Algunos poemas
Sublime Respuesta al Amor
Ya no hay respuestas que debas esperar,
ni fantasías que no hagas realidad,
tu cita ya no tiene un tiempo,
es ahora, aquí... para siempre.
Abrázame fuerte, no me sueltes,
juro que llegaremos juntos al cielo.
Despójame de toda inhibición y
bautízame con tu amor.
Deja que guarde en el baúl
de los recuerdos cada movimiento,
que encierre el excitante aroma de tu cuerpo.
Y Dios detenga el reloj eternamente.
Que nuestro ángel testifique este momento
dibujando frente a la hoguera del amor
esta pasión desbordada...
estos versos escritos con sudor.
Renace, quédate en mí... no dejes de amarme.
Amanecer mágico, perfecta fusión de corazones.
Te invito a escribir poemas de amor,
esta noche... cuando quieras... en mis brazos.
(Andrea Rivadero)
ni fantasías que no hagas realidad,
tu cita ya no tiene un tiempo,
es ahora, aquí... para siempre.
Abrázame fuerte, no me sueltes,
juro que llegaremos juntos al cielo.
Despójame de toda inhibición y
bautízame con tu amor.
Deja que guarde en el baúl
de los recuerdos cada movimiento,
que encierre el excitante aroma de tu cuerpo.
Y Dios detenga el reloj eternamente.
Que nuestro ángel testifique este momento
dibujando frente a la hoguera del amor
esta pasión desbordada...
estos versos escritos con sudor.
Renace, quédate en mí... no dejes de amarme.
Amanecer mágico, perfecta fusión de corazones.
Te invito a escribir poemas de amor,
esta noche... cuando quieras... en mis brazos.
(Andrea Rivadero)
Inicio de Angel
Yo lo sé: afuera
las luces anuncian que la ciudad
aún sobrevive:
Que tendrían que amarrar todos los postes
para que no se desangre.
Que el aire de la montaña
pasa arañando con su hálito y desciende
sobre la techumbre dispersa de la noche.
Pero pusiste tu lengua de húmeda estrella
sobre mi cuello
indefenso,
y mojas con tu pericia de gata el alma,
y es tu cuerpo
el más hermoso rescoldo que abrigo en mi cuerpo,
el nido pequeño que ya cabe en mis manos,
levantas la mirada
y ávida de cielos das los labios,
mariposa de todos mis deseos.
Abajo, blanden cuchillos
las hojas sedientas del temor,
pero tú, aquí, despliegas tu más hondo beso
y suples mis llagas con cariños nuevos.
Afuera, ¡hay quizá tanto afuera!,
pero aquí, en este espacio inventado,
estamos aprendiendo a no negarnos,
a ser las alas
del ángel que iniciamos.
(Ronald Bonilla,
del libro A Instancias de tu Piel, Editorial Géminis
las luces anuncian que la ciudad
aún sobrevive:
Que tendrían que amarrar todos los postes
para que no se desangre.
Que el aire de la montaña
pasa arañando con su hálito y desciende
sobre la techumbre dispersa de la noche.
Pero pusiste tu lengua de húmeda estrella
sobre mi cuello
indefenso,
y mojas con tu pericia de gata el alma,
y es tu cuerpo
el más hermoso rescoldo que abrigo en mi cuerpo,
el nido pequeño que ya cabe en mis manos,
levantas la mirada
y ávida de cielos das los labios,
mariposa de todos mis deseos.
Abajo, blanden cuchillos
las hojas sedientas del temor,
pero tú, aquí, despliegas tu más hondo beso
y suples mis llagas con cariños nuevos.
Afuera, ¡hay quizá tanto afuera!,
pero aquí, en este espacio inventado,
estamos aprendiendo a no negarnos,
a ser las alas
del ángel que iniciamos.
(Ronald Bonilla,
del libro A Instancias de tu Piel, Editorial Géminis
Deseo
Me ahogo en los mares de tu cabellera,
me pierdo en cada paso que das,
quisiera esculpir la silueta de tu cuerpo,
dibujar las curvas de tus caderas,
que como volcán hierven en mis venas.
Me embriago del aroma de tu cuerpo,
y respiro cada poro de tu piel,
en cada una de mis fantasías,
por que estamos hechos de hierba,
de piedra y fuego, de agua y deseo
y quisiera que fuéramos uno,
de raíz y cielo, de pies y manos,
de pasión y calma y en la calma amarte,
desearte y adorarte como Musa-Diosa,
como mujer etérea de sueños cristalinos.
Sueño la delicadez de tus piernas,
que se derriten como hielo, al roce mis manos,
deseo la calidez de tu vientre,
que como brasa enciende mi corazón
y ahoga mis penas en tus suspiros,
deseo el sabor de tus labios,
néctar de vida que me enloquece
y me estremece en mis atardeceres.
Eres de pasión y anhelo
y mi anhelo es ser tu fuerza,
en tus noches de insomnio,
ser el calor de tus ojos,
la dulzura de tus dedos
y sobre todo ser
el quijote de tus sueños.
(Pedro Antonio Hernandez Cruz)
me pierdo en cada paso que das,
quisiera esculpir la silueta de tu cuerpo,
dibujar las curvas de tus caderas,
que como volcán hierven en mis venas.
Me embriago del aroma de tu cuerpo,
y respiro cada poro de tu piel,
en cada una de mis fantasías,
por que estamos hechos de hierba,
de piedra y fuego, de agua y deseo
y quisiera que fuéramos uno,
de raíz y cielo, de pies y manos,
de pasión y calma y en la calma amarte,
desearte y adorarte como Musa-Diosa,
como mujer etérea de sueños cristalinos.
Sueño la delicadez de tus piernas,
que se derriten como hielo, al roce mis manos,
deseo la calidez de tu vientre,
que como brasa enciende mi corazón
y ahoga mis penas en tus suspiros,
deseo el sabor de tus labios,
néctar de vida que me enloquece
y me estremece en mis atardeceres.
Eres de pasión y anhelo
y mi anhelo es ser tu fuerza,
en tus noches de insomnio,
ser el calor de tus ojos,
la dulzura de tus dedos
y sobre todo ser
el quijote de tus sueños.
(Pedro Antonio Hernandez Cruz)
¿Qué Es El Amor?
Armonioso ritmo de dos notas
Indefinible elixir mágico
Murmullo de almas paralelas
Volcán de deseo que va a arder
Atmósfera de recóndita atracción
Atadura de ambos pensamientos
Vuelo de dos pájaros en el azul
Espuma de olas que convergen
Puente de dicha en dos direcciones
Rescate del tiempo que se ha ido
Dos suspiros fundidos al viento
Sol de razón que rompe las nubes
Vino espumoso que embriaga
Embajada del sueño del futuro
Un papel escrito a dos caras
Dos miradas siempre enlazadas
Melodía sublime cantada a dúo
Poesía realizada en dos versos
Sepulcro eterno de la soledad
Nube esponjosa que nos mece
Mil pensamientos entregados
Fuente de deseos ofrecidos
Faro guía de dos vidas
Simiente de paz duradera
Silencios que envejecen compartidos
Cortejo de los días más bellos
Antesala de la muerte sin dolor
Todo eso... es el amor
(Miguel Angel Aguilar Muñoz)
Donde Tu No Estas
Donde tu no estas
va el silencio,
la soledad
y las ganas de tenerte.
Deseo tanto abrazarte
en estos momentos
pero solo me contento
con mis sueños.
Deseo que seas flor
para sentir el perfume de tu cuerpo,
y que en la noche la luna te acaricie
y el rocío te desnude.
Y allí, donde tu no estas
mueren mis esperanzas,
y nacen nuevos amores.
(Mario Martin Madami)