La acusación contra los dueños y administradores de T! será el primer juicio oral y público en nuestro país sobre la responsabilidad de páginas web de facilitar material pirata a usuarios de internet. Podrían ser condenados a 6 años de prisión y se abre el debate sobre la propiedad intelectual.
La propiedad intelectual es el reconocimiento de una idea como una propiedad. Esta propiedad conlleva un derecho de autor y un copyright (derecho de copia). El primero también es llamado derecho moral y reconoce al autor un derecho sobre su obra que obliga a que sea reproducida sin modificaciones no permitidas por el autor y además evita su imitación o copia. Al segundo se lo conoce como derecho patrimonial y permite la explotación economica exclusiva de la obra. El primero pertenece exclusivamente al autor o autores pero el segundo suele ser otorgado por él a una empresa que a cambio le da cierto porcentaje de las ganancias generadas por la venta de su obra.
En principio, considerar de igual forma bienes físicos y bienes intangibles es totalmente erróneo. Las ideas no son inventos propios, surgen de la reformulación de ideas previas. Por ejemplo Albert Einstein no hubiera podido pensar la Teoría de la Relatividad sin conocer los estudios previos de Henri Poincaré y Hendrik Lorentz. Las teorías, los cuentos, la música, las obras de teatro, las películas, etc. son una reformulación continua de obras pasadas.
Una notable diferencia entre propiedad intelectual y física es que la primera puede ser compartida innumerable cantidad de veces sin resultar perjudicado él que la comparte y sin riesgo de que se agote, todo lo contrario sucede con la propiedad física. ¿Podemos adueñarnos y reivindicar como propio algo inmaterial?
Finalizando, la propiedad intelectual es la causante del juicio a los hermanos Hernán y Matías Botbol y Alberto Nakayama. La acusación es por violar el artículo 72 de la ley de propiedad intelectual que castiga con penas de hasta 6 años de prisión a quien “edite, venda o reproduzca por cualquier medio o instrumento una obra inédita o publicada sin autorización de su autor o derechohabientes”. Lo tonto de la acusación es que Taringa no aloja en sus servidores ningún archivo ilegal, simplemente permite el intercambio de información útil entre usuarios. Taringa no cometió el delito simplemente fue el intermediario.