Los motivos del hambre en el mundo 40 millones de muertos por año en el mundo. Parece algo inexplicable, que a pesar del incesante y sorprendente avance tecnológico, mueran por año en el mundo tantas personas como el equivalente a toda la población Argentina. Tomate 10 minutos para ver el video, que el presigioso sociólogo Jean Ziegler nos explica las razones de esto, de la exista el hambre en el mundo actual. link: http://www.youtube.com/watch?v=UeCPV0_d-U0 Jean Ziegler “Intento ser racional y la razón me dice que nadie muere de hambre hoy en la Tierra por desgracia, sino por maldad: los matan de hambre. Los condena a muerte el nuevo orden asesino mundial”. “El neoliberalismo es como el sida, destruye el sistema inmunitario de sus víctimas” Profesor de sociología en la Universidad de Ginebra y la Sorbona, París. Es Doctor en Derecho, en Ciencias Económicas y Ciencias Sociales por la Universidad de Berna. Ex diputado y escritor, Jean Ziegler (1934) lleva décadas luchando para demostrar que otro mundo es posible. Comenzó a escribir de la mano de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir en Les Temps Modernes, iniciando así una larga y fructífera carrera salpicada de libros que denuncian con profunda lucidez ciertas facetas del mundo que nos toca vivir. Entre ellos, “Sociología de la nueva África” , “Una Suiza por encima de toda sospecha” , “La contrarrevolución en África”, “Los vivos y la muerte”, “Saqueo en África”, “Viva el poder”, “La victoria de los vencidos”, “Suiza lava más blanco”, “El oro nazi”, “Los Señores del Crimen. Las nuevas mafias contra la Democracia”, “El hambre en el mundo explicada a mi hijo” (con Gilles Perrault y Maurice Cury), “El libro negro del capitalismo”, “El imperio de la vergüenza”, ”Los nuevos amos del mundo y los que se les resisten”, “¿Qué es la globalización?” (con Ignacio Ramonet, Joseph Stiglitz, Ha-Joon Chang, René Passet y Serge Halimi). Relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, protagonizó una histórica polémica al ser el primer relator de la ONU a quien EE.UU se ha negado a recibir. ¿El motivo? Ziegler pretendía estudiar las consecuencias del embargo a Cuba. Quizá su crítica mordaz sobre el sistema neoliberal, las grandes corporaciones, el enriquecimiento de unos pocos a costa de la muerte y desesperación de millones de personas, su tendencia progresista, le han valido descalificativos y desprestigio en algunos sectores que lo acusan de haber recibido el “Moammar Gaddafi Human Rights Prize” (Premio Moammar Gaddafi de Derechos Humanos”); dicen que “ayudó a Mengistu, el dictador comunista genocida etíope a redactar la constitución comunista de ese país” –cito literalmente-; es “amigo de Roger Garaudy, neo-nazi que niega el holocausto”…; mientras otras fuentes afirman que “en 1998, testificó ante la Comisión Bancaría del Senado de Estados Unidos en Washington, respaldando la demanda del Congreso Mundial Judío contra los bancos suizos. Por estas vistas y su defensa de las víctimas judías, tuvo que librar numerosas batallas judiciales en Europa emprendidas contra él por los bancos, como fue ampliamente comentado por la prensa”. “La realidad del mundo globalizado consiste en una sucesión de islotes de prosperidad y riqueza, que flotan en un océano de pueblos agonizantes”. “El gladiador se convierte en el héroe actual. Todos los esfuerzos de las civilizaciones del pasado se dedicaron a domesticar y pacificar los instintos guerreros, violentos y destructivos de los hombres; a tejer vínculos de solidaridad, de complementariedad y reciprocidad… Los piratas de Wall Street y sus mercenarios de la OMC y el FMI tratan como si fuera algo del todo despreciable los milenios de pacientes esfuerzos civilizadores… La felicidad reside a partir de ahora en el disfrute solitario de una riqueza obtenida aplastando a los demás”. “En 2002, más de mil millones de hombres, mujeres y niños, deben repartirse el 1% de la renta mundial”. “La mundialización no ha mundializado el mundo, sino que lo ha fragmentado”. “Una frontera formada por un sinfín de torres de observación, alambradas y zanjas cavadas en zigzag, cubre los 3.200 kilómetros que separan Estados Unidos y Méjico. Según cifras oficiales publicadas por los Boarder Guards estadounidenses, 491 personas murieron en la frontera durante el año 2000. Durante el primer trimestre de 2001, ya habían muerto 116. La mayoría de refugiados que huyen del hambre se ahogan en las aguas turbulentas del Río Bravo, mueren de sed en el desierto de Arizona o son abatidos por los guardias de frontera o los granjeros tejanos”. “Cada mes, miles de familias de refugiados birmanos, chinos, camboyanos tropiezan con los nidos de ametralladoras de la policía de fronteras de Singapur. Desde las montañas del Kurdistán iraquí, turco o iraní, de los barrios de chabolas de Minsk, Karachi o Kiev, desde los campos depauperados y moribundos de Moldavia, cientos de miles de familias intentan cada año llegar a la prósperas ciudades de Europa occidental. Algunas, a veces y por milagro, lo consiguen”. “De la tierras del Africa negra, una oleada casi ininterrumpida de mendigos se encamina hacia el Sáhara. ¿Su sueño? Llegar a las costas del Mediterráneo, luego a Europa. Muchos mueren al intentar cruzar el estrecho de Gibraltar”. Ali Bensaad “Casi 50.000 mendigos intentan todos los años cruzar el desierto del Teneré con la intención de entrar de forma clandestina bien en Libia, bien en Argelia. Entre ellos hay hombres de todas las edades, y también mujeres así como adolescentes. Salen de Agadez, la antigua capital del norte de Níger a bordo de camiones que avanzan moviéndose de un lado a otro, y en los que se hacinan cerca de un centenar de personas. A estos vehículos se les conoce como “camiones catedrales” por el arte que es preciso tener para hacinar, formando una pirámide inestable, el centenar de pasajeros que se amontonan en su interior. El camión tarda cuatro días encubrir la distancia de Agadez a Dirkou, en el extremo septentrional de Níger, avanzando bajo un calor incandescente, por un paisaje de rocas y arenas en el que no crece ni una brizna de hierba”. “Desde Dirkou hasta Tummon, en la frontera libia, la pista por la que circula es aún peor. El camino tarda otros tres o cuatro días en llegar a Tummon, y en esta etapa del viaje la carga humana se halla ya al borde de la agonia. La otra pista, la que pasa por la localidad minera de Arlit, para luego bifurcarse hacia el oeste, a Assamaka y la frontera argelina, apenas es ya practicable. Allí, a ambos lados de la pista, se extienden, en serie, fosas llenas de cadáveres”. “El fallo o la avería más insignificante tiene consecuencias fatales. Las reservas de agua –algunas cantimploras colgadas del camión- se racionan estrictamente. A fin de ganar el máximo de dinero posible, quien los pasa reduce tanto como puede la carga de agua, de pan y los equipajes. Prefiere, qué duda cabe, hacinar seres humanos previamente tasados”. “En el mes de mayo de 2001, una caravana tuareg descubrió en el norte del Teneré, un osario con los cadáveres de 141 viajeros, 60 de los cuales eran de Níger y el resto de Ghana, Nigeria, Camerún, Costa de Marfil. El camión catedral que los transportaba se hundió en una planicie de sal, y cayó dentro de un termitero. En 300 kilómetros a su alrededor no había ni un alma con vida. ¿Cuánto tiempo duró la agonía de aquella gente? Varios días, sin duda, pues se hallaron los cuerpos diseminados a cierta distancia de donde se había desplomado el camión”. “La mundialización dibuja en la superficie del globo una suerte de red esquelética que reúne algunas grandes aglomeraciones entre las cuales se observa cómo avanzan los desiertos” “Las tragedias no frenan en absoluto el éxodo. El hambre y la desesperación son déspotas despiadados, azotan los cuerpos, exaltan los sueños y les acaban arrojando a las pistas”. “He hablado del Teneré, del desierto de Arizona y de las alambradas de Singapur. Podría hablar también de las calles de mi ciudad. Varios miles de clandestinos –los “sin papeles”- viven en Ginebra. Son originarios de Perú, de Colombia, del Chad, de Brasil, de Kosovo, del Kurdistán, de Iraq, de Palestina… El gobierno les niega el estatuto de refugiados. La policía les acosa. ¿QUÉ CRIMEN HAN COMETIDO? Pueden morirse de hambre en Suiza. Algunos han llegado a Ginebra con su familia y sus hijos. Otros han venido solos. Trabajan en la economía sumergida, hasta 14 o 15 horas diarias, e intentan ganar algo de dinero que les permita ayudar a sus padres, a sus hijos presos en los barrios de chabolas de Mosul o de Lima. El temos a ser detenidos y expulsados, la angustia de no poder ayudar a sus parientes, los atenaza. Los ginebrinos, que creen vivir en una democracia ejemplar, se cruzan con ellos sin verles”. “La mayoría de los seres humanos del Tercer Mundo padecen hoy en día las agonías del encierro territorial. Sus países se han convertido en su prisión. Como los siervos en la Edad Media, se hallan inmovilizados por la gleba. No pueden abandonar su país de origen, por extrema que sea la miseria y el hambre que padezcan”. “En el norte de Brasil, existe una expresión con la que se designa a quienes huyen de la miseria, os flagelados, los abatidos por el látigo, los azotados. Para los azotados de todo el mundo entero, hoy la huida hacia países donde la vida parece posible está prohibida”. “El derecho a la emigración se halla, sin embargo, recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que la práctica totalidad de países del mundo han proclamado. La privatización del planeta es para los pobres un sinónimo de exclusión y de reclusión territorial”. Fuente: Frases de jean ziegler; video de youtube; imagenes de google.
Hambre en el mundo. Mueren 40 millones por año
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