Y… contame salistes anoche?- Sí- ¿Qué?- Salí con unos amigos.- ¿con quienes?- . No los conoces.- Pero dime quiénes son.- José, Pedro y Juan- Y, ¿qué hicieron? ¿A donde fueron?
¿Les suena familiar? A mí sí. Muchas veces me cruce con la tipica, dectective inquisidora, la entrevistadora, la cuestionadora, la preguntona. Y sí, en los ultimos dias es muy comun y no solo te preguntan cuando volves a casa si no tambien en la noche te llamaron 200 veces y te mandaron 55 sms de texto para saber que haces con quien estas etc etc...
Hay dos cosas que hacen mal , dos errores que deberian evitar : revisar las llamadas y los mensajes del celular de su pareja , y aceptar que les dé la contraseña de su correo porque, por que aunque vos digas nunca lo voy a revisar yo no soy asi yo confio en vos etc etc , nunca se sabe cuándo la tentación de entrar a ver con quién se escribe y sobre qué puede ser lo suficientemente fuerte como para vencerte.
Es horrible. Estas unos minutos sola, con el celular del susodicho al alcance de tu mano, mirándote, diciéndote “ábreme, quizás yo te pueda revelar cosas importantes”.
No saber qué hacer o querer hacerlo, pero sabiendo que está mal; luchar con tu conciencia, llenarte de dudas: y si esa chica que le coquetea en el trabajo lo está llamando, y si sigue hablando con su ex…
Hasta que no puedes más, lo agarras y a la velocidad del rayo vas desde las llamadas recibidas a las realizadas para terminar en el buzón de mensajes de texto. Rápido, muy rápido, para que no te descubra. ¿Te paso alguna ves??
Lo mismo pasa cuando tenes la contraseña de su correo electrónico porque, por ejemplo, un día te pidió que lo revisaras para ver si había llegado un mail importante que estaba esperando, te la dio y se quedó grabada en tu memoria (o en un papelito que cuidadosamente guardaste). Así, ante cualquier duda de fidelidad o simplemente por “curiosear”, un día que estés “aburrida” entrarás a ver qué hay… Y lo peor es que así no encuentres nada y te quedes con el cargo de conciencia de haber desconfiado de él, se te hará costumbre revisar su correo y no podrás evitar entrar –sin dejar huella, claro- cada vez con más frecuencia.
¡Es un martirio mental! Un comportamiento algo neurótico también, ¿no creen? ¿Y todo por qué? Por los celos (entiéndase una taza de inseguridad, cuatro cucharadas de temor y medio kilo de desconfianza).
Les aseguro que no tiene mucho sentido caer en lo que llamo el complejo de detective dentro de una relación , cualquier tipo de relación, sencillamente porque estoy convencido de que estas deben basarse en la confianza, ¿cierto?
Investigar, buscar, ¿para encontrar qué? ¿Una prueba, un indicio? Si tienes dudas y estas tienen fundamentos, enfréntalas, no te vayas por las ramas. Di lo que piensas, lo que te atormenta, escucha las explicaciones –si es que las hay, si es que son necesarias-, refuerza tu confianza y tu relación. Y si no puedes, si sigues con miedo e inseguridad (ya sea porque la otra persona es incapaz de brindártela o porque simplemente tú no te sientes satisfecha), entonces, lamento decirte que lo más probable es que estés perdiendo el tiempo.
Y que, tarde o temprano, eso que inconscientemente esperas -y no esperas- encontrar en las llamadas y mensajes del celular, en el mail y en las contradicciones de las respuestas a tus miles de preguntas, será una realidad. ¿Por qué? Sencillamente porque lo estabas buscando.
Yo Soy Mujer Tambien, Pero Somos Asi!!!
Y Bueno Espero Les Guste!!!