Era una madre que vivía sola con su hijo pequeño llamado Federico. Todo era normal hasta que una mañana la madre entró al cuarto del niño y se encontró con él mirando hacia la ventana, la madre comenzó a retarlo porque a esas horas tenía que estar en el colegio:
-¿Por qué no te has ido al colegio aún?
El niño guardó silencio y volteó, al mirarlo su madre se dio cuenta de que tenía la cabeza ensangrentada y le dijo:
-¿Por qué tienes sangre en la cabeza?
y el niño respondió :
-Mami... perdóname
El infante con la mirada fija en su madre le pedía perdón... pero la madre llena de orgullo y de rabia porque el niño no había asistido al colegio no quería escucharlo así que lo castigó en su habitación, y el niño insistía :
-Mami...perdóname
La madre furiosa salió de la habitación del niño cuando comenzó a sonar el teléfono. Ella contestó:
-¿¿¿Hola???
-Hola hablo con la madre de Federico.
-Si... ¿quién habla?
-El director del colegio
-Ahhhhhh... ¿que hizo ese demonio ahora?
-Es que no sé cómo explicarle...Federico esta mañana subió a la azotea de la escuela y...
-No me diga ... deme un momento yo voy a darle su merecido
-No no entiende Señora Federico cayó y fuertemente se partió la cabeza y murió instantáneamente
La madre no esperó y fue a ver a Federico que lo había dejado castigado en su habitación y cuando entró Federico ya no estaba.
La señora descompensada se echó a llorar con la conciencia perturbada pensando en que… ¡¡¡¡PERDIÓ LA ÚNICA OPORTUNIDAD DE DESPEDIRSE DE SU HIJO!!!!, por esta razon enloqueción y se suicidó al día siguiente.
