Hola que tal!!! 

Bueno, esto lo escribí hace poco, y es un análisis a la realidad actual de la televisión, no sólo en Chile, sino en muchos países más. No se que más decir asi que disfrútenlo.
Primero que nada, quisiera darle las gracias a los canales de televisión, representados a través de ustedes, por haberme hecho crecer como persona. No es que su parrilla programática tenga la calidad suficiente para fomentar el pensamiento autocrítico y el autoconocimiento el cual conllevan a una mejor comprensión de uno mismo como persona; sino que la calidad de sus parrillas programáticas ha caído de forma tal que ya no le encuentro necesidad alguna, por lo tanto desde hace ya cerca de cuatro meses que no veo televisión, dedicando este tiempo libre al estudio y al autoconocimiento.
Hasta hace un año yo era un televidente compulsivo, me sabía de memoria las programaciones de los canales, e incluso, el tiempo aproximado de cada pausa comercial. Distinguía entre los programas que valía la pena ver, y los que eran un mero relleno. Mientras la tele estuviera encendida, captaba toda mi atención, dependiendo del programa, y me molestaba el hecho que me interrumpieran mientras veía televisión. En pocas palabras, me volví un esclavo de la pantalla chica.
Pero de una u otra forma, hubo algo que me cambió personalmente. No sé qué me marcó en particular, pero empecé a ver el mundo de otra forma, con otro punto de vista. Todo cambió de parecer a partir de ese suceso, el cual, reitero, aún no puedo especificar. Y la televisión no estuvo exenta de cambios. Descubrí que la televisión dejó de ser un medio informativo, de esparcimiento y educativo, y se convirtió en un ente bizarro, donde no se educa, no se informa, no se entretiene. Simplemente se convirtió en una especie de zoológico donde muchos harían cualquier cosa con tal de acaparar pantallas, a costo de su propia reputación; Los noticieros dejaron de ser objetivos y se basan en lo que un grupo de sujetos seudo-influyentes a través de una PC, o de un iPad, o de lo que sea, dicen a través de Twitter, Tumblr, o cualquier red social/blog; Se convirtió en un medio donde periodistas titulados (lamentablemente) tienden a menoscabar la vida privada de otras personas, con tal de que éstas acaparen pantallas. Y así se nos pueden ir muchas horas de nuestras vidas viendo cosas de este tipo.
No me interesa si una modelo (o lo que sea) sale o tiene relaciones con un futbolista de la A o de la B, si se pelea con otra “modelo” porque la miró feo, o por cualquier razón absurda. No me interesa si en Twitter un sujeto que se cree rey del mundo me venga a decir dónde comer, qué aparatos usar, con quién juntarme, qué gustos tener, a quién odiar, y que si no sigo sus métodos, soy un inadaptado. No me interesa el hecho que se gasten horas y horas a ver como gente “encerrada” sobrevive. Esa televisión no me interesa en lo más mínimo. Desde ese entonces, dejé de ver televisión.
Hoy, Mi televisor pasó a ser un objeto decorativo más de mi pieza, perdió su lugar de culto y su función, ya no hay necesidad de encenderla, y no la habrá hasta que nos demos cuenta, como en sus inicios, que la televisión es un medio para informar objetivamente, para entretener (de modo tal de no menoscabar ni inmiscuirse en la privacidad de terceros) y educar (esto es posible, sólo se debe hallar la fórmula apropiada). Mientras tanto, seguiré en mi búsqueda del yo interno, del autoconocimiento y el equilibrio mental. Con la tele apagada, por supuesto.
De momento es todo, nos vemos en otra oportunidad