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Como Escribir Bien
A menos que sea su maestro, su papá o su mamá, es penoso corregir a alguien cuando dice o emplea mal una palabra. Cometer un error al hablar no es exclusivo de personas que carecen de educación; lo encontramos en todos los niveles: en ejecutivos con maestrías y doctorados así como en señoras encopetadas.
Salvo algunos intelectuales, que seguro nunca se equivocan(?) todos hemos cometido errores al hablar. Lo grave es cuando ni siquiera nos percatamos de ello.
Todos cometemos faltas de ortografía y probablemente este texto tenga unas cuantas, pero hay cosas que claman al cielo, y gente que no sabe ni expresarse.
Yo no soy quién para decir si esto es bueno o malo, o ambas, pero sí estoy seguro, que, sí hemos cambiado en nuestra forma de expresarnos. Pero ¡por milagro! consigue que nos entendamos.
A continuación expongo los errores que se cometen con mayor frecuencia y las dudas que todos alguna vez tuvimos o tenemos.
Uso del condicional
En estos tiempos es frecuente escuchar en los jóvenes expresiones como “si estudiaría
seguramente me iría bien en el examen” o “si habría más helado me lo
tomo todo”. Esta mala utilización del condicional se está haciendo costumbre en
el diálogo cotidiano.
Empecemos por aclarar algunas cuestiones
Cuando la condición está en indicativo, no pueden figurar en ella los tiempos futuros.
Si vendrá o Si habrá venido se sustituyen por Si viene o Si ha venido; ni los
condicionales simple o perfecto: Si vendría o Si habría venido se sustituyen por Si viniera o viniese o Si hubiera o hubiese venido. Tampoco admite la condición
el pretérito anterior, pero el resto de los tiempos de indicativo caben en ella.
La consecuencia admite el imperativo, cualquier tiempo del indicativo menos el
pretérito anterior, y cualquiera de subjuntivo menos los futuros.
seguramente me iría bien en el examen” o “si habría más helado me lo
tomo todo”. Esta mala utilización del condicional se está haciendo costumbre en
el diálogo cotidiano.
Empecemos por aclarar algunas cuestiones
Cuando la condición está en indicativo, no pueden figurar en ella los tiempos futuros.
Si vendrá o Si habrá venido se sustituyen por Si viene o Si ha venido; ni los
condicionales simple o perfecto: Si vendría o Si habría venido se sustituyen por Si viniera o viniese o Si hubiera o hubiese venido. Tampoco admite la condición
el pretérito anterior, pero el resto de los tiempos de indicativo caben en ella.
La consecuencia admite el imperativo, cualquier tiempo del indicativo menos el
pretérito anterior, y cualquiera de subjuntivo menos los futuros.
Ejemplos:
Uso de adverbios como cerca, detrás, delante,
debajo, dentro, encima
debajo, dentro, encima
En la lengua culta debe evitarse el uso de adverbios como: cerca, detrás, delante,
debajo, dentro, encima, enfrente con adjetivos posesivos. Así pues, no debe decirse
detrás mío, encima suyo, etc. sino detrás de mí, encima de él, etc.
En consecuencia, para discernir si es o no correcta una expresión con posesivo,
debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo,
será correcta (puede decirse al lado mío, pues lado es un sustantivo); pero no
será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse cerca mío, pues cerca
es un adverbio).
Para no equivocarse, resulta útil saber que sí se puede usar el posesivo átono
antepuesto, la construcción con el posesivo tónico pospuesto será también
válida:
debajo, dentro, encima, enfrente con adjetivos posesivos. Así pues, no debe decirse
detrás mío, encima suyo, etc. sino detrás de mí, encima de él, etc.
En consecuencia, para discernir si es o no correcta una expresión con posesivo,
debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo,
será correcta (puede decirse al lado mío, pues lado es un sustantivo); pero no
será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse cerca mío, pues cerca
es un adverbio).
Para no equivocarse, resulta útil saber que sí se puede usar el posesivo átono
antepuesto, la construcción con el posesivo tónico pospuesto será también
válida:
Imprimido/impreso, freído/frito, proveído/provisto
Los únicos verbos que en la lengua actual presentan dos participios -uno regular
y otro irregular- son imprimir (imprimido/impreso), freír (freído/frito)
y proveer (proveído/provisto), con sus respectivos derivados. Los dos participios
pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos
y de la pasiva perifrástica, aunque la preferencia por una u otra forma
varíe en cada caso.
y otro irregular- son imprimir (imprimido/impreso), freír (freído/frito)
y proveer (proveído/provisto), con sus respectivos derivados. Los dos participios
pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos
y de la pasiva perifrástica, aunque la preferencia por una u otra forma
varíe en cada caso.
*Hemos imprimido veinte ejemplares / Habían impreso las copias en papel
fotográfico.
*Nos hemos proveído de todo lo necesario / Se había provisto de víveres
abundantes.
*Las empanadillas han de ser freídas dos horas antes / Nunca había frito un
huevo.
fotográfico.
*Nos hemos proveído de todo lo necesario / Se había provisto de víveres
abundantes.
*Las empanadillas han de ser freídas dos horas antes / Nunca había frito un
huevo.
Doble negación: no vino nadie, no hice nada,
no tengo ninguna
no tengo ninguna
En español existe un esquema particular de negación, que permite combinar
el adverbio no con la presencia de otros elementos que tienen también sentido
negativo.
Los adverbios nunca, jamás, tampoco; los indefinidos nadie, nada, ninguno, la
locución en la/mi/tu/su vida y los grupos que contienen la palabra ni, aparecen siempre en oraciones de sentido negativo. Si estos elementos van antepuestos
al verbo, este no va acompañado del adverbio de negación no: Nunca voy al teatro;
Él tampoco está de acuerdo; Jamás lo haré; Nadie lo sabe; Nada de lo que dice
tiene sentido; Ninguno de ellos es actor; En su vida lo conseguirá; Ni su padre lo
perdonaría. Pero si van pospuestos al verbo, este debe ir necesariamente precedido
del adverbio no: No voy nunca al teatro; Él no está de acuerdo tampoco; No
lo haré jamás; No lo sabe nadie; No tiene sentido nada de lo que dice; No es actor
ninguno de ellos; No lo conseguirá en su vida; No lo perdonaría ni su padre. La
concurrencia de esas dos «negaciones» no anula el sentido negativo del enunciado,
sino que lo refuerza.
el adverbio no con la presencia de otros elementos que tienen también sentido
negativo.
Los adverbios nunca, jamás, tampoco; los indefinidos nadie, nada, ninguno, la
locución en la/mi/tu/su vida y los grupos que contienen la palabra ni, aparecen siempre en oraciones de sentido negativo. Si estos elementos van antepuestos
al verbo, este no va acompañado del adverbio de negación no: Nunca voy al teatro;
Él tampoco está de acuerdo; Jamás lo haré; Nadie lo sabe; Nada de lo que dice
tiene sentido; Ninguno de ellos es actor; En su vida lo conseguirá; Ni su padre lo
perdonaría. Pero si van pospuestos al verbo, este debe ir necesariamente precedido
del adverbio no: No voy nunca al teatro; Él no está de acuerdo tampoco; No
lo haré jamás; No lo sabe nadie; No tiene sentido nada de lo que dice; No es actor
ninguno de ellos; No lo conseguirá en su vida; No lo perdonaría ni su padre. La
concurrencia de esas dos «negaciones» no anula el sentido negativo del enunciado,
sino que lo refuerza.
Tilde en las mayúsculas
Las letras mayúsculas deben escribirse con tilde si les corresponde llevarla según
las reglas de acentuación gráfica del español, tanto si se trata de palabras escritas
en su totalidad con mayúsculas, como si se trata únicamente de la mayúscula inicial:
las reglas de acentuación gráfica del español, tanto si se trata de palabras escritas
en su totalidad con mayúsculas, como si se trata únicamente de la mayúscula inicial:
Su hijo se llama Ángel.
ADMINISTRACIÓN.
ATENCIÓN, POR FAVOR.
ADMINISTRACIÓN.
ATENCIÓN, POR FAVOR.
La Real Academia Española nunca ha establecido una norma en sentido contrario.
La acentuación gráfica de las letras mayúsculas no es opcional, sino obligatoria, y
afecta a cualquier tipo de texto. Las únicas mayúsculas que no se acentúan son las
que forman parte de las siglas. Así, CIA (sigla del inglés Central Intelligence Agency)
no lleva tilde, aunque el hiato entre la vocal cerrada tónica y la vocal abierta
átona exigiría, según las reglas de acentuación, tildar la i.
La acentuación gráfica de las letras mayúsculas no es opcional, sino obligatoria, y
afecta a cualquier tipo de texto. Las únicas mayúsculas que no se acentúan son las
que forman parte de las siglas. Así, CIA (sigla del inglés Central Intelligence Agency)
no lleva tilde, aunque el hiato entre la vocal cerrada tónica y la vocal abierta
átona exigiría, según las reglas de acentuación, tildar la i.
El dequeísmo
El dequeísmo es la utilización de la partícula de (preposición) junto a la partícula
que (conjunción) en proposiciones completivas o subordinadas sustantivas de
objeto directo. Ejemplos de esta ultracorrección son:
El dequeísmo suele ser una característica corriente entre los hablantes bilingües
de idioma catalán; en castellano es un anacoluto que deriva del cruce de dos
estructuras sintácticas: la de Complemento directo y la de Complemento de régimen
o Suplemento (en la terminología de Emilio Alarcos Llorach) :
++Pensó (de eso) que no era lo correcto = Pensó de que no era lo correcto.
Mientras que el dequeísmo es siempre una ultracorrección, el fenómeno contrario
es una manera habitual de hablar para una mayoría de hablantes: la supresión
de un de en la construcción de un Complemento de régimen o Suplemento
(antidequeísmo, queísmo). Por otra parte, algunos verbos vacilan en
su construcción con que o con de que. En ocasiones con sutiles diferencias de
significado: “Le advierto que/le advierto de que”.
que (conjunción) en proposiciones completivas o subordinadas sustantivas de
objeto directo. Ejemplos de esta ultracorrección son:
El dequeísmo suele ser una característica corriente entre los hablantes bilingües
de idioma catalán; en castellano es un anacoluto que deriva del cruce de dos
estructuras sintácticas: la de Complemento directo y la de Complemento de régimen
o Suplemento (en la terminología de Emilio Alarcos Llorach) :
++Pensó (de eso) que no era lo correcto = Pensó de que no era lo correcto.
Mientras que el dequeísmo es siempre una ultracorrección, el fenómeno contrario
es una manera habitual de hablar para una mayoría de hablantes: la supresión
de un de en la construcción de un Complemento de régimen o Suplemento
(antidequeísmo, queísmo). Por otra parte, algunos verbos vacilan en
su construcción con que o con de que. En ocasiones con sutiles diferencias de
significado: “Le advierto que/le advierto de que”.

Abuso del verbo hacer
Una de las características de algunos hispanohablantes es la de adolecer de pobreza
lingüística. Es decir, carecer de un léxico más o menos profuso como para
lograr expresarse con corrección. Eso es lo que sucede con el excesivo uso del
verbo hacer. Todo se hace: hacer una carta, hacer una torta, hacer una casa…, en
lugar de escribir, cocinar, construir.
Vicios del idioma
Nuestro idioma, el español, es muy rico, pero también muy estricto. Estoy casi
seguro que no existe un mortal en esta tierra que lo domine, pero aun así es interesante
ver algunos de los vicios más comunes al hablar o escribir.
lingüística. Es decir, carecer de un léxico más o menos profuso como para
lograr expresarse con corrección. Eso es lo que sucede con el excesivo uso del
verbo hacer. Todo se hace: hacer una carta, hacer una torta, hacer una casa…, en
lugar de escribir, cocinar, construir.
Vicios del idioma
Nuestro idioma, el español, es muy rico, pero también muy estricto. Estoy casi
seguro que no existe un mortal en esta tierra que lo domine, pero aun así es interesante
ver algunos de los vicios más comunes al hablar o escribir.
Bueno eso a sido todo espero que les haya sido de su agrado

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