Los egipcios emplearon tres sistemas para expresarse por escrito. El jeroglífico, el hierático y el demótico. La escritura jeroglífica se usaba para las inscripciones grabadas en los templos, tumbas, estelas y estatuas, la escritura hierática era una abreviación de la anterior y los signos convencionales de la escritura griega, se utilizaron en la demótica.
Una inscripción trilingüe fue la llave que permitió descifrar los jeroglíficos de las antiguas inscripciones egipcias.
Un soldado francés de la guarnición del fuerte San Julián de Roseta, en el delta del río Nilo, encontró una estela incompleta en la que en escritura jeroglífica, hierática y demótica, la asamblea de los sacerdotes, reunidos en Menfis, hacía de conocimiento a todos los habitantes del imperio egipcio, el culto divino a Ptolomeo V.
Por orden de Napoleón, la estela fue trasladada a El Cairo, Egipto. Durante las guerras llamadas Napoleónicas, las tropas británicas derrotaron a las francesas, y como es su costumbre, este valioso monumento fue llevado a Londres, al Museo Británico donde actualmente se encuentra.
Fueron muchos los británicos que intentaron descifrar e interpretar los jeroglíficos egipcios. Todos ellos fracasaron. Fue un francés, Juan Francisco Champollion, quien pudo establecer la correspondencia entre las tres inscripciones de la estela y elaborar una gramática y diccionario egipcios.
Muchos objetos fueron robados y sacados de Egipto durante la época del gobierno colonial, y después por arqueólogos, aventureros y ladrones profesionales.
Llama mi atención que no se llevaran las pirámides Keops, Kefren y Micerino, ni las columnas de los templos de Karnak o de Luxor.
Tal vez hizo falta la presencia de Morgan y de Drake, o pensaron que el coloniaje duraría cien años como en Hong Kong o mas tiempo, como en Gibraltar y las Malvinas argentinas.
Egipto solicitó por primera vez el retorno de la Estela de la Roseta, en julio de 2003, de acuerdo con la disposición de las Naciones Unidas de 1970, “Los objetos de propiedad del país de origen y las piezas contrabandeadas deben ser devueltas.”
Zahi Hawass, el entonces jefe del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, pidió que la piedra fuera repatriada al país. “Si los británicos quieren ser recordados, si quieren recuperar su reputación, deberían ofrecerse a devolver la Piedra de Roseta porque es el símbolo de nuestra identidad egipcia.”
Para el próximo año 2013, se tiene prevista la inauguración del Museo de Giza y como el Museo Británico, no tiene la mínima intención de devolver la Estela, Egipto está solicitando su préstamo.
“No somos piratas. Somos un país civilizado. Si yo firmo algo, cumpliré mi palabra. Tenemos el derecho de exhibir nuestros monumentos” dijo Zahi Hawass.