Hola taringeros hoy les mostrare una historia de un pibe... que tuvo una vida pesadisima y realmente no se lo deseo a nadie espero que lo lean y no vengan con bardo... vale la pena leerlo
Año 1995, el joven Matsumoto Julian Serrano, de la prefectura de Fukuoka en Buenos Aires, es obligado a trasladarse a Tokyo de Lomas de Zamora para estudiar una carrera absurda en una universidad de tercera. Ahí no consigue relacionarse, no consigue amigos, no consigue novio, no consigue aprobar...no consigue nada. Pese a que esta en la veintena, aun es virgen y no ha besado nunca a un hombre y es lo suficientemente cobarde para no atreverse a pagar a un taxiboy del Kabukicho de Shinjuku de los Cagasagua. Es el caldo de cultivo perfecto, poco tarda en ser infectado por el germen Putaku, siendo su única via de escape el manga y el anime y el cine porno de palermo, y su gran evento, el Comicgarch, donde no solo hay hentai a toneladas, sino que puede que sea su unica manera de acercarse a un hombre, encima disfrazado, Serrano lo duda y deja de comer durante 2 meses para comprarse su primer Dildo-Reflex con la que fotografiarlos.
Ahí lo vemos, feliz, con una pequeña mueca irónica en su cara visualizando a alguna presa y tirando besito, esta entre gente como el y por una vez no se siente fuera de lugar, los trolazos se dejan fotografiar, no se asustan de su amorfa cara, y el lo sabe, como también sabe que al llegar a casa se masturbara una y otra vez con sus fotografías.
Pasan 14 largos años, Julian sigue siendo virgen, sigue estando solo, sigue en 1º de carrera, no se cambia de ropa. Toda la paga de sus padres va directa a equipo pornografico con el que se dedica a fotografiar a cosplayers, adolescentes a la salida del instituto y a niños en el patio de la guardería. Ya es todo un swinger profesional.
Pero un dia... un dia sus padres le llaman y le comunican que se acabo su paga, que deberia de estar ya licenciado, trabajando y casado y dejar de pelotudear en youtube. Matsuserrano se hunde, su mundo de fantasía se ha acabado. Compra una cuerda y coge el primer tren hacia los bosques del monte Fuji.
Ahí pone fin a su triste existencia ahorcándose y haciéndose romper el orto.