Desde que el hombre ha surgido como raza en este planeta, una de sus principales preocupaciones ha sido el bienestar. Entre los animales, surge quizás como uno de los más vulnerables. Sin el abrigo de un pelaje ni de plumas, sin las posibilidad de ponerse rápidamente en pie, y con unas cuantas destrezas que en su vida tendrá que aprender a desarrollar para poder sobrevivir. Cuando nace, sus posibilidades de vivir sin que se le ayude en su adaptación al mundo extrauterino son limitadas. A cambio de ello, es el animal al que Dios le brinda una ventaja. Dios dota al hombre de pensamiento, discernimiento, de la capacidad de razonar.
Desde entonces, el hombre ha vivido con la preocupación por satisfacer sus necesidades, y en la búsqueda permanente de la felicidad. Así procuran dar explicaciones las diferentes religiones del mundo, así han surgido diferentes corrientes de pensamiento, orientadas a establecer, entre otras cosas, cómo el hombre puede llegar a ser feliz.
Algunos escritores de los últimos tiempos, en la década de los '90, lograron situar sus libros entre los más vendidos, abordando temas de auto-ayuda.
Estos escritores, y no diré nombres, han sostenido que hacer el bien es el principio para que el hombre logre ser feliz. Han establecido algunas formas de autoayudarse, de combatir una enfermedad severa, de lograr la plenitud. Se han expresado en torno a sus propias experiencias, pero en especial, se ha observado luego una tendencia de algunas personas a repetir ciertas frases que han leido en esos libros, generándose una especie de moda de decir que: "La maldad es como un boomerang" "Si haces el mal, el mal volverá a tí" etc. el eje temático se ha centrado en el poder de uno mismo. El poder que me hará sanar, el poder que me hará ser exitoso, el poder que hará que siempre sonría a pesar de todo.
En forma frecuente, no diría sistemática pero casi, he tenido una cierta intuición y quizás reflejo de huida ante materiales de lectura que se me presentan como muy masivos y maravillosos. Por lo común soy la clase de persona que espera a ver qué comentarios se generan de un libro antes de leerlo. Y aún cuando ese libro ya se encuentra en boca de todos, intento investigar qué dicen los críticos acerca de ese libro, pero además a qué intereses potenciales responde cada crítico. A qué medio pertenece, cual es la filosofía o sector político identificado con ese medio de donde proviene la crítica, y otras precauciones adicionales. Sé que es algo exagerado, pero así soy.
Ciertamente cuando mis neuronas recibieron el impacto de la frase "la maldad es como un boomerang" supongo que quedaron algo irritadas. Supuse que tanto la potencialidad de hacer el bien como la de hacer el mal conviven en el hombre. Pensé que los que creemos en Dios por lo común no tendemos a sentirnos el ombligo de este universo.