Palabras de alto voltaje
Cuando pensamos en hacer el amor, lo primero que nos viene a la cabeza son estímulos físicos: caricias, besos, posiciones, partes del cuerpo… Pero hay uno muy potente que frecuentemente pasamos de largo: ¡el erotismo verbal!
Los científicos han comprobado que las palabras cargadas de alto voltaje erótico estimulan la transmisión de dopamina, una hormona que juega un rol esencial en la excitación sexual. Esto significa que con las palabras indicadas, podemos aumentar la intensidad emocional y física de la experiencia.
La proliferación de las hot lines prueba cuán cierto es esto y explica por qué muchos le piden a sus parejas que les digan “cosas sucias”. A los hombres, estas palabras les salen un poco más fácilmente, pero a nosotras no tanto… Salvo que seas una estrella porno, que con toda naturalidad y erotismo puede lanzar un “párteme en dos”, la realidad indica que nos paralizamos cuando nuestra pareja, en medio de la pasión, nos pide que le digamos “cositas sucias”. Nuestra cabeza puede que se llene de pensamientos, pero lo cierto es que nos congelamos. Y entonces, de nuestra boca no sale ni una sola palabra… Es más, hasta podemos olvidarnos en qué asunto andábamos.
Pero no es cuestión de entrar en pánico y privarnos del gran placer que puede darnos el erotismo verbal, sino de tomar cartas en el asunto y aprender a comunicarnos con “alto voltaje”. He aquí algunos consejos:
Jadeos y respiraciones agitadas: para iniciarnos en la conversación erótica es mejor que comencemos por “sugerir” más que hablar. Unos “ooohsss” y “ahhhhs” sensuales y en el momento justo pueden hacer que nuestra pareja explote, y nosotras aún nos mantendremos en una “zona de confort”.
El “cómo” vale más que el “qué”: en ocasiones, no es tanto lo que dices, sino cómo lo dices. “Alto voltaje” no implica ser procaz, soez o vulgar (a veces…). Puedes usar las mismas frases de siempre con la diferencia de que les das un tono más sensual. El clásico “qué te gustaría ahora” o el “qué rico cuando me tocas ahí” suenan diferente si los acompañas de un jadeo y susurras las palabras clave.
Dile lo que le vas a hacer: es importante recordar que las conversaciones de alto voltaje no sólo se dan durante el sexo: tómalo fuera de guardia y cuando menos lo espere, le susurras al oído qué le vas a hacer y dónde; y dale el punto final a tu frase, con un besito húmedo en su oído.
Describe tus sensaciones: focalízate en la manera en que tu cuerpo se estremece, y luego descríbele todo eso a él. No es necesario que sobreactúes, simplemente relata lo que estás sintiendo. A los hombres les encanta saber cuánto te excitan.
Introduce ciertas “palabritas”: los hombres adoran que nombremos las partes de su cuerpo con palabras un poco más fuertes que las que nos brinda el diccionario ginecológico. ¿Cuáles se te ocurren?
Inspírate: el mayor problema de este tipo de conversaciones es pensar “qué le digo”. Si no se te ocurre nada, pues siempre es bueno buscar “fuentes de inspiración”. Libros eróticos, películas para adultos y las hot lines pueden incluso regalarnos algunas frasecitas para incorporar.
Práctica: una vez que hayas escogido tus palabras y frases clave, debes practicarlas cuando estés a solas. Dilas en voz alta una y otra vez. Las cosas que pueden sonar tontas o “raras” las primeras veces, se vuelven normales y fáciles después de la quincuagésima repetición.
Inclúyelo: otra estrategia es que lo incluyas a él en la conversación: “¿Te gusta cuando me toco aquí?”, “Dime cómo te gusta”, etc.
Masajea su ego: elogiar las partes de su cuerpo que te gustan mucho es un infalible “levanta ego y enciende pasiones”. Los hombres también son susceptibles a los halagos (no sólo nosotras) y esto conduce a un sexo celestial.
Anúnciale tu orgasmo: tal vez, la mejor frase que puedes decirle es: “¡Estoy llegando!”. Eso los mata. Tan simple y tan poderoso. ¿Por qué? Porque disparas su ego hasta las nubes. Al anunciar la llegada de tu orgasmo, amplificas las sensaciones y el placer para ambos. Además, dado que la mayoría de los hombres están listos para llegar al clímax antes que las mujeres, es una manera de darle permiso para que él libere el suyo. Definitivamente “¡estoy llegando!” es música para sus oídos.
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