
Son diversos los motivos por los cuales una mujer puede sufrir un retraso en su menstruación. Durante la adolescencia es normal sufrir desajustes hormonales, y es bastante habitual que las primeras reglas sufran un desequilibrio en cantidad y regularidad.
Posibles causas de los atrasos:
El embarazo es la principal causa de atraso, pero existen otras que también se deben observar:
• Estrés
• Cambios emocionales
• Exceso de actividad física
• Ciertas medicaciones que se estén consumiendo
• Quiste en los ovarios
• Déficit de hierro
• Ovulación tardía
• Cambios climáticos
• Dieta desequilibrada
• Obesidad
• Problemas de tiroides
• Depresión
Mediante sencillas pruebas se puede analizar la causa con precisión y comenzar un tratamiento cuanto antes. Una ecografía y una exploración son esenciales para determinar las causas de problema y poder actuar en consecuencia.
Recomendaciones útiles ante un atraso menstrual:
Primero se debe descartar un embarazo. Con un test que se adquiere en la farmacia es fácil salir de dudas.
• Las primeras menstruaciones pueden caracterizarse por ser irregulares, escasas o abundantes. Es muy habitual que esto suceda, aunque también es conveniente consultar a un especialista para que se realice una ecografía abdominal y así poder detectar el estado de los órganos internos.
• A partir de los cuarenta años también es habitual comenzar con las menstruaciones irregulares y tardías debido a que se acerca la menopausia.

• Haber abandonado las pastillas anticonceptivas puede acarrear ciertas irregularidades hasta que el organismo vuelva a adaptarse a su ritmo natural.
• Las medicinas naturales o la práctica de yoga son actividades muy recomendables cuando el problema es emocional. Los cambios y las crisis psicológicas benefician los retrasos y los inconvenientes menstruales. El médico debe estar informado sobre cualquier alteración que se haya sufrido y que haya derivado en este desequilibrio.