
Hay que enseñar a creer, pero más aún a no creer.
Para que haya en cada uno un poco de bondad hacia todos es necesario que no se crea que hay mucha. El hombre que se desvive por la humanidad y aún por su patria, es una mentira; lo verdadero y lo que se necesita y basta para que todo ande bien es querer mucho a sí mismo, a su familia y amigos, algo a sus vecinos y a la ciudad, un poco de algo a su país, algo casi nada a la humanidad, y nada a la Especie, a la humanidad de otra época.
Es lo único que hay realmente en la gente y con eso basta. Hay que ser presentista, y antespecieísta y futurista. Vivir para su amor, su hogar, sus amigos, y tener compasión y simpatía para todo prójimo que se tenga cerca en cuerpo y persona y veamos sufrir y necesitar ayuda: no para y por los demás, no para la Humanidad.
No hay que creer en los grandes sacrificios de nadie; se es político, negociante, sabio, artista, porque esa actividad nos entretiene no por servir a los otros (y también embromamos bastante por el vicio de escribir, predicar, politiquear, manejar negocios, manejar personas, gobernar); los que queríamos era hacer el trabajo que nos gusta, ni hacer el bien ni el mal. Maestros de escuela, médicos, abogados, la tonta y alegre gente de Tribunales, mitad de la humanidad ocupada en lo estéril y en la destrucción de lo que hacen otros...
Un 30% menos de diplomados sabios, de comerciantes que nada crean y negocian con lo que hacen otros, de periodistas, de escritores de libros vacíos o copiados, profesionales enloquecidos por honorarios, maestros escolares con los que la niñez pierde 6, 8 , 10 años, saliendo a los 18, 20, 25 años sabiendo lo que se aprende en un año, pobres y desesperados por cobrarse tanto tiempo perdido, mientras el trabajador desde los 14 a los 25 ha producido durante 11, 12 años todos los días alguna cosa, y quizá, aunque rara vez, tiene una casita mísera, pero algo.
En lugar de esa abundante máquina de Instrucción Pública que vive pesadamente del trabajo del productor y carga con mil molestias a los hogares, necesítase sólo un curso de dos años de enseñanza útil, luego 2 para licenciarse en algún oficio como médico, abogado, ingeniero y, ya que hay diplomas, quedar habilitado para ganarse la vida.
Hay que creer en la novia, la esposa, la madre, los hijos, los amigos, amar el presente y trabajar para ellos y nosotros con toda la paciencia posible. Y dejar que otros hagan la comedia de salvar a la humanidad o a la patria o a los obreros o a los enfermos de todo el mundo y hasta a la humanidad del año 4000.
Así pues yo también si esto escribo es ante todo porque es para mí un placer estudiar y publicar en general y además porque nadie puede estar a gusto cuando ve por todas partes sufrimiento. La gente no es mala por su gusto: políticos, capitalistas, obispos, generales, periodistas, empleados, maestros y doctores de todas las clases, hacen enorme mal muchas veces porque a ellos los explotan otros, y a éstos otros; sin embargo mucha de esa gente que vive haciendo mal, improductiva, inútil, destructiva y mentirosa, estaría mas cómoda si la sacaran de ese engranaje – que nadie sabe cómo se ha formado para calamidad de todos- y no necesitara mentir, herir, envenenar, engañar al cliente, al ciudadano, etc.
Hay que luchar contra el Dinerismo, pues al fin y al cabo todos están más o menos en la miseria luego de tanto Negocio; contra el aburrido mentidero de los Santos salvadores de la humanidad; escritores, jueces, clérigos, políticos, periodistas...
Macedonio Fernández {de "Cuadernos de todo y nada"}
Macedonio Fernández (Argentina, 1874-1952)
Escritor argentino, nacido y fallecido en Buenos Aires. Cursó estudios jurídicos en su ciudad, siendo compañero de Enrique Larreta y del padre de Jorge Luis Borges. Ejerció durante veinte años como abogado y eventualmente como fiscal. Después llevó una vida ociosa y modesta, animando tertulias de café y participando en las reuniones y revistas de la vanguardia. Parte de su obra se conoció póstumamente, en virtud de que dejó papeles sueltos y colaboraciones dispersas que, gracias a la labor de su hijo Adolfo de Obieta y de otros estudiosos de su literatura, acabaron reunidas en libro. La influencia de Macedonio fue sobre todo oral y epistolar (se escribió largamente con William James y con Ramón Gómez de la Serna), aparte de proponer un ejemplo de contraliteratura, basado en el desmontaje y la parodia de los grandes géneros. Escritores notorios como Borges, Leopoldo Marechal y Julio Cortázar han reconocido la importancia de sus ideas, sus formulaciones sorprendentes y, sobre todo, de su ruptura con los lugares comunes y la solemnidad a través del humor. En sus ensayos se advierte una buena lectura de Henri Bergson y Sigmund Freud. Escribió No toda es vigilia la de los ojos abiertos (1928), Papeles de recienvenido (1929), Una novela que comienza (1940), Poemas (1953), Museo de la novela de la Eterna (1967), Cuadernos de todo y nada (1972), Teorías (1974), Adriana Buenos Aires (1974), Epistolario (1976), Papeles antiguos (1981).
FUENTE
Papeles de Recienvenido

SALVEDAD
Ni ésta, pasajera, ni una eterna obra literaria, ni un autor común ni uno privilegiado de inmortalidad, pueden atribuirse audiencia en la tensión noble de esta hora mayor de la humanidad. Con escalofrío tendría que mirar un autor consciente el desaire del andar aparecido de un libro suyo por entre la desatención suprema de una humanidad en única ennoblecida contención.
De una edición de solo doscientos ejemplares ésta es esencialmente una segunda, después de casi quince años de aquélla y de prometida ésta. Para que su manuscrito yacente en un armario no moleste mis pocas energías mentales, que dedico a la pulsación actual de lo humano, lo saco de cerca de mí; todo nos gasta a los ancianos.
Creo que salvo pocos renglones felices no aporto novedad en la humorística que había estudiado tanto. Que el lector, condolido, a ml personalmente me perdone lo que, juagante, no perdonará al libro.
Si muchos miedos, y una constante imposición del Misterio, hacen humorista, nadie escribirá más alegremente, hará más optimistas que yo.
M. F.
Descargar
(extraído de elortiba.org/macedonio)
(extraído de elortiba.org/macedonio)
.