La mujer no necesita tanto sexo como el hombre

Esto es debido a que en la mujer predomina la psicología y por tanto la sexualidad del hemisferio derecho cerebral que es holístico y como tal capaz de conectarse holísticamente con el ambiente.
Lo que significa que es capaz de conectarse con las energías sutiles sin que las barreras físicas sean demasiado impedimento, en este caso con las masculinas del ambiente, y entre ellas, las de cualquier hombre con el que tenga afinidad y esté en las cercanías.
Por el contrario, en el hombre predomina la psicología del hemisferio izquierdo que es muy sensual, reduccionista; es decir, que recepciona sólo aquello que puede ver y tocar, siendo poco o nada extrasensorial ni receptivo a las energías holísticas; de ahí, que su sexualidad precise mucho más de contacto y transmisión física de fluidos. De tal modo, la soltería es más viable y llevadera en la mujer que en el hombre.
Por lo dicho, podemos comprender que la consciencia e inteligencia y por tanto la necesidad masculina se expresa mucho más de modo físico-corporal, mientras que la mayoría de las mujeres tienen muy poco desarrollada esta inteligencia kinestésica-corporal y no necesitan tanto de su expresión y compensación por esta vía o medio corporal. Por lo mismo, el lenguaje, expresión y necesidades son tan diferentes entre hombre y mujer. De ahí su desconocimiento mutuo...
Por otro lado, también podemos entender que el hombre necesita más sexo que la mujer, debido a su gradiente hormonal masculino; ya que las hormonas masculinas provienen y precisan para su formación de la energía y estrógenos femeninos.
Debido a lo dicho la demanda sexual del hombre tiene un gran componente de necesidad biológica. Si le fatal tal información-energía femenina, que casi exclusivamente sólo puede lograr por medio de la relación sexual con una mujer, se irritará y adolecerá fisiológica y spiscológicamente.
El hombre no puede romper el cordón umbilical físico-sexual que le une al principio femenino porque carece de la capacidad extrasensorial o virtual de conectar con la mujer mental y sutil-virtualmente; mientras que a la mujer no le sucede eso.
Mientras la educación no se dirija a corregir este desequilibrio cognitivo y en consecuencia sexual, el hombre sobre todo, será excesivamente escéptico, materialista, egoísta, egocéntrico, intolerante, agresivo, y lascivo, libidinoso.