Colección: "Secretos del Pacífico
-La situación es estúpida, como se le ocurre a usted que de un perro enfermo sacará información?. Acaso no está cuerdo!!?
-Que demonios!! No se quede ahí como idiota mirando al vacío. Mireme a los ojos. Créeme, no se puede hacer mas nada, el caso está perdido amigo! Perdido!! Mañana cesaremos con las investigaciones, y procure usted que no se hable mas de este tema!! Dile a los habitantes que no pasó nada, y que todo se debe a un incidente ordinario.
-Es por la seguridad de estas pobres personas. Recuerde que una multitud asustada es una fuerza imparable!!
Así concluía todo, era una noche muy turbulenta, estaba lloviendo muy fuerte, ninguna petición la podía detener. Yo por supuesto era un investigador. Disculpen si los estoy aburriendo con vanas metáforas, es que mi jefe me privó de hablar de esto, pero no dijo que no podía escribir para ustedes, mis lectores, ahora les pido mucha atención y que comprendan lo que quiero emitir. Porque todos medianamente sabemos que es lo que pasa. A veces las nubes, totalmente oscuras, nos tapan la realidad a un ritmo frecuente. Pero lo increíble es que esas nubes tienen debilidades. Debilidades atroces. Es algo incontrolable de parte del ser humano. El inconsciente es nuestro enemigo, y siempre hace lo contrario a lo que nosotros queremos, no lo podemos evitar. Claro que no!! Yo que iba a saber de esto!? Acaso tenía un gran dominio de mi mismo?! Lamentablemente, no pude detenerlo, como si una locomotora dentro mío, me estuviera molestando con su Bocina! Esa Bocina!! Ese espantoso ruido de la culpa, que me azota a luz y a sombra, sin descanso alguno. No lo puedo tolerar. Me gustaría decir la verdad ante todos y cada una de las personas que viven en mi país y a nivel internacional. Pero sin dudas el tiempo es avaro. Y presiento que me falta poco tiempo de vida, y mas aún si abro mi boca! Acá es demasiado simple. Descubres algo y tu jefe decide si puedes mencionarlo o no. Tienes que seguir al pie de la letra de lo que te dicen, o sino desapareces del mapa. No te dejes engañar, absolutamente nadie se dará cuenta, y te lo aseguro por mi vida que ellos tienen una gran facilidad para manejar “Estos asuntos”. Y todo, absolutamente Todo! queda en una absurda casualidad.
Sin dudas, si hay algo que no tolero es la poca inteligencia nuestra. Somos ingenuos y nos dejamos llevar por cualquier farsante de nuestra realidad. No solo por la ideología, sino por lo que promete. Uno que promete seguridad sin duda, será elogiado, cada vez que se pronuncie su nombre, será incluso el sinónimo del auge. El tema es cuando no lo cumple. Lamentablemente todos sus seguidores se olvidan como si nada y una minoría se une al bando opositor. A qué se debe esta desmesura? Es como si cada artículo o frase progresista nos haga vivir una feliz fantasía. Como una droga fuerte.
Somos vulnerables a un ataque enemigo, no porque no sabemos como luchar, sino por que no sabemos quién está del lado nuestro. Y eso nos puede jugar en contra. Pero en eso no profundizaré, pues hay un tema muy importante del que les hablaré, y es difícil de comprender.
La mente humana es un gran misterio, es tan poderosa que puede crear algo inexistente, generalmente por un delirio colectivo y darle vida propia. Hay veces en el que la mente nos juega bromas, y transforma una simple imaginación en una realidad. Pero en verdad lo peor de esto, es que todo es real y no una ilusión.
Creía que el asunto lo tenía controlado, que todo marcharía bien, pero cuanto mas y mas me concentré en la investigación, descubrí atónito que algo mas estaba detrás de esto. Lo que sea que generó este misterio fue observado por un desafortunado animal. Un perro. Sin dudas, ese caniche vió con sus ojos lo que nadie posiblemente se atrevería a ver. Lo hallamos totalmente asustado, ladrando a cualquier parte, como si una fuerza ajena a él, lo estuviera atormentando, se sentía totalmente intimidado.
No me considero ni sabio, ni una persona muy perceptiva, pero juro por mi vida que los ojos de ese can, los pude leer con tal facilidad, que ya lo entendía todo. Tenía una expresión tan profunda y de horror que no pude seguir mi mirada y me tapé la visión. Era algo que no lo soportaba. Y no entendía porque poseía esa conexión tan extraña.
El asunto fue serio. El Rubicón, con solo nombrarlo me da mal presagio. Supongo que oyeron hablar de él. Lo cierto es que lo encontramos encallado el 24 de octubre de este año. Un guardacostas que merodeaba por las desoladas playas de Norteamérica haciendo su trabajo como un día rutinário se quedó estupefacto al ver que una imponente embarcación saliera de las condenadas profundidades del Atlántico para chocar de prepo y directo en la costa. Con solo recordarlo me da escalofríos. Su nombre, y el suceso que envuelve a este buque, me crean imágenes perturbadoras en mi mente. Desgarradoras y grotescas imágenes. No soy muy expresivo generalmente y tampoco soy de sorprenderme con facilidad, pero definitivamente esto me superó. Ese perro se quedó ladrando inexplicablemente hacia el camarote del capitán. Lo tuvimos que agarrar, pero como nadie se animaba, lo hice yo, y al hacerlo sentí que algo me congeló por completo la espalda. Mire de repente el cielo y contemple como una nube tapaba la brillante luz del sol
Una cálida brisa inundaba el ambiente. Sin pensarlo decidí adoptar al caniche que ladraba sin parar. Algo malo había detrás, no había tripulación alguna. Nada! Lo peor de todo fue que investigamos las salas y todo, absolutamente todo los objetos de cada cuarto cuartos estaban perfectamente resguardados de una manera metódica. Revisé instantáneamente la cámara del capitán, y pude comprobar horrorizado que su cama estaba en perfecto estado. La cocina, impecable, la comida sin dudas estaba servida y media tibia, los platos estaban en orden junto con sus respectivos utensilios. No había suciedad en el piso! No había nada roto ni ninguna señal de ellos!! Nada!! Absolutamente NADA!! Todo estaba ordenado con un alto grado de detalle. Por un momento pensé que habrían sido los alemanes, pero el caso era muy elevado para tratarse de un simple secuestro u homicidio. Mis colegas sin duda me propusieron soslayar el incidente, pero me negué de manera ferviente. Así fue que confiscamos todo tipo de material, hasta que llegó el ejército inevitablemente. Un escuadrón de 11 hombres invadieron la nave, por lo que fue innegable de forma brutal que algo bochornoso parecía reposar en estas aguas. Al frente un hombre muy alto y con una musculatura bravamente abominable hablaba con sus allegados de forma constante. Sus gestos eran imponentes y guardaban sin duda una expresión de confidencia total.
Pasado dos minutos de la inabarcable situación, el jefe robusto se acerco hacia mi de manera impetuosa. Y sin escrúpulos me pregunto firmemente
“-Que viene a hacer aquí?”
A lo que le conteste sin titubeos:
“-Vengo a investigar sobre este caso”
“-Hágame el favor y aléjese de acá”
Como ya había analizado con detalle el barco, no tuve otra oportunidad que irme con mis compañeros, pues estaban armados y tenía por sabido que una objeción mas que haya dado y ya estaría muerto.
Así fue que tuve que adoptar al perro y largarme. Por supuesto que no le sacaría toda mi visión al buque. Habría mucha información que sacar y eso despertaba mi corazón aventurero.
Los días pasaron y tuve que someter al caniche a una serie de pruebas por demás forzadas y simples. No fue fácil, por entonces tuve que estudiar a fondo el conductismo psicológico para desenvolverme mejor con los análisis. Primero le di alimento, y comprobé el hambre dramático que poseía, con eso descubrí que el perro había pasado un par de días sin comer, por lo que pude aclarar mis insistentes dudas con respecto al día de la presunta desaparición. Lo hice correr y saltar para ver cuanto daño poseía, y no encontré anomalía alguna, aunque no descarto enteramente la posibilidad de que haya estado muy grave, me daba esa extraña sensación. No lo sé sinceramente. Pronunciaba mis frases enfáticamente solo mientras terminaba de inspeccionar de manera descuidada al perro. Luego de eso me tocaba observar de cerca su problema, eh in situ noté que su presión sanguínea era elevada, saque una pequeña muestra de piel para observar y sin tanto proceso la examiné. Noté con preocupación una cantidad exagerada de partículas blancas. Este suceso aunque parecía irrisorio, me dejó cogitabundo y con ansias de ahondar la cuestión, que sin duda tenía proporciones ascéticas por su parte. Era inaudito. Al verificar esas singulares muestras, pude crearme un mapa mental acerca de lo que estaba suscitando en la piel del tuso, quizá poseía una rara alergia que causaba estragos en su dermis y definitivamente resultó ser eso. Lo volví a estudiar para sacar una mejor precisión y no me tope con más nada. Era un año oscilante, el buque se dejó a la deriva, según mis observaciones, pude saber donde yacía. Resulta ser que el misterioso barco encalló en una de las playas vacías del sur estadounidense, y así fue que me dirigí hacía esa zona aún invisible para los turistas. Y lo hallé, el monstruo vivía allí esperando a que lo investigue, esperando que alguien sepa la verdad de todo esto. Finalmente entré sobre las aciagos pedazos de la peculiar embarcación, como aclaro, un frío me atrapó en toda su cenit, y se depositó en mi alma, como si quisiera instaurarse una fuerza negativa y deseara asolarme con un profundo golpe
enervante y espectral. Pues, así lo sentía, cada vez que me mecía por sobre las camas cuchetas del navío, un malestar inmenso se posaba sobre mi pecho. Solo el alivió vino hacía mi, cuando salí con un cuaderno de bitácoras oculto detrás de los ya arruinados muebles que estaban postrados en el recinto del jefe.
La noche se apoderaba plenamente del día, y lo que parecía ser una agradable jornada y suave, ya estaba cambiando y acreciéndose para que la angustia y el horror infecten el ambiente. El clima era tenso, el suplicio que sentía era eterno. En poco tiempo subí a mi coche para escapar del vertiginoso emplazamiento. Y así lo era, pendí la radio y en ese instante un locutor famoso hablaba de otro tema, muy lúgubre. El incidente del Mary Celeste, otro barco que me tenía atónito, no por la extraña desaparición de los navegantes, sino por la nave misma, que dejaba una imagen escalofriante y negra, pero para serenarme tuve que cambiar de sintonía, hasta toparme con una excelsa sinfonía de Mozart y para mas tarde, me sumergí con las delicadas piezas de Johann Sebastian Bach. Era un éxito incesante.
Pasaba por una ruta muy poco transitada. El páramo era silencioso. Había pedregullos por todas partes al igual que cisuras que bordeaban la carretera. Las nubes se dibujaban en el cielo semi-oscuro. Las farolas eran muy pocas y algunas estaban destrozadas. Miraba mis manos fijamente y noté una sensación de malestar en mi. Adelante de mi coche, una furgoneta tapaba mi visión del camino, atrás un niño en bicicleta jugaba tranquilamente. Cómo podía serle indiferente la clase de peligros que podía llegar a experimentar? O es que su alma jovial le impedía analizar la situación? Acto seguido, la camioneta desapareció entre las otras calles desoladas de la izquierda, y el niño, alegre, se fue estrepitosamente a su casa, pués, su madre estaba vociferando sobre la hora de la cena. Así que pronto, me quedé solo entre la gran penumbra que cubría el sitio, que de por sí, era neblinoso.
A pocas horas, llegué a mi casa para leer ese libro. Su tapa era negra por completo, y por su apariencia, parecía ser de varios siglos atrás. La polvadera cubría un 70% al vademécum de mis dudas. Al perro sin reparo se lo notaba nervioso y jadeante, pero no me preocupé mucho por ello, quizá era normal. Finalmente me dispuse a leer el tomo, empecé por las primeras líneas.
Cita:
Carta del navegante:
... Estamos a la suerte del tiempo. Pues, la gran tormenta se acerca vehemente por este abismo [fragmento roto...]
Contemple la pequeña frase en completo sosiego. El tema no era para nada simple... Así que volví para ojear las siguientes páginas. El deterioro causaba estragos en el libro, pero todavía había textos decifrables...
Cita:
...No sabía que mercancías estábamos transportando. Pero tenía un presentimiento muy negativo sobre mi tripulación. Omití lo que pensaba solo para no asustar a mis hombres, y para que llevemos a cabo nuestro trabajo, y por lo que me eh ocupado en años. No desperdiciaría 11 años de mi vida, dejándo mi profesión por unos escazas locuras propias, eso no era la mío...
La lectura me atraía de una manera especial, y poco a poco llegaría al final de la carta. Mientras que del lado de la cocina comenzé a oír escabrosos bullicios. Pero no me levantaría hasta comprender finalmente que fue lo que pasó detrás del Rubicón...
Cita:
... Todo marchaba bien. El cielo poseía un color oscuro, allá a lo lejos se puede ver claramente una isla. Parece ser muy acantilada, pero creo que en 10 días llegarémos a nuestro destino final...
...Lo sentía, ese aire frío de las mañanas acomplejaba mi ser...
...Y a las 2 de la madrugada, contemplamos el evento trágico... Una extraña luz blanca reposaba en el cielo, creo que se trataba de la Luna... ...No lo sabía... (Fragmento indecifrable)
Sin duda, el libro estaba tan corroído que era inentendible, hasta cierto punto que tuve que asegurar por válidos, los sucesos narrados que apenas podía siquiera, comprender escazas palabras, pero esas eran una pista para imaginar lo posterior de la situación. En ese momento, mi mente se nubló, mis brazos temblaron, y como si algo me estuviera manipulando, moví mis dedos de una manera inalienable, y fuí pasando raudamente cada página del libro, me sentía extraño y en cada momento que daba vuelta de hoja, recuerdos infames me cargaban de pesadumbre. Imaginaba como el capitán sollozaba mientras se lanzába al mar por una causa aún desconcertante, mientras sus otros marineros se cargaban sus botes y se largaban de la zona tan pronto como fuera posible dejando al pobre perro en el camarote. Finalmente de tantas vueltas de página, culminé en la página número 11 según comprobé en el márgen. Y allí posaba una carta abierta, me quedé inquietado por esa carta sin duda algo había. Los bullicios que resonaban en mi cocina fueron cesando, y yo mas tranquilo me atreví a leer esa carta
Cita:
...querida Lucia, pronto estaremos de vuelta a casa. Hoy ha hecho un día fantástico, el mar en calma como un plato, a lo lejos el cielo caprichosamente dibujado por estelas de color amarillo verdoso, muy raro, pero muy hermoso; hasta el capitán dijo no haber visto jamás espectáculo tan sorprendente y que él atribuía a caprichos de sol; también observamos un grupo de varias decenas de delfines que nadaban alrededor de buque en dirección contraria a las manillas del reloj y profiriendo silbidos estridentes, algo que nunca en mis más de 20 años de marinero había observado jamás, era un espectáculo igualmente raro, pero muy hermoso…
Al terminar de leer me paré dramáticamente y me dirigí sin control a la cocina, donde ahí yacía el perro. Estaba convulsionando atrozmente, mientras segregaba una misteriosa sustancia de tono naranja y con gesto de discreción me miró a mi, luego a la ventana de la cocina y de su hocico profirió 2 ladridos solemnes y finalmente cerró los ojos... Ocurrió a las 2 de la mañana.
Enfoque real:
Para comprender muchos de los misterios, es necesario tener a mano una guía o reseña que profundice la historia trágica y su posterior análisis. Pero a falta de grandes pruebas, las incogruencias guarecen en el problema y el caso se cierra bajo el calificativo “razones desconocidas”. Esto sucedió y sigue sucediendo a plena luz de los días. El Rubicón, el vuelo 19, el zumbido. Posiblemente tengan algo de cierto, pero gracias a las explicaciones de los pseudocientíficos, que ni siquiera atacan al problema de lleno, se enfocan en las incoherencias presentes ya en el misterio, transformándolo en un feliz cuento para niños.
Con ustedes, el caso:
En octubre de 1944, el carguero Rubicón transitaba una travesía entre La Habana al puerto de Miami, Estados Unidos, para el comercio de materiales de guerra. El día 16 de octubre entabla su última comunicación con tierra, donde emitía un mensaje apacible:
“-…seguimos rumbo con buen tiempo y sin novedad…”
Dado cierto período, la actividad de dialogo cesa de una manera brusca, por lo que se sospecho de un posible atentado de parte del ejército del Eje. Acto seguido, se ejecutó un plan intenso de búsqueda y rescate, tanto por aire como por mar. El día 22 de dicho mes, los dirigibles US Navi, buscaron arduamente por última vez, lo que no se consiguió siquiera una parte del buque, dando finalizado el rescate aún fallido. Entrando ya al 24 del mes 10, un guardacostas estadounidense daba un paseo por la playa cuando divisó a lo lejos lo que serían los restos del Rubicón; que había sido atraído por una tormenta tropical. Ante semejante hallazgo, un grupo de oficiales abordaron la imponente nave con la esperanza de rescatar a los sobrevivientes, encontraron que todos los cuartos de la embarcación estaba en perfecto orden, sin signos algunos que hagan sospechar a los agentes, no obstante no se halló ningún tripulante, salvo un perro caniche que desarrollaba una actitud agresiva frente al camarote del ex-capitán; sólo faltaba un bote de evacuación. La nave fue llevada Florida y allí fue investigada rigurosamente por miembros de la Inteligencia Naval, el US Coast Guard y el F.B.I., no encontrándose una explicación viable. El otro bote de salvamento se hallaba colocado en el barco; Entre los descubrimientos de la embarcación se hallaron las cartas de navegación y la bitácora del buque, la que sin lugar a dudas no se mostraban evidencia alguna que hiciera sospechar a los agentes. Lo que indago dudas sobre el asunto, fue que en el libro de bitácora la última anotación correspondía al 26 de septiembre, aún encontrándose el buque en el puerto habanero, habiendo desaparecido las tres páginas siguientes , las que llevaban un orden creciente y que fueron arrancadas de dicho libro; otra interrogante fue una carta inconclusa que se alojaba en una de las salas; que despejaba información emotiva y familiar que al ser leída desentrañaba un sentimiento confuso y recóndito:
“:...querida Lucia, pronto estaremos de vuelta a casa. Hoy ha hecho un día fantástico, el mar en calma como un plato, a lo lejos el cielo caprichosamente dibujado por estelas de color amarillo verdoso, muy raro, pero muy hermoso; hasta el capitán dijo no haber visto jamás espectáculo tan sorprendente y que él atribuía a caprichos de sol; también observamos un grupo de varias decenas de delfines que nadaban alrededor de buque en dirección contraria a las manillas del reloj y profiriendo silbidos estridentes, algo que nunca en mis más de 20 años de marinero había observado jamás, era un espectáculo igualmente raro, pero muy hermoso…”.
Nunca se pudo dar luces al asunto. Efectivamente se hizo eco de la noticia, que pronto se esfumó. El perro, único sobreviviente de la tragedia, fue adoptado como mascota, pero semanas más tarde moría de inanición, pese a los constantes miramientos que recibió. El caso fue finalmente cerrado y archivado bajo la denominación de “desaparición de tripulación por causas desconocidas”. Dicho incidente continua hoy siendo un misterio, el que probablemente jamás será esclarecido.
“-en mis más de 20 años de marinero había observado jamás, era un espectáculo igualmente raro, pero muy hermoso…”
Soy el autor intelectual y material de esta obra, por lo tanto me pertenece al igual que todas las historias de esta colección.