Al atardecer, en el cielo azulado, justamente cuando el Sol se ocultaba en el horizonte, la Luna tenía la forma de una finísima hoz cuyas puntas apuntaban hacia el Sur Ese día llamado Novilunio, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, iniciándose un nuevo mes lunar.
Luis esa noche, interpretó la señal que vio en el cielo. Él le sonrío a la luna, y con la sonrisa en sus labios, se durmió profundamente. A la mañana siguiente, con un equipaje muy ligero, inició su caminar hacia el Sur.
Así como llegó, así se iba.
Miles de años atrás, Luis llegó a la Mesopotamia, se estableció en el Norte de esa región, construyó su vivienda, y vivió en ella durante muchos cientos de años. Karkemich, se llamó esa ciudad norteña ubicada en la margen derecha del río Éufrates.
Ahora, Luis abandonaba la Mesopotamia muy lejos de Karkemich, por el lado derecho de este río donde un día, mientras pescaba, escuchó a su voz interior que le dijo, aprende de este río, déjate fluir como sus aguas, fluye con el tiempo.
Mientras caminaba, pensaba en la fuerza que tiene la incertidumbre en la vida humana. A la mente le cuesta mucho aceptar la incertidumbre. Luis lo sabía y estaba dispuesto a no poner resistencia a esta nueva incertidumbre. Él desde hacía mucho, aprendió a vivir los acontecimientos de todos los días con alegría, espontáneamente y sin expectativas. Vivir de esta manera, él evitó la frustración por no obtener los resultados deseados.
Luis no tenía deudas emocionales por su vida pasada, no tenía frustraciones por no haber podido poseer objetos materiales, logró sus metas y obtuvo los objetivos que se propuso. Aprendió nuevos idiomas, ciencias y tecnologías. Nunca faltó el amor en su vida. Había sido amado y también amo; por todo esto, Luis no era pesimista respecto a su futuro.
Quedaron atrás los kilómetros recorridos diariamente y un día, él se encontró en el lugar donde se unen los dos ríos, el Éufrates y el Tigris, y en la tarde de ese día, él contempló el mar del Golfo Pérsico, aspiró profundamente el olor marino.
Luis sintió que flotaba lleno de felicidad.