Sara caminaba por la calle con unos jeans ajustados y una camisa verde limón, traía el pelo atado en una gruesa trenza tirada hacia la espalda, sus zapatillas verde oscuro ajustaban perfectamente con el resto de su vestuario. Cada día se arreglaba mejor que el anterior para que él se fijara al fin en ella. Él no era un chico de la clase, era un chico totalmente desconocido para ella, cada sábado ella iba al parque para observarlo.
Era un chico de cabello extrañamente azulado, ojos del mismo color y vestía cada día el mismo conjunto; un chaleco oscuro de bordes celestes y pantalones negros sin más diseño. Ademas siempre estaba acariciando una pequeña gata color blanco con manchas color gris.
Sara se sentó en la banca más cercana al árbol en el que él se encontraba recostado, a los pocos minutos él se durmió sobre la gruesa rama de árbol lo cual era lo que más le gustaba a ella ya que a veces el chaleco se abría y al no traer nada debajo rebelaba un trabajado torso desnudo. Pero esto no paso esta vez sino que a los pocos minutos despertó y salto de la rama dejando a la pequeña gata inmóvil sobre el árbol. Era la primera vez que Sara lo veía bajar del árbol, el chico compro una pequeña bolsa de palomitas y se sentó en la misma banca que la nerviosa chica, Sara lo miraba tratando de disimular, el chico solo comía sin hacer gesto alguno, al terminar se dio media vuelta mirando a Sara que estaba sudando de emoción.
-h-hola.
-hola.
-m-mí no-nombre... es Sara. ¿Tu cómo te llamas?
-serious.
Sara estaba nerviosísima. Al fin había establecido una conversación con el chico al que observo durante semanas.
-¿vienes muy seguido?
-em… cada sábado.
-ya veo.
Se quedaron un rato callados y Sara creyó que había perdido su oportunidad, pero en ese momento serious hablo.
-el jueves habrá una exposición de juegos y solo se puede entrar en pareja ¿querrías ir conmigo?
-¿enserio?- Sara estaba realmente contenta ¿la había invitado a una cita?
-claro.
El jueves por la tarde Sara llego lo más rápido que pudo de la escuela, se puso unos pitillos color negro, que parecía ser el color favorito de serious, una camiseta sin mangas color azul y una pequeña casaca de mezclilla, también sin mangas. Hiso caso omiso de los gritos de su mama sobre que esos chicos no eran más que unos rebeldes que traen problemas, no perdería esta oportunidad. Se dirigió al parque y en la entrada estaba serious, vistiendo el mismo conjunto de siempre pero se veía tan bien que por un momento Sara se encontró desarreglada.
Cuando entraron a la exhibición de juegos Sara quedo sorprendida, eran más de 100 juegos que brillaban con una gran cantidad de luces. Se dirigieron a varios aunque serious no subía a ninguno, solo miraba. Aun así para Sara fue la mejor cita, pues cada comida que compraban la compartían, desde palomitas a algodones de azúcar. Después de varias horas subieron al último de los juegos de la noche: el túnel del terror. Al principio todo estaba iluminado, era un prado verde con muchos muñecos perfectamente cuidados de hello kitty pero a medida que avanzaban se iban poniendo más lastimados y con menos color, al final eran solo algunas partes de los muñecos destrozados y quemados, sin ningún color ademas de negro y blanco ademas de un par de veces que se vio rojo sangre. El pasto estaba quemado, era totalmente negro, Sara parecía espantada cuando de repente las luces se apagaron.
Las personas parecieron más asustadas. Todas dieron un pequeño grito, todas menos serious y los supervisores que tenían todo planeado, el trencito paro de andar y una pequeña luz a lo lejos reflejaba un niño columpiándose y cantando una irreconocible canción. Las luces se volvieron a apagar y una vez más se encendió. Todo lo que mostraba era un perfecto y decorado muñeco, este comenzó a andar, parecía funcionar a cuerda, de pronto la luz anterior volvió a prenderse y el niño seguía pero esta vez se escuchó la canción con más claridad:
Me sentía muy solo
Gracias por acudir a mí
Me sentía descuidado
Si no fuera por ti
El tren comenzó a andar y Sara se sujetó con fuerza al musculoso cuerpo de serious, el le acaricio la cabeza y le beso la frente y le susurro: “lo siento, ya no me interesas” justo antes de literalmente desaparecer en el aire dejando solo el chaleco que Sara seguía sujetando con fuerza.
-serious.
-shhh, tratamos de observar.
-pero…
Una luz se encendió revelando un hombre tirado en el piso y un gato comiendo de su cuello abierto.
-Joan- dijo Sara reconociendo a la gata que siempre estaba con serious. Incluso los staff estaban sorprendidos ¡esto no estaba planeado! La gata miro al público unos segundos y luego se arrojó a la cara de Sara deformándola con sus garras. Le mordió la nariz haciendo que gritara de dolor y apenas abrió la boca la gata metió una pata y comenzó a perforar su garganta, la gente quedo impactada por el acto pero en unos segundos la luz se apagó. Cuando volvió a prenderse el cuerpo aun con algo de fuerza comenzó a arrastrarse hacia la gente la cual huyo desesperadamente de la ensangrentada figura.
-lo siento por acabar contigo antes, pero Joan es muy celosa.
Sara se dio media vuelta. Ahí estaba serious con el torso desnudo, Sara tomo un pedazo de botella rota y se lo arrojo, pero este la esquivo con facilidad, se acercó a ella con un cuchillo y comenzó a tallar su vientre.
A la mañana siguiente encontraron el cuerpo de Sara despedazado y arrojado por toda la sala, lo único intacto era su cabeza enterrada en un palo en una pared y con su sangre escrito en la pared: “lo siento, pero ya no me interesas”
Era un chico de cabello extrañamente azulado, ojos del mismo color y vestía cada día el mismo conjunto; un chaleco oscuro de bordes celestes y pantalones negros sin más diseño. Ademas siempre estaba acariciando una pequeña gata color blanco con manchas color gris.
Sara se sentó en la banca más cercana al árbol en el que él se encontraba recostado, a los pocos minutos él se durmió sobre la gruesa rama de árbol lo cual era lo que más le gustaba a ella ya que a veces el chaleco se abría y al no traer nada debajo rebelaba un trabajado torso desnudo. Pero esto no paso esta vez sino que a los pocos minutos despertó y salto de la rama dejando a la pequeña gata inmóvil sobre el árbol. Era la primera vez que Sara lo veía bajar del árbol, el chico compro una pequeña bolsa de palomitas y se sentó en la misma banca que la nerviosa chica, Sara lo miraba tratando de disimular, el chico solo comía sin hacer gesto alguno, al terminar se dio media vuelta mirando a Sara que estaba sudando de emoción.
-h-hola.
-hola.
-m-mí no-nombre... es Sara. ¿Tu cómo te llamas?
-serious.
Sara estaba nerviosísima. Al fin había establecido una conversación con el chico al que observo durante semanas.
-¿vienes muy seguido?
-em… cada sábado.
-ya veo.
Se quedaron un rato callados y Sara creyó que había perdido su oportunidad, pero en ese momento serious hablo.
-el jueves habrá una exposición de juegos y solo se puede entrar en pareja ¿querrías ir conmigo?
-¿enserio?- Sara estaba realmente contenta ¿la había invitado a una cita?
-claro.
El jueves por la tarde Sara llego lo más rápido que pudo de la escuela, se puso unos pitillos color negro, que parecía ser el color favorito de serious, una camiseta sin mangas color azul y una pequeña casaca de mezclilla, también sin mangas. Hiso caso omiso de los gritos de su mama sobre que esos chicos no eran más que unos rebeldes que traen problemas, no perdería esta oportunidad. Se dirigió al parque y en la entrada estaba serious, vistiendo el mismo conjunto de siempre pero se veía tan bien que por un momento Sara se encontró desarreglada.
Cuando entraron a la exhibición de juegos Sara quedo sorprendida, eran más de 100 juegos que brillaban con una gran cantidad de luces. Se dirigieron a varios aunque serious no subía a ninguno, solo miraba. Aun así para Sara fue la mejor cita, pues cada comida que compraban la compartían, desde palomitas a algodones de azúcar. Después de varias horas subieron al último de los juegos de la noche: el túnel del terror. Al principio todo estaba iluminado, era un prado verde con muchos muñecos perfectamente cuidados de hello kitty pero a medida que avanzaban se iban poniendo más lastimados y con menos color, al final eran solo algunas partes de los muñecos destrozados y quemados, sin ningún color ademas de negro y blanco ademas de un par de veces que se vio rojo sangre. El pasto estaba quemado, era totalmente negro, Sara parecía espantada cuando de repente las luces se apagaron.
Las personas parecieron más asustadas. Todas dieron un pequeño grito, todas menos serious y los supervisores que tenían todo planeado, el trencito paro de andar y una pequeña luz a lo lejos reflejaba un niño columpiándose y cantando una irreconocible canción. Las luces se volvieron a apagar y una vez más se encendió. Todo lo que mostraba era un perfecto y decorado muñeco, este comenzó a andar, parecía funcionar a cuerda, de pronto la luz anterior volvió a prenderse y el niño seguía pero esta vez se escuchó la canción con más claridad:
Me sentía muy solo
Gracias por acudir a mí
Me sentía descuidado
Si no fuera por ti
El tren comenzó a andar y Sara se sujetó con fuerza al musculoso cuerpo de serious, el le acaricio la cabeza y le beso la frente y le susurro: “lo siento, ya no me interesas” justo antes de literalmente desaparecer en el aire dejando solo el chaleco que Sara seguía sujetando con fuerza.
-serious.
-shhh, tratamos de observar.
-pero…
Una luz se encendió revelando un hombre tirado en el piso y un gato comiendo de su cuello abierto.
-Joan- dijo Sara reconociendo a la gata que siempre estaba con serious. Incluso los staff estaban sorprendidos ¡esto no estaba planeado! La gata miro al público unos segundos y luego se arrojó a la cara de Sara deformándola con sus garras. Le mordió la nariz haciendo que gritara de dolor y apenas abrió la boca la gata metió una pata y comenzó a perforar su garganta, la gente quedo impactada por el acto pero en unos segundos la luz se apagó. Cuando volvió a prenderse el cuerpo aun con algo de fuerza comenzó a arrastrarse hacia la gente la cual huyo desesperadamente de la ensangrentada figura.
-lo siento por acabar contigo antes, pero Joan es muy celosa.
Sara se dio media vuelta. Ahí estaba serious con el torso desnudo, Sara tomo un pedazo de botella rota y se lo arrojo, pero este la esquivo con facilidad, se acercó a ella con un cuchillo y comenzó a tallar su vientre.
A la mañana siguiente encontraron el cuerpo de Sara despedazado y arrojado por toda la sala, lo único intacto era su cabeza enterrada en un palo en una pared y con su sangre escrito en la pared: “lo siento, pero ya no me interesas”