1) Aclarar qué sentimos
Afirma o desmiente las siguientes sentencias para definir mejor el sentimiento o entender los de la otra persona.
Es amor si...
-Sientes algo físico.
-Empiezas a imaginarte en situaciones futuras con la persona en cuestión.
-Te gustaría dar un paso más y ser más que amigos.
-Cada vez te pones más celosa ante sus conquistas o chicas que le gustan.
-Le pides explicaciones en cuanto a su tiempo libre.
-Criticas sistemáticamente a todas las chicas que pasan a menos de 100 metros de él.
-Te sorprendes prestando más atención a tu aspecto y maquillaje cuando tienes que verlo.
-Buscas excusas para llamarlo, verlo, para acercarte físicamente a él.
-Has iniciado un acercamiento más seductor.
-Mientes a tus amigas acerca de si tiene novia y dices que no está soltero cuando no es el caso.
Es amistad si...
-Te desagrada la idea de yacer los dos desnudos en una cama.
-si se inscriben juntos a una sesión de citas rápidas.
-Te lo imaginas como padrino de tus futuros hijos.
-Opinas objetivamente sobre sus conquistas.
-Te llevas bien de verdad con sus conquistas.
-No te pones histérica cuando ves que no te contesta de inmediato a un sms.
-Le pides consejo para seducir a un ligue potencial.
-No te importa recibirlo en pijama o con una mascarilla de arcilla en el rostro o el cabello a lo loco.
-Quieres que encuentre a alguien formal y no dudas en presentarle a tus amigas.
-Lo perdonas cuando llega tarde, se olvida de tu cumpleaños o cuando lleva zapatos con calcetines blancos.
2) Posibles situaciones
Si los dos sienten sólo amistad: no hay problema, sigue adelante.
Si crees que uno de los dos empieza a sentir mariposas en el estómago y que «Love is in the air», vigila porque habrá que empezar a actuar.
-Desafortunadamente, puede pasar que los sentimientos no se correspondan. Uno de los dos sufrirá más que el otro, la amistad puede resentirse y dicha revelación puede resultar incómoda.
-Si, en cambio, los sentimientos son recíprocos es genial y puede nacer una hermosa historia de amor. Pero atención, también puede tener un mal final y perder vuestra amistad y relación a la vez. Así que no te precipites.
Si estás segura de la amistad y no quieres provocar ningún tipo de malentendido, no te dejes llevar. Evita protagonizar situaciones que puedan acabar noches para dos con demasiado vino, masajes relajantes sin fin, juegos de seducción para confirmar el atractivo de uno mismo, etc.
Si notas que vuestra amistad empieza a tomar otro tono y quieres que así sea, ¡dilo! Expresa claramente lo que sientes por la otra persona y pídele que se lance. Pero debes tener en cuenta que corres el riesgo de que no te corresponda. Si al contrario, sientes que tu amigo empieza a sentir algo por ti, no lo marees y hazle entender con sutileza que para ti es como un hermano.
Si no compartís los mismos sentimientos hay que protegerse de la otra persona. Espacia un poco las llamadas, las confesiones e intenta no salir siempre juntos, busca nuevos rostros. Ante un «enamoramiento» así sólo hay que pasar por una época de promiscuidad absoluta y soltería prolongada. Estas medidas permitirán recolocar las cosas en su sitio y volver rápidamente a la normalidad. No vale la pena cortar de raíz la buena relación, a menos que sufras demasiado.