El juego es una actividad inherente al ser humano.
Todos nosotros hemos aprendido a relacionarnos en nuestro ámbito familiar, social y cultural, a través del juego.
El juego es una actividad universal, es decir, que las personas de todas las culturas han jugado siempre.
Evoluciona según la edad de los jugadores.
Cuando un niño de 2 años toma una piedra y juega con ella como si fuera un carro, este niño está jugando con el carro, no con la piedra. Es el juego simbólico.
Los juegos al aire libre o de salon, han pasado de padres a hijos, y algunos de estos juegos con el tiempo se convirtieron en deportes, con reglas y acuerdos formales.
Existen numerosos tipos de juegos: juegos infantiles, juegos de azar, juegos de rol, donde el participante asume un determinado papel o personalidad concreta, juegos de estrategia como el ajedrez o las damas, juegos de mesa como el ping pong y el billar, juegos de naipes, videojuegos, juegos online, juegos de guerra.
Un juego de guerra, es aquel que recrea un enfrentamiento armado con reglas que implementan cierta simulación de la tecnología, estrategia y organización militar usada en cualquier entorno histórico, hipotético o fantástico. Una de las anécdotas más famosas sobre los juegos de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, se refiere a la simulación japonesa de la batalla de Midway.
Los oficiales japoneses que llevaban el bando de los americanos lanzaron un ataque a la flota de portaaviones japoneses y les infligieron pérdidas devastadoras.
Los árbitros anularon el resultado con el argumento que se hicieron trampas durante el juego.
En la realidad, la batalla se desarrolló exactamente como se había hecho durante el juego de guerra.
Recientemente todos los países que forman parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN-, se reunieron para jugar como retirar más de 100.000 soldados y la gran cantidad de equipamiento de Afganistán, un país que no tiene acceso al mar y cuyas rutas de salida son peligrosas.
Las opciones, por ferrocarril o por avión, suponen pasar por naciones como Uzbekistán, Kirguistán, o Rusia, donde reina el rechazo a la OTAN.
Según las reglas del juego, se gana o se pierde, la OTAN solo puede perder las armas que llaman "equipamiento" que utilizaron para invadir Irak y Afganistán, países que perdieron la vida de miles de habitantes.