los dedos).
La diferencia de género es el producto de la sabia naturaleza, y no podemos ignorar lo que la sabia naturaleza nos pone en frente, pero podemos tomar lo que nos ha dado y sobre eso mejorar ciertas cosas, entender otras, y bueno, reciclarlas para no hacerle daño al medio ambiente.
Es más fácil reciclar papel, que hacer que un hombre baje la tapa del inodoro, o que una mujer sencillamente te diga lo que quiere.
Pero es una historia bastante graciosa de cómo llegue a tener entre mis manos, escrita, esa cita que había escuchado antes en alguna parte.
Todos en nuestra vida tenemos momentos críticos de “cambia o mueres” o llamados de atención, hitos, una situación que te toma desprevenido pero que hace que cambies tu sistema de valores, encuentres la relatividad de la vida, comiences una dieta sana, vuelvas a hablar con alguien a quien odiabas, o alguna otra cosa que juraste no volver a hacer nunca, o que nunca pensaste realmente en hacer.
En mi caso sucede cada vez que me terminan.
Recuerdo esa maldita frase, fue después de ella, no sabía muy bien qué hacer conmigo mismo y era doloroso porque ella tenía a alguien ya consigo, e íbamos a la misma escuela, en el mismo horario, en el mismo salón, con los mismos cursos, y para colmo de la mala suerte, o la falta de previsión, terminamos en casi los todos los grupos de trabajo.
Comencé a buscar alguna forma de distraer mi mente, y un amigo, sabiendo lo fanático que soy de los libros, me recomendó uno, “cómo hacer amigos e influir sobre las personas,” un libro que me dijo cambió su vida.
Así que leí “cómo hacer amigos e influir sobre las personas” luego “piense y hágase rico” “sopa caliente para el alma” “la vaca” “quién se ha llevado mi queso” “la meta” “yo me he llevado tu queso” “Verónica decide morir” “el alquimista” “los hombres son de Marte las mujeres de Venus” – Decididamente no sabía qué demonios hacer con mi tiempo, pero pensaba que si ponía en acción los consejos de estos sabios autores algo de bueno podría conseguir aunque sea de pura casualidad.
Lastimosamente no sirvió para nada, pero tuve mucho papel para hacer fogatas ese verano, fue entonces cuando decidí que la autoayuda era realmente una forma editorial de hacer mucho dinero sin escribir cosas con mucho sentido. Si, también leí “el secreto” (fue después de leerlo y ver el DVD que decidí quemarlos todos)
Fue cuando descubrí esa frase, en un libro cuyo título me llamó la atención “¿Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no pueden leer mapas?” me pareció un buen título, y también un muy buen libro, escrito por una pareja de esposos aun no divorciados, la frase a la que me refiero la sacaron de un estudio que prueba que en el principio las mujeres dedicaban su tiempo y recursos a cuidar de los niños, y los hombres tenían que proveer el alimento para que su pareja y sus retoños no murieran… vale decir, para perpetuar sus genes.
Lo que todavía hizo más interesante la lectura (aparte del hecho que los hombres que se quedaban pintando en las cavernas probablemente no hayan tenido descendencia) fue que en el libro los autores argumentaban que ya no había necesidad de esa forma de división del trabajo, es más, parecía que nuestra interpretación de la realidad había evolucionado de una manera, y nuestros cerebros se habían quedado estancados tratando de pintar escenas de cacerías en las paredes de las cuevas.
Hay tantas cosas que los hombres no entendemos de las mujeres, y las mujeres de los hombres, que si fuera a escribir sobre ellas no iría a dormir esta noche y realmente tengo sueño, pero las que descubrí como más importantes fueron la necesidad de las mujeres de hablar y ser escuchadas, y de los hombres de ver cada una de las cosas que dicen las mujeres como si fueran un problema que deben resolver o como una crítica directa contra sus habilidades.
Así por ejemplo cuando una mujer dice algo como “pienso que no salimos suficiente a comer fuera,” un hombre interpretaría la frase como “eres un pelmazo desconsiderado que quiere que prepare todas sus comidas y encima nunca me sacas a pasear, quiero salir a tomar aire a la calle, odio estar aquí encerrada” y respondería algo como “¿pero qué dices? ¿Es que no salimos la última vez al Hooters a tomar unos tragos con mis amigos por el cumpleaños de Ed? además como está la economía hacemos bien en comer en casa para ahorrarnos el dinero y poder celebrar tu cumpleaños en Hooters la próxima vez” – Y esa es la premisa básica con la cual comienzan las discusiones y alguien tiene que dormir en el sofá.
Bueno si creen que eso es depresivo, también leí un par de cosas sobre los hombres como yo (chatos, calvos y gorditos), para comenzar cuando estamos en traje creen que somos abogados, porque, bueno es parte de la curricula en la escuela de derecho “ah… chato, calvo y gordito, ya tienes la mitad del título.” Para comenzar, los salarios de los hombres que tienen más cabello es aproximadamente un 10% mayor que el de sus desafortunados colegas con problemas capilares, lo que significa que ganas menos dinero, lo que está directamente correlacionado con tu oportunidad de atraer al ser amado, porque, y esto es verdad aunque las mujeres lo nieguen, el nivel de atracción de una mujer es directamente proporcional al saldo de tu cuenta de ahorros.
Otra cuestión, y esto no solo nos afecta a los pelones y gordos, sino también a los chatos, existe una correlación entre el éxito de una pareja y la estatura de la misma, se piensa que es alrededor de 1.04 (Si tu pareja mide 1.60 tu deberias medir 1.66 como mínimo), es decir, si eres más bajito que tu novia, olvídalo, al menos que encuentres la forma de crecer no un poco, sino hasta estar más alto que ella, ya fuiste.
¿Por qué escribo sobre todas estas cosas? No sé, publicarlas es gratis supongo, pero todo comenzó con una frase, de todas maneras les ahorro el trabajo, no importa la cantidad de libros de autoayuda que leas, lo que funcionó con los autores, no funcionará contigo de ninguna manera. Nadie sabe exactamente cómo funciona el mundo y la ley de la atracción, no es lo mismo, por ejemplo, conseguir pareja para una noche fría solitaria de sexo casual, que tener una relación duradera y plena por un tiempo prolongado.
Tuvo que pasar tiempo para volver a sentirme bien conmigo mismo, fue divertido leer todos esos libros, casi tan divertido como quemarlos, de cierta forma aún siento nostalgia por esos momentos, pero también tengo nostalgia por volver al colegio y no hacer nada todo el día, sin la responsabilidad de tener que valerme por mi mismo, y tener a otros trabajando para pagar las cuentas, supongo que sí tendría que elegir, elegiría volver al tiempo en el que otros pagaban las cuentas, no tendría novia, pero al menos los representantes legales de claro no estarían buscándome por todos lados y tal vez incluso no hubieran publicado esa orden de captura internacional en la interpol.
Volviendo al tema, lo importante de las diferencias es que no vivamos engañados en igualdades ficticias, debemos reconocer que ser diferentes no es tan malo, y si tratamos de entender el punto de vista de otras personas veríamos que no podemos entenderlo realmente pero si podría servirnos de excusa para pedir disculpas y mejorar las cosas, o para simplemente construir, en base a estas diferencias, una convivencia en la cual nos comprometamos a respetarnos y sobre todo no tratar de cambiar radicalmente a las personas, aunque si algunos de sus hábitos (he luchado casi 10 años por hacer que mi hermano menor se bañe al menos 3 veces a la semana, al menos ya va 2 veces, vamos a tener una intervención familiar pronto para ver si hacemos subir esa cifra, crucen los dedos).
La diferencia de género es el producto de la sabia naturaleza, y no podemos ignorar lo que la sabia naturaleza nos pone en frente, pero podemos tomar lo que nos ha dado y sobre eso mejorar ciertas cosas, entender otras, y bueno, reciclarlas para no hacerle daño al medio ambiente.
Es más fácil reciclar papel, que hacer que un hombre baje la tapa del inodoro, o que una mujer sencillamente te diga lo que quiere.