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Insultos entre escritores

Offtopic10/27/2012


¿Pensábas que los escritores no se odiaban entre si?



Aira contra Sábato


"A Sabato no lo hemos tomado nunca muy en serio. Y sorprende un poco que alguien se lo pueda tomar en serio. Es un señor que tiene aristas muy risibles: esa vanidad, el malditismo... Malditismo que no condice con su personalidad. Es un señor perfectamente racional que juega al maldito. Así, se ve obligado a escribir constantemente en sus textos la palabra angustia, la palabra dolor... y claro, eso no funciona.."





Gide contra Shakespeare


¿Voy a atreverme a escribir aquí lo que pienso del Rey Lear? La representación de ayer me confirma en mi opinión: poco falta para que encuentre esa obra execrable; de todas las grandes tragedias de Shakespeare, la menos buena y con mucho. Sin cesar pensaba: ¡cuánto debía gustarle a Hugo! Todos los defectos enormes de éste se despliegan en ella: antítesis constantes, procedimientos, recursos arbitrarios; apenas, muy de vez en cuando, alguna chispa de emoción humana sincera. Llego al punto de no comprender demasiado lo que se considera como dificultad de interpretación de la primera escena: dificultad de hacer admitir al público la ingenua necedad del rey; pues todo lo demás es por el estilo: la obra entera y de cabo a rabo es absurda. Sólo por piedad se interesa uno por las tribulaciones de ese viejo chocho, víctima de su fatuidad, de su suficiencia senil, de su estupidez. No nos conmueve más que en los escasos instantes de piedad que él mismo manifiesta hacia Edgar y hacia su amable bufón. Paralelismo de la acción en la familia Gloucester y en la suya: las malas hijas y el hijo malvado; el buen Edgar y la amable Cordelia. El pelo blanco bajo la tormenta; la brutalidad desenfrenada contra la débil inocencia... nada que no sea querido, arbitrario, forzado, y los medios más de brocha gorda son empleados para sacudirnos. No es ya humano, es enorme, ni el mismo Hugo llegó a imaginar nada más gigantescamente artificial, más falso. El último acto termina en una sombría hecatombe en la que buenos y malos se confunden en la muerte. La compañía de Olivier sale del apuro por una especie de apoteosis final al estilo de Mantegna: cuadro viviente, sabia composición; todo está ahí, hasta la arquitectura con los arcos que encuadran el conjunto admirablemente ordenado. El arte triunfa. No queda más que aplaudir.




Buñuel contra Lorca y Alberti


(…) A Federico lo vi en Madrid, volviendo a quedar íntimos; así mi juicio te parecerá más sincero si te digo que su libro de romances me parece, y parece a las personas que han salido un poco de Sevilla, muy malo. Es una poesía que participa de lo fino y aproximadamente moderno que debe tener cualquier poesía de hoy para que guste a los Andrenios, a los Baezas y a los poetas maricones y Cernudos de Sevilla. Pero de ahí a tener nada que ver con los verdaderos, exquisitos y grandes poetas de hoy existe un abismo.
Hay dramatismo para los que gustan de esa clase de dramatismo flamenco; hay alma de romance clásico para los que gustan de continuar por los siglos de los siglos los romances clásicos; incluso hay imágenes magníficas y novísimas, pero muy raras y mezcladas con un argumento que a mí se me hace insoportable y que es el que ha llenado de menstruaciones las camas españolas. Desde luego lo prefiero a Alberti, que está tocando los límites del absurdo lírico




Juan Benet contra Cortázar


Rayuela me gusta poco, muy poco. Mira: creo que Cortázar es un hombre fascinado por la brillantez y que paga por ello un precio muy caro. Puede escribir dos páginas magistrales, como aquellas de Rayuela en las que los personajes están comiendo en un restaurante de París y a alguien se le cae un terrón de azúcar y empieza a rodar por debajo de las mesas, buscándolo. Eso es una maravilla. Pero esa brillantez no se puede prolongar ni estirar porque, al hacerlo mediante el artificio, la charada y el jueguecito, se convierte en una prolongación bastarda, en primer lugar y, luego, fatigante. Una vez dije, de una manera un poco sarcástica, que era un gran gacetillero.




Gombrowicz contra Borges


Borges y yo somos polos opuestos. Él se halla enraizado en la literatura, yo en la vida. A decir verdad, yo soy antiliterario. Lo que decía Borges no me parecía de la mejor calidad; era demasiado limitado, demasiado literario, paradojas, frases ingeniosas, sutilezas, en una palabra, el género que más detesto. (...) El Borges hablado, ese Borges de conversaciones, de conferencias, de entrevistas, y también de los ensayos y las críticas, siempre me ha parecido pobre, y más bien superficial. En la Argentina me citaban a menudo como excelentes las frases ingeniosas de Borges. Pues bien, siempre sufría una decepción. Aquello sólo era literatura, y ni siquiera de la mejor. (...) ¿Quién demonios es, en comparación con las montañas de revelaciones sartrianas, un Borges argentino, sopita aguada para literatos?




González-Ruano contra Cervantes


–Estoy harto de oír aquí a una serie de memos hablar del idioma de Cervantes. Ese Cervantes parece que era un manco, cosa que se confirma, porque el Quijote está escrito con los pies…





Rafael Reig contra Cela, Martín Santos y Benet


EJERCICIOS PRÁCTICOS:

1. Si Cela es, en Literatura, el paralelo de Dalí, ¿quién es el Picasso de Cela? Pistas: ¿López Salinas? ¿Juan Goytisolo? ¿Acaso Gabriel García Márquez?

2. Intente resumir en un folio y medio el argumento de Tiempo de silencio. Cuente la historia en tercera persona y anote sólo lo que hacen los personajes, nunca lo que piensan. Escriba sólo lo que pasa por fuera, no lo que pasa por dentro. Ahora anote en otro folio las tres primeras razones que se le ocurran para contar esa historia de una manera diferente. Pistas: ¿vanidad? ¿Orgullo? ¿Exhibición impúdica? ¿Superación del realismo?
3. Lea algunas páginas (las que resista) de Saúl ante Samuel, de Juan Benet. Conjeture qué razón pudo impulsar al autor a perpetrar semejante novela. Pistas: ¿promesa a la Virgen? ¿Sadismo extremo (no exento de masoquismo)? ¿Espíritu burlón? ¿Apuesta con camaradas de armas?
4. Lea diez o doce páginas de Oficio de tinieblas 5. Dispone de quince minutos para escribir ocho páginas semejantes. Introdúzcalas intercaladas en el libro; nadie notará la diferencia. .




Borges contra Arlt


Era muy ingenuo. Se dejaba engañar por cualquier plan para ganar mucha plata, por descabellado que fuera, a condición de que hubiera en él algo deshonesto. Por ejemplo, se interesó mucho en el proyecto de instalar una feria para rematar caballos, en Avellaneda. El verdadero negocio consistiría en que clandestinamente cortarían las colas de los caballos, venderían la cerda y ganarían millones. Un negocio adicional: con las costras de las mataduras del lomo fabricarían un insecticida infalible.

Era comunista: se entusiasmó con la idea de organizar una gran cadena nacional de prostíbulos, que costearían la revolución social. Era un malevo desagradable, extraordinariamente inculto. Hablábamos una noche con Ricardo Güiraldes y con Evar Méndez de un posible título para una revista. Arlt, con su voz tosca y extranjera, preguntó: "¿Por qué no le ponen El Cocodrilo? Ja, ja". Era un imbécil.

En Crítica, estuvo dos días y lo echaron porque no servía para nada. No sabía hacer absolutamente nada. Me explicaron que sólo en El Mundo supieron aprovecharlo. Le encargaban cualquier cosa y después daban las páginas a otro para que las reescribiera. Dicen que reuniendo sus aguafuertes porteñas, que son trescientas y pico, podría hacerse un libro extraordinario. Imagínate lo que será eso. Las escribía todos los días, sobre lo primero que se le presentaba. Menos mal que algún otro las reescribió.

Me aseguran que después se cultivó y leyó a Faulkner, y que eso lo demostró en un artículo de dos páginas, algo magnífico, en que estaba todo: "Sobre la crisis de la novela". Qué título. Ya te podés imaginar la idiotez que sería eso. Lo que pasa, según Arlt, es que la gente no comprende lo que es la novela, por eso hay crisis de novelas. En la novela cada personaje debe tener un destino claro, como el destino del tigre es matar. ¿Te das cuenta? Tiene que valerse de un animal para significar la sencillez del destino. Más que personajes describiría muñecos".




Fernando Vallejo (un imbécil) contra García Márquez, Cortázar y Borges



¿Cuál es su opinión sobre su compatriota Gabriel García Márquez? El personaje me interesa muy poco; me parece más bien un cortesano del tirano de Cuba. Es una vileza alcahuetear semejante monstruosidad. Esta es mi opinión sobre García Márquez persona.

¿Y como escritor?
Es un escritor que escribe novelas en tercera persona, con las que ya me peleé. Yo no he escrito ninguna novela en tercera persona, todas son en primera persona. La tercera persona me parece un camino trillado en la literatura, no va para ningún lado. Por lo demás, García Márquez es un escritor correcto que conoce en cierta forma el oficio. No tanto, por supuesto, como tu paisano Manuel Mujica Láinez, o como el español Azorín. De Mujica Láinez te puedo decir que es el prosista más grande del idioma español, con lo cual no te estoy diciendo que es el más grande escritor. Porque una cosa es ser un gran prosista y otra ser un gran escritor. Pero nadie, en los mil años de la lengua española, ha escrito un español con tal riqueza sintáctica y lexicográfica como él, con su ritmo y sonoridad. Es el gran prosista del idioma.

Lástima que esté un poco olvidado.
Sí, es cierto, porque el que han endiosado los jóvenes argentinos es Julio Cortázar.

¿No le gusta Cortázar?
No lo conozco. Lo he ojeado y me da la impresión de que no sabía escribir. No sabía justamente el idioma literario, escribía pobremente. Y los jóvenes hacen este cálculo: si este escritor tan malo es nuestro gran escritor, entonces por qué yo no puedo ser igual a él.

¿Y Borges?
El Aleph es un relato muy hermoso, logrado, espléndido. Ya sólo con eso bastaría para que su nombre quede en la literatura. Pero no pienso que sea tan grande como se dice. Lo han hecho tan grande porque desde el mundo anglosajón y francés lo pueden entender muy fácil: no es un escritor muy propio de la lengua española. El español no era tan importante en su literatura. Por lo demás, usa las palabras impropiamente, y además es afectado. Tiene afectaciones feas.




Rafael Reig contra Fernando Vallejo


Fernando Vallejo es un auténtico pelmazo.

Como escritor es un pelmazo, un tostón, el presidente del sindicato del plomo: leí su novela El desbarrancadero y me aburrí como si fuera una exhibición de patinaje artístico o una competición de lanzamiento de huesos de aceituna.

Tiene una prosa bronca, cruda y malsonante, ideal tal vez para escandalizar a seminaristas con acné, pero que a un adulto no le puede dar más que risa.

Como personaje público es más pelmazo todavía. Parece una especie de Pérez-Reverte (Pérez-Reviente, creo que le llaman): soltando tacos y haciéndose el machote de pelo en pecho.

Insoportable.

(...) Fernando Vallejo, aunque se lo proponga, no escandaliza a nadie (salvo, quizá, a un reducido grupo de catequistas pajilleros). Sus tres únicas ideas (todas putas, todo es una mierda, yo soy la hostia) no interesan a nadie. A este tipo de fanfarrones, en mi barrio, se les oye hablar como quien oye llover, en la barra del bar, suplicando por lo bajo que se vaya de una vez y sin establecer jamás contacto visual, no sea que se dirija a ti.

Sin embargo, que a semejante pelmazo con el cerebro de un mosquito acatarrado nos lo vendan (sobre todo en El País, pues es autor de Alfaguara) como un gran novelista es inadmisible, ¿no te parece?

Habiendo vivido y escrito César Vallejo, se agradecería que este cantamañanas publicara sus libros firmando con el segundo apellido, la verdad.




Nietzsche contra George Sand


He leído las primeras lettres d'un voyageur [Cartas de un viajero]: como todo lo que desciende de Rousseau, falsas, afectadas, un fuelle, exageradas. Yo no soporto ese multicolor estilo de papel pintado; tampoco la ambición plebeya de tener sentimientos generosos. Lo peor, ciertamente, continúa siendo la coquetería femenina expresada con unos modales masculinos, con unos modales de jóvenes ineducados. - ¡Qué fría tiene que haber sido, con todo, esta artista insoportable! Se daba cuerda como un reloj - y escribía... ¡Fría como Hugo, como Balzac, como todos los románticos, en cuanto se ponían a hacer poesía! ¡Y qué complacida de sí misma habrá estado tumbada al hacerlo, esa fecunda vaca de escribir, que tenía en sí algo alemán en el mal sentido de la palabra, lo mismo que también Rousseau, su maestro, y que, en todo caso, sólo fue posible al decaer el gusto francés! - Pero Renan la venera...




César Hildebrandt contra Vargas Llosa


Curiosamente, cuando Mario se amistó con el orden establecido por las corporaciones y perdió ese malestar que lo hacía escribir deicidamente para sustituir el mundo, fue, al mismo tiempo, cuando de su inmenso talento empezaron a salir los divertimentos editoriales y las performances que tanto alegraron a su nuevo y creciente público. Las risas producidas por “Pantaleón y las visitadoras” empezaron a cundir entre los que cortaban el jamón.

Su último gran libro genial (y brotado del desasosiego) fue “Conversación en la catedral”. A partir de allí, un Mario integrado al sistema global del poder decidió que pelear en contra de esa energía oscura no era sólo inútil sino también agotador y hasta suicida. Entre Chomsky y Camus, Vargas Llosa eligió a Gore Vidal y sus objeciones secundarias.

Escucharlo ahora, en plena crisis mundial, decir que el liberalismo sólo trae abundancia y justicia y que los países que han seguido esa receta son y serán los más prósperos (¿verdad Irlanda, no es cierto España, te acuerdas Islandia?) es como escuchar a un señor que tiene el físico de Vargas Llosa, el pasaporte de Vargas Llosa, el habla cantarina de Vargas Llosa pero que, de algún modo, usurpa al escritor, difama al combatiente libertario y anima y reconforta a sus enemigos.

Ir a Venezuela en estos días y redundar en las críticas que el caudillo procaz de esas tierras merece está muy bien, siempre y cuando no se vaya como plenipotenciario de aquellos valores que permitieron la criminal hegemonía invasiva de los Estados Unidos en América Latina. Censurar a Chávez y olvidar a Arbenz (y a Bosch y a Panamá y a Granada y al bloqueo cubano) no es lo que se espera de un hombre decente como Vargas Llosa.

Escuchar a Vargas Llosa como propagandista del capitalismo realmente existente produce, en suma, un agudo ataque de melancolía.




Saramago contra Octavio Paz


JUAN RAMÓN IBORRA: El último Nobel ha recaído en un hispanohablante…

JOSÉ SARAMAGO: Es el séptimo, y alguno de ellos no se entienden, por ejemplo José de Echegaray. A Octavio Paz no lo conozco para decir si se lo merece. No me es simpático, pero no tengo derecho a decir si el premio es injusto.

JRI: ¿Por qué no le es simpático Octavio Paz?

JS: Por sus actitudes, su modo de estar en el mundo. No me interesa su anticomunismo, su antisocialismo, porque estoy en otra área.




Huidobro contra Neruda


PREGUNTA: ¿Qué piensa de Pablo Neruda?
HUIDOBRO: ¿Con qué intención me hace Ud. esta pregunta? ¿Es forzoso bajar de plano y hablar de cosas mediocres? Ud. sabe que no me agrada lo calugoso, lo gelatinoso. Yo no tengo alma de sobrina de jefe de estación. Estoy a tantas leguas de todo eso.

P.: ¿Cree Ud. que esa poesía que Ud. llama gelatinosa puede hacer escuela en América?

H.: Es posible, pero sólo entre los mediocres. Es una poesía fácil, bobalicona, al alcance de cualquier plumífero. Es, como dice un amigo mío, la poesía especial para todas las tontas de América.




Rodolfo Fogwill contra Alan Pauls


Alan Pauls hace en El pasado un parricidio malo, porque a lo largo de todo eso, hace la misma operación de Borges: que los mocasines, que la modernidad, que la droga, que esto, que lo otro, que el yate, que la regata Río de Janeiro-Ciudad del Cabo. Todo eso. Y en ningún momento dice que yo escribo mejor que él. Y eso es lo primero que tendría que decir. Yo digo, por ejemplo, él sabe mucho más francés que yo. Punto. El tiene una mejor formación académica que la mía, que es nula. Eso lo reconozco. Pero yo sigo diciendo que yo escribo mucho mejor que él. Que si vamos a un taller literario, con alguien, el alumno estrella voy a ser siempre yo, porque me van a dar un ejercicio y yo una página se la hago en tres minutos, cuando él empieza a pensar con qué estrategia abordar —abordar subrayado— el texto. ¿Entendés?




Truman Capote contra Borges, Bellow y Camus


LAWRENCE GROBEL: ¿Le gusta Borges?
TRUMAN CAPOTE: Es un escritor de segunda categoría. Es muy buen escritor, me gusta, pero es de menor importancia.

L: G.: ¿Le alegró que García Márquez recibiera el Premio Nobel?
T.C.: Para mí, el Premio Nobel es una burla. Año tras año se lo conceden a un autor prácticamente inexistente. Es decir, los autores norteamericanos que lo han recibido son increíbles. Sinclair Lewis, Pearl Buck. Está bien que se lo dieran a Hemingway. Está bien que se lo dieran a Faulkner. Pero, ¿a Saul Bellow? Y no sólo los norteamericanos. Todos los elegidos son, por lo general, muy pobres. Fue ridículo dar el Premio Nobel a Camus. ¿Por qué se lo dieron? ¿El extranjero? ¿Un par de libros de ensayo? Yo le tenía mucho afecto a Camus, no podía gustarme más, pero si alguna vez hubo un autor de segunda fila ése era Camus.




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