La noticia sobre la creación del impuesto alemán a todos los practicantes de su fe cristiana, católica romana, tuvo respuesta inmediata. En un editorial, el diario Die Welt dijo que los arzobispos se están arriesgando a ser vistos como codiciosos, que solo están interesados en el dinero.
Según estadísticas oficiales, la Iglesia Católica Romana alemana recibió unos siete mil millones de dólares en recaudo de impuestos.
A partir de este año, en su declaración de impuestos ante el gobierno, los alemanes tendrán la obligación de declarar la religión que practican, protestante o católico romano, pagar un impuesto de mas o menos el 10% de su ingreso anual que el Estado depositará en el Banco del Vaticano.
Anteriormente, no existía sanción para los alemanes que se abstenían de declarar su rito religioso, pero a partir de ahora, quienes no se declaren católicos romanos ante el gobierno alemán, no podrán contraer matrimonio religioso católico ni sus hijos podrán ser bautizados.
Mañana sábado se conocerá la sentencia de la justicia romana en el juicio seguido a Paolo Gabriele por el caso llamado Vatileaks. Entre los documentos que Paolo Gabriele, el asistente personal del Papa, entrego a la prensa, están las cartas escritas por el cardenal que fue transferido a Estados Unidos tras denunciar la existencia de una red de corrupción. También destaca el memorandum que puso en entredicho la reputación de varios cardenales y los documentos que revelan conflictos de poder dentro del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido también como el Banco Vaticano.
La publicación de los libros "Vaticano Spa" y el más reciente "Su Santidad" de Gianluigi Nuzzi, ponen en duda el uso del dinero que los creyentes aportan a la iglesia romana.
Una multitud acompañó los restos del sacerdote de origen francés Pierre Dubois, quien murió el pasado viernes a los 80 años. El padre Pierre, es recordado en Chile por defender a los habitantes de su parroquia de la represión durante la Operación Cóndor y es considerado como uno de los máximos defensores de los derechos humanos durante el gobierno militar de Augusto Pinochet.
Su imagen, con las manos en alto se enfrenta a la policía chilena y exige que se retire, mientras que con la otra mano pide a sus fieles que retrocedan, es el recuerdo que en Chile se tiene del párroco de la población La Victoria, un barrio popular reconocido por su resistencia al gobierno militar de Pinochet.