InicioOfftopicOdio la palabra hipster



Quizá tanto como muchos de ustedes, he llegado a odiar el término ‘Hipster’. No solo lo Hipster, sino también lo Indie. Los odio, pero no porque me moleste la música que suena en los circuitos así etiquetados; al contrario, si usted habla conmigo, verá que estoy muy enterado de los rankings de Pitchfork, que recuerdo la calificación de muchas de sus reseñas, que me muero por ir a Coachella y que sé quién es Jeff Mangum.
Por Juan Manuel Eslava
Pero por otra parte, no tengo ni aspiro a tener ningún producto Apple, no tomo café ni fumo ni me gustan las vestimentas para hombre que aparecen en Lookbook. Tampoco tengo uno de esos graciosos bigotes, ni podría tenerlo porque soy lampiño. No tengo fotos en ciudades pintorescas como Buenos Aires o Barcelona ¡porque nunca he salido del país! Y así, si seguimos indagando en mi persona, se puede ver que no encajo con ese molesto estereotipo, básicamente una caricatura, que ronda por Internet y que de paso parece haberse tomado las calles de algunas de nuestras ciudades.


Y es que dejando a un lado las pintas y los clichés visuales, dudo que exista esa supuesta uniformidad que convierte a lo hipster en un estilo de vida, aunque no descarto que la banalización de un concepto que en principio era medio sensato haya llevado a muchos jovencitos a esforzarse por encajar como parte de su proceso de búsqueda de identidad.



Me explico: hoy en día ‘hipster’ significa lo mismo que hace cinco años: nada. El problema es que ahora se pretende que signifique algo, pero en ese sentido las voces son tan contradictorias y confusas que no ayudan en lo más mínimo. En principio —no me voy a remontar al origen cincuentero del término, sino solamente a la definición previa a su masificación—, se suponía que la “hipsteridad” representaba la identidad por negación: “no pertenezco a ninguno de los moldes que la cultura joven me impone: no soy gomelo, ni rapero, ni metalero, ni rastafari, ni hippie, ni punkie, ni emo, etc”. A la que se sumaría un elemento constructivo: “pero tampoco los rechazo totalmente y valoro objetivamente lo que han aportado cada uno de esos movimientos, cuando ha sido el caso”.
Generalmente este tipo de actitud revela una cierta madurez, que se podría asignar a individuos intelectualmente abiertos, más comúnmente pertenecientes a estratos medios o privilegiados. Gente que al acceder a la educación apropiada y al entrar en contacto con bienes culturales diversos: películas, discos, libros y publicaciones, se da cuenta de que no quiere quedarse encarcelada en el disfraz de una subcultura urbana, con todos los fundamentalismos que ésta conlleva. Así me pasó a mí cuando, por contingencia socio-culturales, terminé muy inmiscuido en el mundo del Metal y siendo etiquetado como “momia”.
En este sentido, la hipsteridad sería un síntoma, más positivo que negativo desde mi punto de vista, del desarraigo producto de una sociedad globalizada, en expansión, en la que es cada vez más fácil acceder al conocimiento. Con lo que no quiero decir que sea una obligación o un atributo necesario para constatar la inteligencia de un ser humano, ya que ese pensamiento es un error en el que caen los snobs, y parte de lo que los hace detestables. Pero en un mundo decepcionado por el fracaso de los sistemas políticos y religiosos, el nihilismo y la ironía, rasgos de la hipsteridad como se entendía, inevitablemente entran en auge. Es un fenómeno que ha venido ocurriendo paulatinamente durante las últimas décadas y que ha capturado a muchos de mi generación: agnósticos, fanáticos de Los Simpson, simpatizantes de Woody Allen. Tal vez sean lugares comunes, pero son puntos de partida importantes.
De allí que el llamado hipster no se comprometa. Porque entiende que la sociedad es falsa y está llena de poses. Por eso prefiere buscar en el interior de las cosas, saltándose los protocolos, y termina creando listas de reproducción que combinan Rock clásico con hip-hop serbocroata. También porque por naturaleza es una persona curiosa. No a todo el mundo le llama la atención pasar horas en Internet leyendo reseñas de discos y descargándolos.
Hasta allí me agradaba la idea del hipster, porque consistía justamente en no estar predeterminado; era sinónimo de libertad. El mismo hecho de que descubriera que mi necesidad por no ser etiquetado tuviera una etiqueta se me hizo una ironía muy simpática. Pero no fue así por mucho tiempo… El hipster se fue haciendo célebre rápidamente en las redes sociales. En una primera etapa salieron algunos chistes muy buenos que se burlaban de aquellos que cometían el error de tomárselo en serio. Lo hipster era la forma más actualizada de contracultura, y como tal se prestaba para mucha comicidad basándose en los mecanismos exagerados que usaban para ser diferentes.
El problema fue que pronto todos se lo tomaron en serio. Se popularizaron los manuales de “Qué hace y Qué no hace“ un hipster. Pero como la historia contaba que los hipsters son maestros de la ironía, hacer lo contrario a lo que se supone que haga un hipster también se convirtió en una forma de ser hipster. Nadie se salvaba entonces. Además se empezó a hacer demasiado énfasis en los aspectos superficiales del arquetipo hipster, como siempre ocurre cuando un movimiento underground se masifica, y ya ni siquiera hay que preguntarle a alguien qué escucha o qué lee para clasificarlo como uno. Todo se tornó hacia lo plástico.

Así el hipster pasó de ser descrito como un intelectual libertario e irónico a ser retratado como un idiota alienado por las tendencias y su propia necesidad de sentirse ‘cool’. En cuanto a lo estrictamente musical, dentro del imaginario popular ahora se le relaciona más con música dulzona y ligera de alta difusión que con los grupos verdaderamente experimentales e innovadores.







Gracias por sus comentarios, no puedo responderles porque lo puse que solo comentaran mayores a experto y yo apenas soy regular, es que algunos querian bardear el post, diciendo cosas como " y aquien mierd* le importa?" cuando muchos de ellos se la pasan posteando de futbol nadie lo critica, tómenlo con calma es un simple post, por sobretodo la inteligencia colectiva.
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